Podrían ya explosionar mi cabeza y contarían con mi aprobación; he renunciado a la ternura más bella capaz de sanar mi corazón; decidí hacer lo que se supone son acciones honestas y hoy ya no sé qué hacer con tanta conturbación.
Cuántos compromisos olvidaste al verme, cuánto candor te hizo parte de mí; cuántos motivos por la parte de enfrente, cuánto deshonor para hacerme feliz…
Escucharás mi sonido sabrás que no me he ido, que me he quedado; no tendrás fundamentos para olvidarme o para odiarme, mis razones para amarte sé que al final te instalaron un corazón con el candor con el que siempre me esperaste.
Te llevo conmigo en cada balada, esas que antes de amarnos odiábamos tanto, esas que ahora significan la verdad callada de nuestros entristecidos labios.
Sé que no eran las formas, que aquel tampoco era mi estilo; que no eran las razones indicadas, que me comporté como un cretino; el único por el que romperías siempre las reglas, el único al que tomarías de la mano de camino al abismo.