#WritingChallenge | Día 9

ddía-9

Debo iniciar confesando que este tema me sorprendió bastante y descubriremos a continuación si la inspiración llega tan lejos como para superar las ochocientas palabras de la entrada anterior. Porque es verdad que uno a lo largo de su vida toma infinidad de fotografías y entre tantas hay algunas preferidas; pero crear una entrada extensa a respecto de ella lo hace un reto verdaderamente interesante.

La fotografía que pueden apreciar como fondo de la imagen destacada de esta imagen fue tomada por mí, se trata del Arco de Santa Catalina, es un lugar emblemático de Antigua Guatemala, una de las más hermosas e importantes ciudades de mi país.

La historia de este arco es alucinante, con el respeto a la historia antigua y a las tradiciones católicas de antaño. Existió en Antigua Guatemala el Convento de Santa Catalina Virgen y Mártir, el cual era un convento de reclusión absoluta, por lo cual las monjas intentaban no ser vistas por las personas de la calle; poco a poco la demanda de monjas viviendo su fe como reclusas del claustro fue aumentando, por lo que tuvieron que hacer uso de un claustro más que estaba justo al frente del primero. Por el respeto a su fe, por un poco de excentricidad y exageración, se construyó el arco, que como pueden aprecias es totalmente cerrado, sin ventanas, con el fin de que pudieran cruzar de uno a otro claustro sin tener que hacerlo por la calle para evitar ser vistas por las personas.

Actualmente el arco es un punto referencial para nacionales y extranjeros que deciden recibir el año nuevo en Antigua Guatemala. Y también un punto de encuentro por una famosa vinoteca ubicada bajo el arco.

Esta fotografía me gusta porque es del último viaje que hice a Antigua Guatemala, que como les contaba en la entrada de ayer, fue semanas antes de la tragedia del Volcán de Fuego.  Estuvimos muy felices y divertidos todos los que ese día estábamos bajo el arco sin saber que luego ocurriría algo tan desastroso.

He vivido muchas cosas lindas y cosas demasiado fuertes y complicadas en Antigua Guatemala, quizás por ello le he tomado un cariño muy especial a la ciudad.

Me gusta mucho tomar fotografías de los sitios que visito, me gusta guardarlas de la manera más ordenada posible y asociar siempre esas fotografías con las sensaciones o sentimientos que tuve en el momento de tomarlas.

Lo anterior descrito suena muy poético pero es la verdad y no me ocurre solamente con fotografías sino también con algunos recuerdos… Supongo que es mi manera de rendir homenaje en mi cabeza a los momentos memorables de mi vida.

Gracias a todos y todas por acompañarme en este challenge, es un placer compartir con ustedes innumerables historias y situaciones de mi vida que nunca me había atrevido a revelar públicamente o a través de este blog. Les espero la próxima vez…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 18 de septiembre de 2,018

8Recurso 1
Arco de Santa Catalina en Antigua Guatemala por Messieral.

 

 

 

Anuncios

#WritingChallenge | Día 8 | ¿Antigua Guatemala, Waze, Jocotenango y Twitter?

ddía-8

El último viaje que recuerdo fue a una localidad de una de las más hermosas ciudades de mi país: Antigua Guatemala. Fue semanas antes de que ocurriera la tragedia del volcán de Fuego y fue un muy buen viaje dentro de todo, aunque lo más memorable no fue el viaje en carretera para llegar, ni la estancia allí, ni las personas a las que conocimos, mucho menos la comida, ni el clima, ni las fotografías que tomé en el viaje; sino que lo más memorable fue que como idiotas confiamos en la tecnología, en una aplicación de navegación GPS que nos hizo vivir uno de los momentos más estresantes y a la vez más humillantes de nuestras vidas…

Por cierto, no se crean que no fue un viaje divertido, que no fue un viaje lleno de toda esa energía positiva que da alejarse por un día de la ciudad. La verdad, fue un día espectacular, no sólo estuvimos en el centro de Antigua Guatemala, sino que además estuvimos en un pueblo llamado Jocotenango, en honor al jocote que es un fruto que se da en la localidad, aunque para los más románticos el dato más destacado de este lugar es que allí nació Ricardo Arjona. En fin…

Luego de hacernos unas fotos en el parque central de Antigua, de la que quiero destacar por puro orgullo y belleza de la ciudad aquel verso que le dedicó Enrique Bunbury en su canción llamada “El Extranjero” que dice: “En Antigua quisiera morir…”; visitamos uno de tantos lugares de ventas de artesanías, luego otros sitios emblemáticos y finalmente la casa de unas personas conocidas que viven en Jocotenango.

La convivencia en el lugar fue muy buena, incluso pudimos luego de almorzar ir a conocer un poco más de sus calles, de sus comercios, su muy antigua iglesia católica en la que la devoción prima y algunos de sus parques.

