Corazón Sangrante

Estaban dentro del auto, blanco nada inocente. Se llevaban las sonrisas y los besos a la boca. Hoy son otros, le canjearon a la muerte su distancia. Se querían tanto y se encantaban, se besaron como nadie nunca los besó. Tenían planes para ir de gira a cada bar de su ciudad y acabar con el vodka en compromiso de otros planes despertar. Se veía tan hermosa y él tan seguro en su perplejidad, caminaron de la mano por el centro comercial, algo nuevo para ambos, algo de verdad.

Ella se veía en el espejo del retrovisor, él le abrazaba la cintura y le decía: Hoy estás mucho mejor, ella siempre sonreía, hasta cuando se ponía seria, con ese Eris que aparecía iluminado entre su boca, juntos eran como estrellas binarias y sus cuerpos un mar intenso de nervios al roce. Se decían la verdad muy suavemente, él pensaba que estaba cerca del mar cuando la escuchaba hablar y ella escuchaba quietecita cuando a él le daba por cantar.

Se amaron sin decirlo y se besaron sintiendo el fastidio de los segundos escapándose, se besaron tanto y se besaron tan bien, que hoy no hay beso que iguale aquellos, que eran de una clase y elegancia exclusiva de amores posibles infragantis.

Se llenaban los bolsillos con poemas, él se recostaba en sus bellas piernas, le mordía la falda para ponerla nerviosa y ella, mientras leía un nuevo libro abría levemente sus piernas, él perdía toda seguridad, como nunca antes ni después, recostado en esos muslos tonificados de Colorado Columbine.

A ella le gustaban las mujeres, pero no pudo con él, por él hizo una excepción, constancia firme y fiel de ser el primero y el mejor. Fue tanto el descalabro de la historia, que no se pudo adoquinar un camino para ambos y así acabó.

Hoy la piensa en la distancia, tiene miedo de que algo malo le ocurra, sabe que en instantes se le olvidará, pero en este instante la tiene tan presente. Le jura en el viento que está seguro de que nunca encontrará nada más bello, ni una rudbeckia bicolor, ni un lirio de los valles, ni las orquídeas, ni todas las flores de cerezo del mundo podrán nunca compararse con su intensa imagen de corazón sangrante. Y así acabó…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 22/03/2016

Muchas gracias por sus ojos y por estar.
Para leer más de mis historias visita Historias en Ascuas.

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2 thoughts on “Corazón Sangrante

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