La Playa en tus Palmas

Volver despacio sobre nuestros pasos
para recordar aquel beso que nos hizo sentir,
llegar a aquella banca de piedra, siempre nuestra,
reírnos otra vez de las mismas cosas de antes, ¿Aceptas?,
el abrazo y tu perfume, el regalo y sentimientos de valores nominales,
porque no hace falta que preguntes, acepto el abrazo de tus absolutas tardes.

Te tomo de la mano, camina conmigo hacia atrás, retrocede
y vamos directos a la habitación de mi casa anterior,
en la que te desnudaba con paciencia y con amor,
volver a ver a la calle ancha de las cuatro de la tarde
cuando tenías que partir y todo era un desastre.

Recordar nuestra primera vez y como te tranquilicé,
lo que bien empieza bien acaba, ¿Y cómo fue que empezamos?,
por qué a pesar de todo hoy  ya no duele, ya no asusta, ya no viene…

Y hay que esperar el metro sin que te pongas de puntillas
para alcanzar mis besos, para abrazarte a mí con todo el cielo,
viajar en autobús es algo que ya no he hecho, ni quiero,
no sea que algún día me encuentre a tu recuerdo pasajero.

¿Volveré a encontrar a alguien como tú o tendré que resignarme por las malas?

Te confieso que al volver sobre los besos y nuestro tiempo
me distingo en un presente roto y sin sabor, agrio y corrosivo,
desde que te fuiste y me marché nada parece tener sentido,
aún así, ya no duele, ya no asusta, ni se mueve…

Es una comedia de conjugación equivocada,
ahora nos reímos de aquellos buenos tiempos
aunque ya no quede nada, o quizás menos que nada.

Y recordar aquel agosto y medio, la lluvia
y las gotas en tu cara, a lo mismo me sabe la vida
cuando recuerdo la playa entre tus palmas…

Hay que retomar ya el camino, la marcha,
caminos distintos de frente a la explanada,
no habrán más besos en la piel  de los cantares,
ni cumpleaños en los cines matinales,
sólo un cumplido secreto en nuestras columnas vertebrales…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 07/04/2016

La playa entre tus palmas por Messieral.

La Chica Desnuda de la Calle Rotterdam
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La Ciencia Primera

Tan dulces, tan pequeños,
tu primera rosa, mi primer amor,
cumpleaños a la orilla del lago,
el sabor de un beso inicial,
todo esto a algún lugar fue a parar.

Cometas por las noches,
escapar de casa, la ciencia primera,
el amor en tiempos de la primavera
y la locura desprendida de su centro,
sin gravedad, sin antifaz aún te recuerdo,
crecer fue el precio que no debimos pagar,
soñarte aún por las noches para impacientar.

Fue en aquella fiesta, al calor de las estrellas,
cuando dijiste que me amabas con desesperación,
no supe que decir y en lugar de decir, te enseñé una canción,
la canción que nunca olvidaras, la que decía todas esas cosas
bonitas de que al verte perdida pensaras solamente en mi voz.

Volví unos años después al lago,
al kiosko y al camino triangular,
te pensé con tantas ganas
que las ganas me hicieron temblar,
el amor no se hace igual si no estás,
a dónde habrás ido al terminar
aquellos cursos de verano,
no lo sabes pero a todas contigo las comparo
y no hay forma de encontrar a quien amar.

En la arena de la playa
me he quedado con la risa
pensando que ojalá
una ola gigantesca
arrastre tu recuerdo
y lo borre de mí…

Pero sin prisa, porque no hay prisa,
quizás antes de que ocurra
alguna te traiga de vuelta a mi orilla…

©Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 26/08/2016

El Noctámbulo Entrevero de Nuestro Cursivo Ámbar

Nunca olvidé su letra,
imposible olvidar su amor.

—De las gotas de lluvias seré el color.

En aquel faro a la luz de las gaviotas,
he recordado sus promesas de mar.

Me afirmaba con toda seriedad
que su voz perduraría en mí.

—Como el dolor en la herida al rubí.

Se llenaba los bolsillos con mis prudencias
y despreciaba a dos manos mi credulidad,
más no culpo a su aroma de arroparse
con las estrellas de cada año de frivolidad.

Porque si volviera a llenarme la sed de besos,
si recordara el santo y seña de mi caja fuerte
o el momento que más atesoro en mis adentros,
si viniera su amor a aletear a las ventanas de mi mente,
no me negaría a su voz, a su amor, a su romance…

— En la reserva atenuada, será su caricia imborrable,
su excelsitud inabarcable y única su capacidad de conquistarme.