Recuerdo muy bien que hasta ese momento el viaje era de una enorme paz, tranquilidad, satisfacción, estábamos un poco alejados de nuestra siempre viva y muy despierta Ciudad de Guatemala, así que descansamos un poco de metros y transmetros, y de edificios y demás. Todo iba muy bien, antes de despedirnos aún perduraba un poco la emoción, la tontería, algunas fotos de recuerdo, “Que vuelvan pronto”, “Que esta siempre será su casa” y demás nobles y amistosas palabras que los amigos te van dejando antes de que te marches.

Bien, salimos de la casa de nuestros conocidos y lo primero que ocurrió fue que todos volvimos a los smartphones a ver cómo iba todo haha como si importara demasiado, el punto aquí vital es que twitter nos anticipaba que el retorno iba a ser un poco complicado por un accidente de carretera, un pick up había saltado al precipicio afortunadamente sin su conductor  y lo estaban retirando del lugar.

Ante tal inconveniente apareció la duda,  salimos por el camino tradicional aunque nos toque esperar a que retiren el auto del accidente o hacemos caso a Waze, (en ese momento Waze era el amigo que conoce un atajo); no confíen, generalmente ese amigo los va a perder, les va a llevar a un sitio que no conoce y asegurará que no está perdido pero lo estará.

Exactamente lo mismo nos ocurrió con Waze, todos íbamos bastante intranquilos porque nos llevaba cada vez más cuesta arriba, era como rodear en círculos una montaña, pero sobre calles pavimentadas y entre muchísimas casas muy humildes. Los pobladores nos veían raro y eso era por algo, después de casi quince minutos de ascenso llegamos a una calle en la que no podíamos avanzar, era tan estrecha que las personas pasaban de una en una por ella. ¿Adivinaron? ¡Correcto! Waze nos condujo a una montaña habitada, de la que sólo podíamos salir en reversa… Fue el viaje en reversa más exótico, temerario y estúpido de nuestras vidas haha, no sé cuántos minutos fuimos en reversa hasta lograr encontrar un punto en el que conseguimos girar y descender ya de modo correcto, pero sé que todos los tripulantes de aquel auto sentimos que fue una eternidad.

Luego obviamente ya no íbamos a confiar en Waze para volver al centro de Antigua Guatemala y comenzamos a hacer las cosas como hay que hacerlas, confiamos en las personas y con su guía pudimos volver a al sitio donde nuestra desgracia comenzó haha.

No confíen ciegamente en la tecnología, evalúen antes todo el recorrido a que les guía en el mapa o pregunten a los pobladores que se encuentren caminando por las calles, ellos sabrán guiarte correctamente.

Muchas gracias por estar, he sudado frío escribiendo esta entrada a la vez que me he divertido mucho, me pasé cien palabras de lo que correspondía esta vez pero eso da bastante igual. Hasta la próxima vez…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 17 de septiembre de 2,018

Que Bajito nos Hablaba Antigua Guatemala

Que bajito nos hablaba Antigua Guatemala,
que bajito el volumen de nuestros pasos
y los cascos de los corceles por delante de la carroza,
recuerdos que llegaron, allí, sin planearlo…

Recuerdas el frío y nuestro abrazo, tu celeste y mi azul,
nubes en la cresta sagrada de empedradas calles,
que tras la lluvia sostuve tu mano y la besé con ternura,
que no estimaste las consecuencias, venideras, del beso
escondido tras las ruinas de aquel junio y su cielo…

Pero un día posarás tu orquídea entre mis manos,
alguna tarde de invierno en la ermita,
me verás con los ojos de incendio clandestino
y haré de tus silencios mi boca,
la roca inconcebible que sostenga tus dados
sobre el tablero manso de la justa recompensa
y te abrazaré como sólo puede abrazarse en Antigua,
una sola vez, a medida…

Cerraré los puños de frente al agua terrenal,
le veré con los ojos venerantes y devotos,
te compararé con su belleza infinita siendo atrevido
y me colmarás con todas esas colmenas que a tus pies
ha sembrado la vida, y el tiempo y la herida,
de pan dulce y coloniales aristas.

Y haré de tus besos mi templo,
el inicio impetuoso de posibles futuros,
viajeros en el tiempo del convenio predilecto,
sobre el tejido a colores de nuestras condenas
y te abrazaré tan fuerte, tan romántico y barroco,
te abrazaré tan cierto y tan esperanza, en la plaza
como sólo puede abrazarse en Antigua,
sin miedo y con la confianza de que existe el paraíso,
que nos sobra demasiado el ser perfectos y el ateísmo.

Te abrazaré al tiento en aquel pasaje de Antigua,
ahora que nos sueña tan bajito, para no despertarla…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 20/04/2016