Postales
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Era de día y entendí que no era un sueño sonreír; de ellos fui aprendiendo a ser feliz para nunca dejar de estar atento; porque la magia parecía parte de ellos. Estoy naciendo otra vez, a mi edad, sujetando con todas mis fuerzas los colores que me deja el rastro de tu avenida principal, no recuerdo cuantos…
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Sólo tu nido puede retenerme sin atarme, entre tus brazos suelo ser libre, en tus pronombres posesivos, siempre tuyo cuando me pides: «Nunca dejes de ser mío».