Huellas de tus pasos en la arena de mi playa,
exhalaciones de tu brisa en las aceras de mi andar,
secretos y placeres de jaguar aún latentes, conservados,
en el noctámbulo entrevero de nuestro cursivo ámbar.

©MESSIERAL| Poesía
Ciudad de Guatemala 03/07/2016

Mi Guerrillera Enamorada (Para Siempre Siempre)

Si aquella banca de piedra hablara,
si las nubes de aquel abril,
no sabría qué decir, dónde esconderme,
para evitar la explicación inútil
de haber dejado fuera de mi campo de batalla,
a la mujer perfecta, a mi guerrillera enamorada.

Nadie como tú hizo trinchera entre almohadas
para cuidarme de cada mal cercano,
nadie como tú comprendió mis miradas,
mis motivos y batallas sin descanso.

Pequeña, aunque tú y yo ya no existamos,
quiero que sepas que el centro idóneo de mi poesía
únicamente existía en los hoyuelos de tu espalda,
en aquella primera vez de inexperiencia y delicia,
y en la ciencia que tus labios pronunciaban al besarme entre cobijas.

Y fue el agua del mar el que se comió los temores,
esos besos en la húmeda playa fueron de verdad,
el roce de tu sombra me bastaba para tener un hogar
y cada poema, y cada canción los mereciste como nadie,
es sólo que no podía quedarme, no pude quedarme,
sigo pensando que fue lo mejor, contigo siempre fue mejor.

Perdóname por cada luna de todos los dieciocho de diciembre,
por los abriles en que el día haga veintitrés,
porque aunque nunca lo confiese ante los bosques
respeto la memoria del mejor de los amores.

Porque aunque no triunfara nuestro amor,
por sobre todas las cosas del universo,
te juro que nadie como nosotros crea besos,
nadie se ama de verdad y en serio
como nosotros logramos hacerlo
en esos años de incienso de lluvia de argento.

Y estoy seguro que nadie hace el amor
rompiendo a la cama sus maderos
por la fuerza del amor verdadero,
como nosotros, que nadie se despide
con tanta insatisfacción cada tarde a las cuatro
y es menester sonreír cada vez que descubro
retratada nuestra frase: “Para Siempre Siempre”
en la mirada de nuestra mejor obra de arte.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 25/06/2016

En la Caída Libre de un Copo de Nieve

En la caída libre de un copo de nieve
yo intenté refugiar su anarquista manera
de enfrentarse a sí misma y a la incansable marea.

Su letra era un centro de gravedad,
en el que toda la fuerza del mundo convergía
para rozarme la cara con su voluntad.

Y yo quise creer que el infinito empezaba en su piel,
que en las estrellas del firmamento era ella quién se escondía,
así que seguí con el honor y la valentía de una gelatina de naranja
que vio de frente el mar y se puso a temblar.

Pero como toda playa siempre tiene su huracán,
nuestra historia se la llevó una corriente intensa
de viento y lluvias, de estruendos y golpes
que daban de frente al sabor vencido del alquitrán.

Y cesó la nieve, ahora viene en forma de luces
que se elevan hasta el cielo desde el centro del mar,
el fuego ha incendiado el bosque que me prometió,
fue sólo un sueño, tan sólo un invento de su mirar.

Y ya no quise creer que el infinito acababa a sus pies,
que en las lágrimas de la luna era ella quien se reía,
así que seguí con la tristeza y con la hegemonía de un rayo de luz,
me hinqué a orillas del río de fuego y en sus complejos me callé…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 08/06/2016

A Orillas del Río Merced

A orillas del río Merced
camino y a la vez me refugio
del recuerdo hermoso de ti,
eres mi salvación y no quiero salvarme,
eres lo mejor que me dejó, que me besó
y eso que hace otoños que tu risa no dibuja en mí.

A orillas de la soledad necesaria
corrí a los brazos de una llama ardiente
y su sabor no era el tuyo, era tan diferente,
eres magia blanca contra toda herida,
alzar el vuelo a tu refugio podría comprometerme
a la felicidad más hermosa o a mi lado más impaciente.

Por eso, a orillas del río Merced
te he robado un beso y dos más a la vez,
te he desfigurado el rostro bañándolo en mi savia,
te he prometido que no volverás a acercarte,
que el amor muchas veces no es más que una manía inexplicable
y yo no espero que vuelvas a salvarme, ni que vuelvas a besarme.

