M19 – Gemütlichkeit
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A veces el rey inmortal necesita quitarse de la vida para conseguir descansar; no a veces pero siempre le cuesta mucho no agotar hasta la última gota de su cordura en esta sucia existencia sin final…
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Me desvisto y me doy cuenta de que en realidad no hay nada por fuera de la persona que soy, ni de la que pretendo ser en cada obra, en cada canto y en cada uno de los versos que ahora escribo y que escribí…
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Querida tú, no te olvides de soñar; que no hay límite al amar si no dejas de esperarme allí en el sur.
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No te preocupes si a través de las paredes me reconoces triste; no te preocupes porque en realidad estoy bien, soy feliz como siempre quisiste; y no me rindo, como nunca te rendiste.
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Algo gritaba por debajo del alma y algo nos hería el corazón; pero todo y nada sobrevivía, todo y nada, culpa desilusión.
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Y aún espero que eso nos ocurra; aún te espero porque toda esta locura entiende de regresos, de amor y de alburas.
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Volveré a tratar con respeto a la vida para que puedas idear una nueva verdad entre mis líneas; entre mis poemas que ahora respiran en paz si tú les cuidas.
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Comienzo a comprender que amarte está por encima del mal y del bien; de tus fallos y los míos, de querer retroceder.
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Cariño, podríamos ser tú y yo por siempre, podríamos restar la histeria recurrente; podríamos, toda vez, que seas algo más fuerte y no te dejes atormentar por el temor que te convierte…
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Podría decirte que nos merecemos días de calma y de tranquilidad; pero los corazones insaciados solemos necesitar siempre algo más.
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Con un vano motivo me he acercado a ti y sin ofrecer mi corazón a cambio te he pedido que te quedes junto a mí; porque al acceder el desacierto no estaría errado pero salvarías la vida de quien más adora verte existir.

