Oleaje
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He estado en la playa más bella del mundo, en la que solías sentarte a escribir, a veces la vida nos tuerce el rumbo, pero nada puede apartar tu recuerdo de mí.
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Sólo tu nido puede retenerme sin atarme, entre tus brazos suelo ser libre, en tus pronombres posesivos, siempre tuyo cuando me pides: «Nunca dejes de ser mío».
