Delirio
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Tuve paciencia pero mis colmillos sólo se deleitan cuando se humedecen de los sabores preferidos de mi antojo.
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Mis manos en problemas otra vez, de rutina es lo ordinario, que no necesito, pero al contemplarte a detalle no he sabido del comportamiento de mi instinto. Y te he cosido a las caderas un fuego distinto, las mareas de hojarascas han ardido sin complejos, será acaso que la noche es más brillante si no…
