La Niña que Fabricaba Cometas

La niña que fabricaba cometas
adornaba las nubes con el beso
que recibió una noche de una estrella,
así como reciben las flores un nuevo comienzo.

Y los fabricaba con la melodía
que trinan las aves al amanecer,
yo le veía con los ojos dulces del medio día
cantando al secreto que nos venía a ver.

Ella era tan perfecta
que sabía volar sin las alas abiertas,
ella era tan perfecta
que sabía acomodar su cuerpo en mi alma intensa.

Hasta que un día el viento le tomó de las manos
y le invitó a ser el cometa, ahora mejor decorado,
que acompañara a las estrellas en el cielo despejado
como un intento por agradar al infinito enamorado.

Ahora la niña que fabricaba cometas
me observa con sus oscuros ojos
desde los tejados de las esferas
que adornan el universo con sus cuerpos.

Y le saludo con mi mano extendida,
la misma que le acariciaba la herida
con la dulzura que sólo para ella,
por ella y con ella…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 17 de septiembre de 2,017

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Lo que Dura el Cielo

Cuando a cinco meses
siento los labios secos,
de tintes de antiguos roces
y de sus labios de terciopelo;
encripta mi voz un dejo de angustia
por debajo de la miel de su hiedra;
ojalá que ese último beso
aún durara lo que dura el cielo…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 13 de mayo de 2,017

Esa Milésima Parte de Un Suspiro

La soledad, va acumulándose sobre mi cuerpo
como un instante desierto que me hiere mucho más,
esta prisión es un nido insolente de momentos
que en realidad me hacen sentir tan lejos de mi hogar.

Al final lo he comprendido, eras tú quien siempre debió estar,
es una pena pensar que no te pudiste quedar, que lejos estás,
que no me pude quedar, porque quisiera estar contigo, con nadie más,
cambiaría esta noche de cine idiota por esa milésima parte de un suspiro
en la que me hacías pensar que, en realidad, el cielo jamás nos dejó de observar.

Será que en tu nuevo país escriben versos como los que hicimos,
será que tienen la costumbre que inventamos de besarnos distinto,
será que aún te llueve el agua de mi cielo, será que aún me sabe
a tu sexo la aurora, desde que no estás me separan las ansias
de aquel que yo fui cuando estaba, plácidamente, descansando en tus playas.

Es mi prisión, hoy por hoy, la vida misma no una parte de ella,
es mi esperanza pensar que algún día volverás a salvarnos
y al fin juntos escapar en un vuelo a cometa, como prometías
las tardes de aquel tan hermoso septiembre en el que no llovía.

Será que aún puedo llamar a esta mi ciudad y amarla
sin la estela de incienso que tú le obsequiabas,
será que aún es posible seguir escribiendo
si eran tus ojos bonitos los que daban la luz a este sueño.

Cambiaría esta noche de frío, insabora, por esa milésima parte de un suspiro
en la que me hacías pensar que, en realidad, el cielo jamás nos dejó de cuidar.

©MESSIERAL |messieral.com
Ciudad de Guatemala 04/09/2016


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Pertenencias

En el centro de durazno de tus palabras,
cuatro cartas heridas en la piel malabarista
de un cuento hermoso que has escrito
y grabado en mi sonrisa de acertijo.

Escondidos ocho besos en el trago
de una bandera de confederación fallida,
descubiertos después de un tiempo,
después de un cielo ensombrecido y anarquista.

Y es tu palabra la que sabe mejor, hasta hoy día,
en la pupila distraída de mi ojo izquierdo,
es tu palabra hermosa con el mismo dejo de melancolía
el sitio justo para el descanso de mi conquista,
con un gramo de lágrima de dragón
y dos mil sorbos de hermosa sinfonía.

Te amaré entre tus comillas por muchos años más,
quizás volver a leerte restaure mi sonrisa en cofradías,
decodifica la dirección de mi corazón, recupéralo,
no digas nada y quédate a vivir entre mis documentos.

Y deja de dudar, aprende a adherirte a mi sentir,
entrega tus armas, desciende tu guardia, aprende a vivir,
sella el balcón de mis huidas con el material de tu abrazo,
que son pertenencias los actos y devoción es su tacto,
que son pertenencias los sentimientos y resultado es su rastro,
al notorio sudeste de poemas de amor que nunca alimentaron incendios.