Un día de estos te llevaré a la playa,
seremos arena que espera tranquila
a que la marea venga y de cuenta por ella,
nos arrastrará a su centro de gravedad,
y habrá una vida más, muchas más,
en las que de principio a fin nos vamos a amar
y dejar en el olvido esta que sabe tanto a parcialidad…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 07/06/2016

Huellas y Evidencias de Húmedas Letras

Ella entendía mi mal manejo de la frustración, lo resolvía recostándome en sus piernas relajando mi imaginación, me leía los libros de moda y los versos olvidados de doscientos poetas que nadie recuerda. Me besaba los labios con todo el azúcar que se desprendía en migajas de su alma, ha sido hasta ahora la mejor, ha sido hasta ahora la única capaz de comprender mis causas, mis efectos y luchar por ellas y por ellos sin importarle demasiado los modos, porque al igual que a mí, a ella no le importan los linajes, ni brebajes, ni las reglas en reserva que no debieran quebrantarse, le gusta la cerveza en tarro y las palabras acrobáticas, en el sexo es toda entrega, sabe en exclusiva la manera más precisa y exacta de incendiar con mi cuerpo toda cama. Se llamaba tan bonito que todavía lo recuerdo, aunque recuerdo más sus piernas, por ángeles talladas, y aunque yo no sea un santo, aunque me aproxime más a lo contrario, fui Amo y Señor de esos tesoros capaces de dar equilibrio a un cuerpo majestuoso, en ella vi cada misterio y milagro de la vida, no me importaba demasiado el tiempo cuando ella sonreía y una vez, incluso, perdimos el reloj y nos quedamos otro rato a contemplar como la luna brillaba en su abecedario.

Me retaba a olvidar toda mansedumbre, nunca  habló de bodas, ni pasteles, no le gustaba el chocolate, traía tinto en la sangre y aprendí de sus delicias la diferencia que existe entre un Sauvignon y un Clarete de Burdeos. Tenía clorofila emancipada recorriéndole por dentro y por fuera el cuerpo, quería ser el árbol más veloz del mundo entero y lo lograba al aferrarse a mi guitarra y darme un beso.

Nos llenamos de canciones frente al lago, en el mar escribimos un nosotros dibujado con el cetro impetuoso de una botella que luego arrojamos al mar con un papel dentro, en el que escribimos nuestros nombres, no por romance, sino porque siempre hemos creído que hay seres de otros mundos viviendo bajo las aguas intranquilas del océano, que la Atlántida fue sólo un intento fallido, pero que seguramente no todo está dicho.

Quizás un día encuentren, seres extraños, nuestros nombres y se lleven un momento descifrando tan húmedas letras, y no sospechen de una historia que aunque lejana dejó sus huellas y evidencias sumergidas en la arena de esa playa… Que es todavía nuestra.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 02/06/2016

Diciendo por sentir #10: Un Amor

Hay un amor en tu silueta, que cada vez que le recuerdas viste de playa cada idea, grita con voz dulce a lo lejos que esto sólo empieza, que todo ha sido bello, que las mañanas de los lunes no podrán contigo, que te dejó una sonrisa en la cartera para ocasiones especiales y un universo de abrazos para las desilusiones y todos los males…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 26/05/2016

Casos de Lunas Menguantes

Un camino de estrellas
rumbo a la playa que recuerdas,
silente canción que arde en las venas,
juegos a desnudez por conciencia…

Me observa la noche y sus cometas,
no quiero sentir lo que intentas
pero no puedo olvidar esos besos
en la cama de papel que no olvidas,
en la que cuerpos y versos fueron uno mismo.

No quise voltear, al verte pasar,
en ese café frente a la universidad,
quise esconder esta sonrisa de aún te recuerdo,
no hay pasado más presente que tu cuerpo en mi memoria,
un beso talvés, aquellas tardes encerrados en la gloria.

Llévame lejos de aquí, que mi vida muerde,
trátame con tacto de amapola, siente, siente,
no te calles las caricias que dejamos pendientes,
no me importa nada más si tú vuelves…

Casos de lunas menguantes, bahías de cielo,
colchón de sinceras orquídeas de viento,
me llueve la vida si otra vez te dejo pasar,
eres cada instante y cada segundo que quiero volver vivir,
eres esa silueta perfecta que mancha de divinura el mar…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 27/04/2016

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Un Beso y Treinta Cosas que no Pueda Olvidar al Morir

Dame un beso
y en ese beso la cosecha del amor,
dos razones verdaderas para sonreír,
treinta cosas que no pueda olvidar al morir,
un zaguán directo al infinito
y aquel cuento de cometas, sol y discos.

