En Un Roce de Ti…

Tenía las manos vacías pero me las llenaron tanto de ti, quería grabar un acorde en el ordenador y el aburrimiento pudo tanto en mí, que salir a caminar se presentó como una mejor opción…

Tenía las manos vacías pero me las llenaron tanto de ti, cuando por la mañana el café no sonrío como lo hace casi siempre, y la ventana rota fue reparada por alguien que jamás conocí.

Tenía las manos tan rotas pero me las sanaron cuando te vi, cuando se acercaron mis ojos a la pulcritud de tu piel, al solsticio en tus labios, y en cada uno de tus abecedarios; a tu adjetivo que tanto me hizo sentir.

Tenía las manos tan frías pero hallaron tibieza en un roce de ti, en un discurso culminado con un beso y en el hogar que más guapa te ha visto latir.

Fueron los imposibles, el avant premier de los amores que nos van a persuadir, con su encanto y su preciosidad, los que acercaron tu ternura a mis noches de extrema libertad; fue tu inocencia y quizás la sangre de las uvas que se derramó en el piso la tarde que bailé contigo, como con nadie más…

Tuve las manos tan frías pero hallaron tibieza en un roce de ti…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 16 de octubre de 2,017


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El Amor en los Lienzos del Pisco Sour.

Fuimos de paseo, a mano armada, por los puentes más hermosos del planeta y después de suicidar, unas cuantas veces, cada una de nuestras múltiples personalidades supimos defender sin pudor y a los besos nuestras preferidas.

Fuimos de paseo y, sin abrazarnos, supimos demostrarnos que el amor es más idiota que nihilista pero más verdad que las palabras; y corrimos calle abajo a nuestros instintos más honestos, nos mordimos la piel con las manos y las ilusiones con las huellas que implantaban nuestros zapatos.

Fuimos la corteza en la que se talla el amor con corazones, pero vacía de mentiras, el ángel boquiabierto que aprende que el Pisco Sour en tiempos de negación funciona mejor como un antídoto para la desesperación.

Fuimos tanto y quizás aún nos recuerdan en aquellas ciudades en las que soñaban las nuevas generaciones, aunque nadie nos comprenda, aunque no valga de nada ahora salvar las horas en cuarentena. Quizás aún nos recuerdan en aquellos dormitorios en los que jamás pudimos descansar por miedo a sumergirnos en un mar de antinomias y compraventas innecesarias a la hora de hacer el amor…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 16 de julio de 2,017

Polvo De Diamante Para Dos

Aquella vez cristales de hielo se precipitaban sobre la piel debilitada de la ciudad, la caminata vespertina esa vez no iba a curar las heridas, el dolor, ni tan amargo sabor. La despedida se nos aproximó de tal manera que no tuvimos tiempo a reaccionar, ni a encontrarle una respuesta, al menos superficial, a todas aquellas preguntas que todavía flotaban como pequeños fantasmas observándonos.

El ingrediente primero podía sentirse, más que sobre la piel, en el centro del alma que adolorido sollozaba. La temperatura de la frialdad ante la ausencia de caricias y del calor de tu cuerpo se había implantado en el centro de mí y de cada uno de los habitantes de los universos que juntos descubrimos. Nuestra canción nunca volvería a devorar de la misma manera dos corazones, como el tuyo y el mío, como el mío y el tuyo, como el nuestro que era uno solo en cada ciudad que juntos conocimos. El frío intenso rodeaba a cada uno de los besos que nos dimos, mismos que agonizaban con tierna desolación, dejando a la respiración descansar de vida.

El ingrediente segundo se presentó borrando nubes y estrellas de los cielos, desdibujando las sonrisas que liberamos al viento cada día de nuestro idilio, no esperaba menos porque siempre supe que las catástrofes existen para desvanecer todo a su paso y tener que estar sin ti es la catástrofe más grande a la que tuve que acudir. Traté de elevar remanentes de tus miradas y de tus besos para que nuevamente existiera la posibilidad de un paraíso lleno de esperanza, pero fue inútil, no lo conseguí y a medida que los minutos transcurrían se iba agrandando el tiempo de ausencia, de vuelos comerciales y de aves, por el celeste brillante y el blanco pragmático del cierzo bajo el que nuestro amor fue parte de él… No te asustes y no hagas tanto caso, es sólo que sin ti, los cielos se han despejado de una forma tan preocupante. Si a ello sumamos el frío insoportable, sabrás que no es tan bueno respirar, no lejos de ti.