—En mi alfabeto aún son tus letras mis silencios…

©MESSIERAL | Poesía
Ciudad de Guatemala 07/07/2016

De Aquellas Noches de Perseidas

De aquellas noches de perseidas
sólo queda el recuerdo imborrable,
un sollozo agostino de luz
y esas ganas indomables de volver
en el tiempo a la cruel ciudad de la cruz.

Porque las calles empedradas no contaron a nadie nuestro secreto
y nunca se escribió un libro de romance en honor a nuestro encuentro,
no lloró de emoción estrellas, San Lorenzo, de la única emoción
de que eran capaces nuestros besos, cada tarde y ovación.

Ya no bastará esperar a una vida siguiente
para atentar contra la voluntad divina,
quiero tenerte conmigo, que el cosmos sea inminente
y que vuelvas convertida en la Flor de Liz capaz de transformar.

Podrás escapar conmigo en un tren que nos lleve
a las ciudades que bautizamos como nuestras,
a los primeros tímidos besos en aquel —Para Siempre—
que nos abandonó sin cobardía pero con tanta incertidumbre.

Podré pedirte que nunca te alejes,
diré que soy capaz de aceptar tus preceptos
y olvidarme de toda rebeldía que recorre
los rincones inhóspitos de mi sangre,
prometer cantar tus canciones, versar tu amor
como un loco desesperado que sonrió a su tentación.

Podremos volver, empezar de cero como pedías,
como siempre quise, aunque nunca lo afirmé,
ángeles y estrellas, demonios y cometas,
será una fiesta sideral de colores precisos
y será un honor de tu mano conocer los misterios
de las vidas que nacen, lentamente, renovando los cielos.

Pero llueve como fuego desde el cielo hasta mi alma,
llévame al infinito más probable, no te sueltes de mis alas,
porque sólo tú has sabido conservar indelebles mis huellas
sobre tu piel que aún me llama en las noches de perseidas.

—Te he escuchado—.

©MESSIERAL | Poesía
Ciudad de Guatemala 02/07/2016


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Duerme Tranquilo el Pequeño Astrónomo

Duerme tranquilo el pequeño astrónomo,
su corazón a la luz de una vela hermosa,
la batalla ha terminado y es hora de ver
con otros ojos el color de piel de su cometa.

El viento se despide de la tripulación,
no hay tanto que decir en el silencio de la nada,
la lluvia se ha detenido y se cura la tristeza
con algunos besos de nubes que ahora le acompañan.

El amor ya no se considera un síndrome fatal,
se rumora en las estrellas que es capaz de sanar,
que los horizontes de color naranja también lo anunciarán,
con la venida de una sexta estación aún desconocida,
y yo quiero creerle a la voz de esas estrellas…

Caída libre de ascuas rumbo a la tierra,
caída libre y dos esferas en el cielo,
será que la vía láctea está perdiendo fuerza
o es sólo el inicio de algún canto nuevo.

Duerme tranquilo el pequeño astrónomo,
el fuego del universo se ha reunido
en el suspiro secreto que escapa de sus labios
y el dolor ya se ha ido…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 20/06/2016

Nuestro Anochecer

De frente a un poema que nunca acabé,
confieso que fueron tres horas y media
de vivir al calor de las llamas del querer.

La llovizna nunca pudo apagar aquel fuego,
lo hizo la tierra, el planeta tierra y su cielo,
no todo lo que prometí quiso vivir conmigo,
no todo lo que prometí quiso ser concedido.

Ella tenía rosas en los labios, paz en sus cejas,
me miraba de lejos sacando la lengua, su lengua,
provocaba un temblor en mi cuerpo con sabor a tormenta.

Del centro del cielo, una vez, vi caer un ángel despistado,
fue tan despistado que nos presentó, pero algo olvidó,
olvidó enseñarnos a amar, a amarnos y el viento sopló,
sopló tan hiriente que en forma de broma nos llevó
a una cueva sin luces de la que primero escapé yo, luego toda emoción.