Dame un beso
y haz que me recueste en tus piernas,
léeme los versos guapos que tú escribes,
quítate la ropa con cadencia y primavera,
olvídate del tiempo, que yo me olvidaré del viento.

Dame un beso
y en tu beso dame el dulce de tu aroma,
no permitas que me pierda en otra playa
que no sea la de tu perfecta espalda,
no me dejes de querer, por si acaso,
algún día logro cumplir lo que te prometí
y tira lejos los miedos, desdibújate de ellos,
por si acaso alguna vez tienes que esconderte en mí.

Dame un beso, dame miles, dame todos,
dame el tiempo suficiente para enamorarme de tu boca,
para devorar tus labios y todos sus engaños,
para contener la palabra injusta y su impaciencia,
para amarte sin medida y con certeza de que pueda,
sin dejarte ver, de este contrato, la letra más pequeña.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 25/04/2016

Nuestra Historia Irrepetida

Estas ganas infinitas de romper el mundo,
de abrir la puerta sellada de la vida
por medio de la cual se puede regresar
al momento justo de la inmadura decisión
que nos llevó directamente al portal de la desilusión.

Estas ganas infinitas de volver a los dieciocho,
a los mil besos de la diosa del vermouth,
los motivos infinitos para querer frenar el tiempo,
ponerlo en reversa y jugar a escultor del destino,
de las consecuencias inevitables ser agricultor.

Estas ganas de aquella tarde tan bonita,
de pausar el tiempo en aquella sensación,
nada salió mal, salvo la imposibilidad de repetirlo,
pero el viento y la playa estuvieron de mi parte,
y aquel atardecer, y aquel amor sin equipaje,
con la ternura en los cordones de la marioneta.

Hoy me pregunté qué habrá sido de mi teatro,
donde le cantaba y le besaba una historia
que aplaudía suavecito y con toda su elegancia,
tal como esa vez que me aplaudió de pie junto a la cama,
por los seis orgasmos mejor dibujados de toda su vida,
de toda mi vida, de nuestra historia irrepetida…

Misma vez que ahora busco en el fondo del bar,
en la noche triste en que sonrío y le vuelvo a cantar…

El amor a veces es el humo imposible que grita,
a contracorriente, y que no sabe si marcharse o si regresar.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 24/04/2016

La Playa en tus Palmas

Volver despacio sobre nuestros pasos
para recordar aquel beso que nos hizo sentir,
llegar a aquella banca de piedra, siempre nuestra,
reírnos otra vez de las mismas cosas de antes, ¿Aceptas?,
el abrazo y tu perfume, el regalo y sentimientos de valores nominales,
porque no hace falta que preguntes, acepto el abrazo de tus absolutas tardes.

Te tomo de la mano, camina conmigo hacia atrás, retrocede
y vamos directos a la habitación de mi casa anterior,
en la que te desnudaba con paciencia y con amor,
volver a ver a la calle ancha de las cuatro de la tarde
cuando tenías que partir y todo era un desastre.

Recordar nuestra primera vez y como te tranquilicé,
lo que bien empieza bien acaba, ¿Y cómo fue que empezamos?,
por qué a pesar de todo hoy  ya no duele, ya no asusta, ya no viene…

Y hay que esperar el metro sin que te pongas de puntillas
para alcanzar mis besos, para abrazarte a mí con todo el cielo,
viajar en autobús es algo que ya no he hecho, ni quiero,
no sea que algún día me encuentre a tu recuerdo pasajero.

¿Volveré a encontrar a alguien como tú o tendré que resignarme por las malas?

Te confieso que al volver sobre los besos y nuestro tiempo
me distingo en un presente roto y sin sabor, agrio y corrosivo,
desde que te fuiste y me marché nada parece tener sentido,
aún así, ya no duele, ya no asusta, ni se mueve…

Es una comedia de conjugación equivocada,
ahora nos reímos de aquellos buenos tiempos
aunque ya no quede nada, o quizás menos que nada.