El  ingrediente tercero apareció por ocho quintos de siete lágrimas que derramé sobre una fotografía, en la que te volví a encontrar, se escondieron tan precipitadamente en ella con la intención de volver a tocarte la piel, pero fue imposible y la humedad se ha quedado a vivir en mi hogar, que siempre será tuyo, que nunca podrás olvidar. Y aunque por las noches los muebles sigan crujiendo, jamás pensaré que es a causa de entes del más allá porque no existe, para mí el más allá es donde te encuentres, ese lugar secreto a donde el invierno te llevó, para extrañarme tanto como ahora te extraño yo.

Polvo de diamante cuando los amantes, se alejan de tan hermosa ciudad, del universo del que fueron más que una parte y se aproximan a la espiral de seguirse amando sin aceptarlo y sin poderlo evitar…

Y así los gritos, toda la desesperación, el vino agredido, la triste canción, tanto silencio en poemas desnudos, muertes fugaces de cuartos hundidos; ya sin tu cuerpo, sin labios de amor, ya sin el viento, sin tu hermoso candor sólo me queda una vida ojerosa, un mal milagro que no se cumplirá, tantas preguntas sin verdades a medias y polvo de diamante esparcido en mis llagas, y la inmarcesible noción de no poder morir en paz…

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 30 de octubre de 2,016

Caperuza

Cortada con la misma tijera, trazada con el mismo color, sedienta entre la misma marea aún escucha como late fuerte el dolor y se esconde en una nueva promesa; esta vez tampoco cedió el miedo, el miedo a salir de su cuento; otra vez caperucita azul se perdió…

Los ideales son ingenuas promesas que deberías defender con honor, hasta tu muerte y con todas tus letras; hasta que caperucear ya no sea suficiente o hasta ese día en que el beso ya no luzca sus noches incompetentes.

Obstinada cual augurio de seda, noche fría que hace de escalera, como un tímido verbo prestado de la boca de un cuento tan enamorado; que no se quite la ropa si nieva, que no se encierre en su aroma de selva; no, sin antes recordar olvidar lo que era…

Y se esconde en una lluvia de estrellas, esta vez tampoco soñó un recuerdo; soñó con ese maldito miedo a salir de su cuento; el mismo que ata a caperucita azul a falsos comienzos.

Pero el vino no rebosa mi copa, un abrazo, sonrisa, una historia que comienza donde acaba su gloria, vestidita de azul como nube preciosa; otra vez prometerse que se hará mejor, otra vez se produce, en cadena, una extraña mutación…

«Caperuza, son de viento, muerde fuerte el desconsuelo; asesinato a mano cuerda, de una noche abismada por las lágrimas de un dios tan triste, como la sangre cuando grita sobre su misma libertad…»

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 10 de enero de 2,017

Lisboa

Avanzaban sus pupilas de aceituna por Lisboa, ese faro hermoso asimilaba su niñez, tarareaba una canción que tenía alas y le alejaba de la costa por encima del mar. Le sonreía a los niños de una plaza, se quedaba pensativa tan cansada, susurrando despacito un nombre dulce a la brisa que lo repetía con la voz casi apagada.

Era todo un universo decorado por las pecas en su espalda, la belleza de adoquín ella no la escondía y aunque la vida parecía tan esquiva, en el pecho una luz aún se le encendía. Se llamaba como tenía que llamarse, el amor se le hundía lejano en el centro de mil olas de arena movediza, pero aún así no había razones para enfadarse al estar de frente a las parejas que pintaban, en los atardeceres, su pasión.

Podrás adivinar que su cuerpo roto estaba sostenido por hilos que pendían de la esperanza,
que sus manos sí sabían acariciar, aunque nadie las supo cuidar a ellas; es que a veces son las almas más hermosas las que deambulan, en total silencio y soledad, por las calles en las que a diario uno respira.

Morena, de obsidiana tan intensa, dónde dormirá tu río de azucenas y dónde aquel hijo que tuviste aquel enero, el que nació dormido y aún no despierta. Donde sea que se encuentre, seguramente, sueña con tu aroma, con hacerte un poco más feliz la vida y más corta la herida.

No hablas de tus lunas antiguas, ni de los veranos a punto de amarlos, ni de las mariposas estrelladas contra tu pared; ese lunar en tu alma es una cicatriz que nunca acaba y es un milagro para todas las personas que te cruzan por la calle o por la playa, cada vez que esbozas una sonrisa, aunque ellos no lo sepan…

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Ciudad de Guatemala 3 de enero de 2,016

Polvo De Diamante Para Dos

Aquella vez cristales de hielo se precipitaban sobre la piel debilitada de la ciudad, la caminata vespertina esa vez no iba a curar las heridas, el dolor, ni tan amargo sabor. La despedida se nos aproximó de tal manera que no tuvimos tiempo a reaccionar, ni a encontrarle una respuesta, al menos superficial, a todas aquellas preguntas que todavía flotaban como pequeños fantasmas observándonos.