Y vino una ola inmensa desde la fría crueldad,
arrastró todo a su paso, se llevó fragancia, poder,
astucia, canción, óleo y el anochecer, nuestro anochecer.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 09/06/2016

El Cuerpo de Cada Uno de los Delitos del Mío

Tu pánico escénico y mis ganas de ti,
en pormenores de una ocasión hermosa,
tu exceso en los celos y mi formula sutil
para no hacer tan larga la historia,
sentir tus labios en los míos ha sido un placer,
beber de la miel de tu cuerpo un eclipse de sed
y tu amor en mis manos lo que yo siempre quise ser.

En una galería de arte, de exposición personal,
conjugo tus pies y tus piernas, tus manos pequeñas,
tu vientre y tu abdomen, tu sexo y sus fiestas,
para contemplar con discreta adoración lo que más
he amado en la vida, lo que más me ha gustado besar.

En el lienzo que pinto, eres un caligrama que no pide permiso,
unos versos mejores que otros y entre tantos errores perfecta,
porque soy tan feliz cuando vienes a verme el corazón en silencio,
cuando auroras inmensas advierten tu paso al llegar a mi vera
y es tan dulce tu sonrisa que canta semillas a besos secretos.

En mi hoja en blanco eres el poema que mejor recito,
el cuerpo de cada uno de los delitos del mío,
las ganas saturando las mías para dar pie a la matanza
de todo pasado en el que vivimos tan lejos y solos,
de cuerpos ajenos y amores incompletos ha de rebosar el rústico infierno…

Tu pánico escénico, desnuda enfrente de mí,
el dragón que con tanta ternura supe domesticar,
dos libras de nueces, cuatro centros de un nueve,
ocho siglas bonitas para decirte que te quiero amar…

En una galería de arte, de exposición personal,
conjugo tu piel y tus lágrimas, tus pechos de rosas,
tu cielo y tus muslos, tu cama en nuevas mañanas,
para contemplar con discreta adoración lo que más
he amado en la vida, lo que más me ha gustado soñar.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 05/06/2016

Con Tanto Sexo

Bajándote la tanga con los dientes
me ha recorrido un sentimiento diferente,
no veo sobre mi cama a una diosa,
pero sí a una mujer tan mentirosa.

Con los nudillos fijos en tu colchón,
sentí el roce del final a insatisfacción,
besé tu sexo y aquel no era tu sabor,
supongo que no quedará ileso
el infinito que soñamos tú y yo.

Comí tus pechos cómo yo lo sé hacer,
bebiste fuego tan intenso de mi piel,
a veces sé que tanto orgasmo no es que baste,
si la magia abandona el piso con las manos
entre los bolsillos sin decir nada y nace un desastre.

Pero qué vamos a hacer,
a mitad de este camino, ya no sé,
talvés tirar fuerte de las riendas
sin motivos, sin porqués,
quizás amor chatarra
hoy toque comer.

Y te haré el amor con tanto sexo
que no lo olvidarás mañana,
pero te aseguro, que no volverás
a ver sobre tu cama al mismo hombre desnudo.

Porque te haré el amor con tanto sexo
pero no será tuyo el recipiente del candor
que dentro de tu cuerpo hizo cielo
con tintes de infierno y te salvó.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 13/05/2016

Siempre a tu Favor

Ahora tu rostro está limpio
de las lágrimas que ayer le golpeaban,
has vuelto sentir esa fuerza motriz
que te ayuda a discernir al centro del sismo la calma.

Tu alma arde en fuego y ya no está apagada,
se va encendiendo un volcán en tu interior
y estoy seguro: ¡Esta vez nada te para!

Ahora lo puedes sentir
eres más fuerte que el miedo,
respiras con fuerza y gran claridad,
sientes que el cielo es tu escenario
y vas a mostrarles de qué está hecho tu corazón,
que hay más fuerza reservada en tus latidos,
que hoy el viento a refrescado tu atención
y no hay más dudas pero hay motivos.

Ahora lo puedes sentir
eres más fuerte que eso
y el viento aún en contra
siempre estuvo a tu favor.

Tu alma arde en fuego y ya no está apagada,
se va encendiendo un volcán en tu interior
y estoy seguro: ¡Esta vez nada te para!