Y recordar aquel agosto y medio, la lluvia
y las gotas en tu cara, a lo mismo me sabe la vida
cuando recuerdo la playa entre tus palmas…

Hay que retomar ya el camino, la marcha,
caminos distintos de frente a la explanada,
no habrán más besos en la piel  de los cantares,
ni cumpleaños en los cines matinales,
sólo un cumplido secreto en nuestras columnas vertebrales…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 07/04/2016

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Amar y Bien… Muy Bien

Al final terminé por darte mis alas de jaguar y mis plumas de quetzal, te juro, de todo corazón, que no eras mi intención pero como las mejores cosas de la vida, sin planearte he terminado amándote, con cada fibra de mi camaleónica esperanza e inquietud.

Yo no esperaba latir por ti y, finalmente, he comprendido que sin ti no podría ya sangrar, mi sangre guía barquitos de contrabando, que trafican ilegalmente tus mejores sonrisas. Estoy totalmente lleno de tus maneras, suspiro si tú caminas sobre la tierra amainando litorales sólidos de desesperanza. Me gustan tanto tus piernas de caramelo, endulzas con tus deambulantes pasos las calles de mi vida, me habitas y me obligas a redecorar la habitación de mi corazón sólo para ti.

El espacio sideral de mis recuerdos lo has coloreado con la pintura que traías en las uñas, tu labial ha marcado en mi pecho su seña indeleble, como un incendio de rocas que presienten la incandescencia de un fenómeno natural, el de tu cuerpo en mi pensamiento, el de tus labios en mi recobrado tiempo. Eres el azul de mi imperio, la dama china que sólo me como yo, el tablero de ajedrez en el que un rey cuida a su reina sin limitación de movimiento, tus  ojos de ámbar incitan a lo eterno, a morder una nube y adivinar la diferencia entre ella y tus labios, aunque no exista.

Palacio real de aves triviales, agua de río inagotable, beber de ti es la tersa e indefensa necesidad de amor de mujer, bordearte como a un camino con mi tacto, un camino con destino a la ilusión, viento frío, que me ha de conducir al más bello sonido. Y en mis sonidos profundos de cedro quiero posar mis alas anchas, eres las curvas de la guitarra cuando descansas sobre mi pecho y las cuerdas cuando me besas pronunciando tantos siglos de palabras hermosas que no he de olvidar.

Te llevaré a volar muy lejos, te nombraré luz inagotable de mi planeta, viajaremos entrelazando nuestras causalidades, te guiaré por el sendero celeste de promesas destinadas a cumplirse, no te soltaré y mi alma será un libro abierto en el que a toda hora se lea tu nombre, perdurable, en el vaho de mi cuerpo.

Siempre voy a recordarte como a la raíz más bella y más intensa, un caudal de fuego que me sumerge en su letra, un alud de carisma que me enreda en su palabra, que no daña y que cuida, que es natura y ciudad, que es mi día y mi aurora, mi noche y mi prisma. Un olvido que no llegará, un pueblo contemporáneo con recital de sonrisas y preciosas rocas que no tienen ningún ambicioso valor, sólo para mí, sólo para mí…

Quizás nunca despertemos de este sueño, quizás sea mejor así, quizás una tarde de junio se nos agote la fuerza y te tengas que ir, quizás un día te tenga que herir, quizás me mientas o quizás yo naufrague en otra marea, quizás una noche me mates, quizás un veinticuatro de diciembre no hagamos el amor, quizás seas tú, quizás no sea yo, quizás te quedes para siempre, a lo mejor no, quizás en esta cama un día estará otra, aunque yo siga pensando en ti, quizás un día llegue alguien a tu vida que al hacerte el amor en realidad no te haga ni cosquillas, quizás seas mi mundo, quizás yo sea el tuyo, quizás logremos evadir la estupidez humana y su falta de amor, quizás en mi mundo siempre seas luz y yo el cobijo de tu aroma, quizás ganemos la batalla a la desilusión, quizás merezcamos la inmortalidad a que aspiramos, quizás no, quizás un día me canse de verte, me aturda escucharte, quizás un día la vecina tenga mejor sabor, pero quizás no, quizás si te quedas una noche más entre mis brazos nada ya nos logre separar…

Te juro de todo corazón que, hoy por hoy, sí eres mi intención, eres el crimen benigno que quiero cometer a diario, eres el texto, el ordenador y la radio a la que quiero prestar atención todos los días del resto de mi sueño, todos los días del resto de mis rimas.

