En que parte del cuento nos vamos a deletrear desde que comienza el día hasta el día final.
Soy como soy, como he sido y como seré, tengo todo que perder, mis motivos son pasiones que aprendí de lo que amé.
Todos los planes cercanos y lejanos tienen incluida una fuerza motriz que nos aleja del dolor más febril.
Mis versos son diarios, anecdóticos o fantásticos, mis verdaderos poemas se construyen con los años.
No sé quién eres, ahora que quisiera reconocerte, ahora que quisiera poder amarte sabiéndote verdad…
Yo tampoco soy el mismo, ya nadie sabe quererme y parece que acontecen mis peores escenarios.
Lo que he aprendido de ti es la caída.
Vuelvo la vista atrás, me arrepiento y más me vale que me arrepienta, te salvé del caos y me herí por siempre con tu mentira cierta…
Quizás nunca estuvimos preparados para los menesteres de amantes que merecen mancomunar sus pieles.
Estamos tan lejos de volver a vivir, tan cerca de perder la razón al amar; tan fijos en las ganas de poder morir.
A solas, en la víspera del más grotesco de mis cumpleaños, sabiendo desde entonces que me habías perdido porque habías querido.
Quizás en algunos momentos aún ansío tu silueta, quizás en la mayoría estoy harto de quererte; quizás en algunos momentos aún ansío tu glorieta, quizás en la mayoría estoy harto de perderte…