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 08/05/2016

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El Secreto de las Almendras y el Ébano

Una millonésima de segundo
y dos caminos se entrelazaron,
una mirada, un sonido, un minueto,
la taza de café en la mano ya humeando.

Borró la vida el empeño de la distancia,
a veces los corazones se abrazan con más fuerza
que todas las ganas sosegadas…

Y vino una estrella recién nacida
a hablarles de las bondades del alma,
del cielo infinito de posibilidades
que el amor abre a los corazones
que aman con el cuidado de antes,
haciéndolo perdurar ahora y más tarde,
con nieve escarlata y el sol del andén
que nunca y jamás querrá apagarse…

Una millonésima de segundo, se cruzan dos miradas,
si no es amor a primera vista, supongo, que es otra cosa,
una millonésima parte del corazón aún no convencida
se pone curiosa al ver que se acerca el alma gemela
y las aves de purpúreas alas adornan el cuento,
no miento, lo he visto y ahora yo sé que lo siento…

Borró la vida los imposibles con un beso,
con secretos de las almedras y del mismísimo ébano…

Y vino un silencio impecable a rozarles la cara,
un frío hermoso a rodearles el corazón y sus ramas,
me puede decir que ese frío es pura pasión, no puedo callarlo,
pero sí tú te acercas a mí, te juro, no me hace falta un milagro…

Te resumo una historia en tus labios de antorcha,
me arodillo ante tú respiración si ella no me abandona,
te regalo mi mejor amuleto si aprendes a guardar secretos
y le gritas al cielo con toda la boca al comernos el cuerpo,
que eliges mis rumbos para la eternidad de tus mejores recuerdos.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 03/05/2016

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Con una Historia que Nunca Acabó…

Baila despacio, en círculos sobre mi pecho,
descubre el augurio latente de amor que envolví,
sueña con una historia que nunca acabó,
que siempre empezaba en abril a reír.

Lléname de besos como hace algunos años,
siéntate en el pasto y déjame reconocerte,
no tengas miedo de las tardes, que quiero amarte,
vuelve con cada verano intenso de armonías,
hermosas como aquella uñita de gato que tanto querías.

No me olvides del todo, cuando llega el cumpleaños
de aquel cielo que hicimos tan nuestro, me vuelvo a preguntar
por qué terminamos, si ahora mismo no veo
una razón suficiente para no amarte como antes del vaho.

Vuelve a llover en agosto para mí,
enséñame el diciembre en que me hiciste tan feliz,
escucha al oído el susurro perfecto de mi voz,
vuelve a sonreír con esa hermosura divina y turrón
porque estas tardes de ahora son muy insoportables sin vos.

Dame el collar de reservas, muestra el exacto yin yang, entrevuela,
gústame al momento del primero de los besos, que el segundo sabía mejor,
lluéveme otra vez en agosto, cautívame siempre en abril,
guárdate restos de enero por si un diciembre me empiezo a morir…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/04/2016

Casos de Lunas Menguantes

Un camino de estrellas
rumbo a la playa que recuerdas,
silente canción que arde en las venas,
juegos a desnudez por conciencia…

Me observa la noche y sus cometas,
no quiero sentir lo que intentas
pero no puedo olvidar esos besos
en la cama de papel que no olvidas,
en la que cuerpos y versos fueron uno mismo.

No quise voltear, al verte pasar,
en ese café frente a la universidad,
quise esconder esta sonrisa de aún te recuerdo,
no hay pasado más presente que tu cuerpo en mi memoria,
un beso talvés, aquellas tardes encerrados en la gloria.

Llévame lejos de aquí, que mi vida muerde,
trátame con tacto de amapola, siente, siente,
no te calles las caricias que dejamos pendientes,
no me importa nada más si tú vuelves…

Casos de lunas menguantes, bahías de cielo,
colchón de sinceras orquídeas de viento,
me llueve la vida si otra vez te dejo pasar,
eres cada instante y cada segundo que quiero volver vivir,
eres esa silueta perfecta que mancha de divinura el mar…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 27/04/2016

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Asilo Abrileño in Red

El clima era perfecto, lo sé explicar muy bien,
es como si volviera a ese sol abrileño, a ese cielo,
a ese trabajo de grupo, a esa universidad,
la banca de piedra y el Ché vigilando el abrazo,
que abrazo, tan cielo esperanza, que no tenía idea
de los desastres venideros, del repentino total a esporeo…

No quiero hablar del presente, de algún modo sé
que las cosas van a mejorar, para ti, para mí, ambos,
para el milagro taurino que nos hace levitar,
para el camino distanciado de los dos.