El ingrediente primero podía sentirse, más que sobre la piel, en el centro del alma que adolorido sollozaba. La temperatura de la frialdad ante la ausencia de caricias y del calor de tu cuerpo se había implantado en el centro de mí y de cada uno de los habitantes de los universos que juntos descubrimos. Nuestra canción nunca volvería a devorar de la misma manera dos corazones, como el tuyo y el mío, como el mío y el tuyo, como el nuestro que era uno solo en cada ciudad que juntos conocimos. El frío intenso rodeaba a cada uno de los besos que nos dimos, mismos que agonizaban con tierna desolación, dejando a la respiración descansar de vida.

El ingrediente segundo se presentó borrando nubes y estrellas de los cielos, desdibujando las sonrisas que liberamos al viento cada día de nuestro idilio, no esperaba menos porque siempre supe que las catástrofes existen para desvanecer todo a su paso y tener que estar sin ti es la catástrofe más grande a la que tuve que acudir. Traté de elevar remanentes de tus miradas y de tus besos para que nuevamente existiera la posibilidad de un paraíso lleno de esperanza, pero fue inútil, no lo conseguí y a medida que los minutos transcurrían se iba agrandando el tiempo de ausencia, de vuelos comerciales y de aves, por el celeste brillante y el blanco pragmático del cierzo bajo el que nuestro amor fue parte de él… No te asustes y no hagas tanto caso, es sólo que sin ti, los cielos se han despejado de una forma tan preocupante. Si a ello sumamos el frío insoportable, sabrás que no es tan bueno respirar, no lejos de ti.

El  ingrediente tercero apareció por ocho quintos de siete lágrimas que derramé sobre una fotografía, en la que te volví a encontrar, se escondieron tan precipitadamente en ella con la intención de volver a tocarte la piel, pero fue imposible y la humedad se ha quedado a vivir en mi hogar, que siempre será tuyo, que nunca podrás olvidar. Y aunque por las noches los muebles sigan crujiendo, jamás pensaré que es a causa de entes del más allá porque no existe, para mí el más allá es donde te encuentres, ese lugar secreto a donde el invierno te llevó, para extrañarme tanto como ahora te extraño yo.

Polvo de diamante cuando los amantes, se alejan de tan hermosa ciudad, del universo del que fueron más que una parte y se aproximan a la espiral de seguirse amando sin aceptarlo y sin poderlo evitar…

Y así los gritos, toda la desesperación, el vino agredido, la triste canción, tanto silencio en poemas desnudos, muertes fugaces de cuartos hundidos; ya sin tu cuerpo, sin labios de amor, ya sin el viento, sin tu hermoso candor sólo me queda una vida ojerosa, un mal milagro que no se cumplirá, tantas preguntas sin verdades a medias y polvo de diamante esparcido en mis llagas, y la inmarcesible noción de no poder morir en paz…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 30 de octubre de 2,016

Al Andar Imperturbable de tu Arribo

Cuando aparezcas, si apareces, sabrás mirarme a los ojos sin titubear, comprenderás que mi vida ha estado llena de sonrisas, de fortunas, que las lágrimas fueron necesarias, para hacerme comprender, que cada gota que compone el océano es importante para avivar la fuerza de su marea.

Sabrás notar en mis ojos que he amado, que fui amado, que la nostalgia varias veces ha pasado por aquí, pero sobre todo, que en la medida de lo justo he intentando nunca herir por herir.

Si apareces, si tú apareces, escucharás con detenimiento cada latido de mi corazón, mi alma se abrirá como el telón del teatro que más amo y podrás ver en mi interior las escenas de lucha, de ocio y de constancia que viví, arderán iluminándote, en un camino de velas, todos los secretos de mi ayer, todos mis sueños y anhelos conquistados, todas las pieles que toqué. Sabrás de mi abecedario nuevo y del sabor favorito de mi boca alguna vez.

Entenderás, en un gesto perdido de mi voz, que estuve esperando por ti, que tengo un tesoro que vale más que mi propia vida, que ese tesoro es mi hijo, que mi motivo de seguir lo marcan sus oscuros ojos.