Si acaso me has leído y tu corazón no se aclaró la garganta para decir sí a todo, sin importar qué, vístete y será mejor que no nos volvamos a ver. [Dicho así como quien lo dice para que le demuestren lo contrario]. Pero si todo es diferente, no te vistas nunca, no te seques las lágrimas de ternura, no vuelvas a erizar tus pestañas con peinados de excentricidad, porque te quiero a mi lado así como ahora te veo, con ese manto de arena sobre tu piel, y el resultado de torbellino en tu cabello, pues quiero alcanzar la playa que representas y ser tu mar, la marea que te acorrale, ser un motivo para que te quedes al menos siete vidas más, y más… Andar y huir, quedar y estar, amar y ser, beber y oír, amar y bien… Muy bien.

Dos estrellas gemelas podrían bailar
en esta noche de frente al pastizal,
no depende de la lluvia, ni del temporal,
es cuestión de sentirlo o matar,
es cuestión de sentirlo o de amar,
es cuestión de uno mismo y de su alguien más…

© Copyright – Luis Eduardo (Messieral) – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 04/04/2016

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Quizás aparezcas con alma de playa, con ojos de vida y una voz que prometa algo mejor. Quizás te he esperado, quizás necesito que aparezcas y me salves de estos sueños cumplidos que me condenan…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 11/03/2016

That beach, which made us love us more …

Yo estoy sentado en la mesa de siempre, de este íntimo y tranquilo bar, hoy nada de alcohol, sólo un café que tenga el sabor de tus labios y aunque no lo tenga, me engaño y siento tu beso. Sabes, ha sonado nuestra canción, la que evocaba nuestra llovizna con sol y he apretado los puños, he cerrado los ojos para no ver el desastre que hicimos. De nuestro verde azulado hoy queda un blanco tan incómodo como el vacío, si tan sólo estuvieras aquí, para arreglarlo todo a los besos, para sacudir el enjambre del mundo y que todas esas abejas que nos gritan en los oídos se alejen, para volver a escuchar tu voz, para que escuches mi voz, para que no perdamos el tiempo y estemos juntos, sin prestar de nuestro tiempo a gente que jamás mereció la pena, que jamás mereció un segundo.

Sorbo a sorbo el viento me angustia, no estás a mi lado y aunque sé exactamente dónde estás, no me basta, no es junto a mí. Todos estos kilómetros de por medio cortan como afilados y desobedientes cuchillos de faquir , me sangra un poco el corazón y aunque te he perdonado por todos esos fallos, el misterio de saber si por fin eres sincera y si seremos en realidad el uno para la otra, hasta el fin, me agobia por las noches y no me deja respirar con calma. Yo quiero creer en ti, que tú creas en nosotros, que entiendas que el amor siempre ha sido algo más grande y verdadero, deshalb baby it’s not necessary to lie.

Ya no hay nada que temer, todo lo que no queríamos lo tenemos frente a nosotros, todo este dolor que siento, todo ese temor que te muerde sin clemencia, todo este desastre y el esquelético esbozo que es, ahora, aquel amor total que quisimos fabricar. Dime a dónde irás si vas sin mí, dime si vale la pena seguirnos lastimando, seguir discutiendo por cosas que no van a hacer más fuerte nuestro amor. Te he amado como un caballero a su doncella, con el alma enardecido, con las fuerzas del dragón y el enigma del quetzal. Ven conmigo y no diluyas en el agua de las zozobras todo esto que te he dado sólo a ti, unendlichkeit just for you.

Llévame a la magia que sólo tú me has entregado, devuélveme a la playa en la que jamás hubo marea imposible, en la que te hice el amor sin haberte conocido aún, en la que nos espera la libertad y la tranquilidad que merecemos. Ya no llames a la puerta del demonio, ya no marques nuestras pieles con la herida del desahucio, invítame a confiar en tus caricias, en tus cariñosos modos de princesa deliciosa, que no abarque, nunca más, la tristeza a nuestra eterna canción de amor…  Nimm mich to that beach, which made us love us more …

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 03/03/2016

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Mariposa Oscura de Pétalos Mortíferos
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Al pan, pan y albino vino
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Yo Escribo Para Usted

La fotografía: Un Respiro de Paz, es propiedad y arte de Rocío Pardos a quien pueden seguir a través de su Blog: FOTOGRAFÍA ROCÍO PH y también pueden seguirla en su Fan Page de Facebook: UN VIAJE DE DIEZ MIL KILÓMETROS EMPIEZA POR UN SOLO PASO