Quiero recordar a ese par de adolescentes,
a esos ojos repletos de ilusiones,
tu blusa roja, mi verde muerte,
la sonrisa silenciosa, la complicidad
de lo que se pide sin necesidad,
porque ya se tiene, y así va.

El abrazo más largo, en belleza, de la gloria
y pedir permiso, donde había que pedir historia,
un primer beso antes de que te marches, que otro más,
un sentimiento verdadero y mi playa si era Girón.

Un revolucionario y una niña bien, muy bien,
la historia del sombrero negro,
la visita al museo de los trenes,
el aguacero en la ropa de aquel agosto y la feria,
el desastre futuro,
la culpa de nadie, más mía quizás,
que culminan los ciclos y no hay más que aportar.

Hace ocho años quizás todo era mejor,
hace ocho vidas quizás no te invité a mi desastre,
quizás fue un mal necesario aquel amor,
quizás un bien permanente que perdió su color,
mi gratitud y el fiasco de mi última actitud,
mil mareas que ya no nos esperarán,
un alud de abriles retirados, esperando en un asilo
a que venga un recuerdo malogrado para poder decir:
Estamos aquí, aunque ya no bailemos
Lady in Red para siempre,
aunque sea imposible de pagar
la factura que dejó la mala costumbre de culpar.

El significado hermoso del sexo, las horas y horas de más,
el echar por la borda los sueños, el desenfado y costureo,
el cambio de planes, mutar la vida cansada a milagro,
el dolor y el llanto, el sexo en su estado de consolación,
mil recuerdos hermosos apocados a conciencia
para no extrañarnos tanto,
borrar las fotos, que no todas,
decirte adiós y para siempre,
cambiar de sitio, compartir milagro de sonrisa y llanto,
de primer día de clases y último día de amor…

Luis Eduardo (Messieral)
CIudad de Guatemala 23/04/2016


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Que Bajito nos Hablaba Antigua Guatemala

Que bajito nos hablaba Antigua Guatemala,
que bajito el volumen de nuestros pasos
y los cascos de los corceles por delante de la carroza,
recuerdos que llegaron, allí, sin planearlo…

Recuerdas el frío y nuestro abrazo, tu celeste y mi azul,
nubes en la cresta sagrada de empedradas calles,
que tras la lluvia sostuve tu mano y la besé con ternura,
que no estimaste las consecuencias, venideras, del beso
escondido tras las ruinas de aquel junio y su cielo…

Pero un día posarás tu orquídea entre mis manos,
alguna tarde de invierno en la ermita,
me verás con los ojos de incendio clandestino
y haré de tus silencios mi boca,
la roca inconcebible que sostenga tus dados
sobre el tablero manso de la justa recompensa
y te abrazaré como sólo puede abrazarse en Antigua,
una sola vez, a medida…

Cerraré los puños de frente al agua terrenal,
le veré con los ojos venerantes y devotos,
te compararé con su belleza infinita siendo atrevido
y me colmarás con todas esas colmenas que a tus pies
ha sembrado la vida, y el tiempo y la herida,
de pan dulce y coloniales aristas.

Y haré de tus besos mi templo,
el inicio impetuoso de posibles futuros,
viajeros en el tiempo del convenio predilecto,
sobre el tejido a colores de nuestras condenas
y te abrazaré tan fuerte, tan romántico y barroco,
te abrazaré tan cierto y tan esperanza, en la plaza
como sólo puede abrazarse en Antigua,
sin miedo y con la confianza de que existe el paraíso,
que nos sobra demasiado el ser perfectos y el ateísmo.

Te abrazaré al tiento en aquel pasaje de Antigua,
ahora que nos sueña tan bajito, para no despertarla…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 20/04/2016