Naturaleza
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Sólo tu nido puede retenerme sin atarme, entre tus brazos suelo ser libre, en tus pronombres posesivos, siempre tuyo cuando me pides: «Nunca dejes de ser mío».

Sólo tu nido puede retenerme sin atarme, entre tus brazos suelo ser libre, en tus pronombres posesivos, siempre tuyo cuando me pides: «Nunca dejes de ser mío».