A Siglo y Medio

Esos ojos negros, profundos,
que asustan al oleaje por las noches,
son los de un diciembre que no olvido
que ciñe, pronto, la tristeza a mi sangre…

Evacuan la ciudad, tintes de catástrofe,
lloran las olas del  mar su caducidad
y es un misterio, entre todas las cosas,
la eterna oscuridad que ahora nos transforma.

Pero de pronto el canto de sirenas
nos sorprende con la verdad entre los dientes,
como entre líneas mis tristezas y tus monedas,
que nos avisan del menosprecio que ahora consumes.

Pero es diciembre y ahora ya nada nos sorprende,
el beso de la paz está escondido temblando de miedo,
no podemos pensar que el siguiente invierno será diferente
si de la salvación, tú y yo, estamos a siglo y medio…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 3 de diciembre de 2,016

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