Te diré que he disfrutado de la vida, de los besos, del amor, que he sido afortunado con las mujeres que me amaron, incluso con las que no pude estar, que si alguna vez sufrí la culpa fue toda mía por enredarme con alguien que no sabía amar…

Sin embargo, ahora que he sido tan feliz y tan triste en una misma vida, estaré dispuesto a entregar un poco más de horas al andar imperturbable de tu arribo, porque sin duda te he esperado, te he confundido entre tantos vientres y tantos casos, te he visualizado, te he sentido…

Si apareces, cuando aparezcas sabré que eres tú, algo en el diástole de mis corazonadas lo sabrá, mis poemas volverán a cantar amor, volverá cada verso a tejerse con un hilo transparente de ilusiones y esperanzas, volveré a tararear aquella hermosa canción. De vuelta a casa sabré que eres tú, estaré tan convencido de no saber nada, del inmenso mar de verdades en tu mirada, volveré a sentirme amado, desenredarás mis lienzos de alabastro, acicalarás mis sonetos haciéndome sentir menos deshabitado, desdibujarás este mal genio que me han dejado y serás capaz de entender cada uno de mis motivos sin haberme saturado, incluso con los ojos vendados podrás leerme, con tan sólo tocar mis manos…

©MESSIERAL | Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 21/07/2016


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Dulce Quimera

Esta mañana alguien muy especial me propuso crear una historia a partir de uno de sus bellos dibujos. Una belleza total. Ella es Ivette Mancilla y ya muchos la han de conocer por su blog Little Moon Lover.
El Resultado fue este:

Los tambores de los rituales humanos habían cesado su ritmo, a penas, restos de una hoguera iluminaban la fría noche, cuando un lobo solitario se acercó a su calor.

El fuego que lentamente reducía su intensidad permitió a la luna somnolienta avistar el andar cadencioso del lobo, abrió su ojo derecho, y desde su fase creciente le vigilaba discreta.

Le veía tan serena y admiraba con dulzura su hermoso pelaje, sus firmes pisadas, su depredadora mirada y llena de secretos.

En ese preciso momento, el lobo comenzó a exclamar su dulce aullido, la nota perfecta, el sublime tesón, las estrellas que rodeaban la luna, una a una, se fueron despertando y sin poder evitarlo descendieron desde el  cielo a contemplarlo más de cerca.

Desde entonces, por la ternura que evoca su aullido, las estrellas, al escucharlo, se convierten en lágrimas de luz que se derraman suavemente sobre los muslos hermosos del planeta tierra… Y es entonces, cuando los milagros acontecen cual dulces quimeras.

MESSIERAL & IVETTE MANCILLA
26/06/2016

 

Te Quiero Como Si y Por Si Acaso

Tú que crees tanto en las casualidades como yo, tú que no crees tanto en las casualidades como yo, no te creerías que hoy a diez años, menos un mes, de aquel mi cielo y aquel amor, fue tu nombre lo primero que pude ver en mi smartphone, al despertar, supongo que lo de inteligente no le va tan mal.

Te recuerdo con tanta ternura y gratitud, parece mentira pero fuiste y eres lo más real que viví, aunque solamente estuviéramos jugando a no ser lo que fuimos. Te recuerdo cada trece de julio y cada Semana Santa en jueves Santo, aunque ya no soy tu perdición y aunque ya no te pida dime con quién andas, aunque perdure tu odio a las arañas y yo siga cantando una y otra vez la misma canción.

Creo que te extraño, que me extrañas, hace un año a penas volviste a decirme lo mucho que me quieres, la vida siguió, a veces me pregunto qué hubiera sido de nosotros si el juego hubiese sido al revés, si hubiésemos jugado a ser lo que fuimos, en dónde estaríamos, qué estaríamos haciendo ahora mismo, cuánta ternura estaría inundando el mundo entero, toda atmósfera, cuántas guerras hubiésemos podido evitar… En qué medida la vida sería más próspera.

Nunca olvides que:
Te Quiero Como Si… Y Por Si Acaso.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 13/06/2016

Un Sentimiento Como Aquel

Un momento de luz, al centro de la desesperación, para conseguir el sueño ansiado por tantos años, de tanta admiración y besos sin boca, de tanto esperar a que volvieras del encuentro misterioso de mi lejanía con tu soledad.

Ahora que el barco se hundió y sobre tablas salvamos la plana, ahora que hacer el amor es también un acto en pos de la paz que perdimos por tanto errar…

Ahora te encuentro, de piernas cruzadas, sentada en mi cama, como un sueño recurrente que no se desvanece jamás y traes en tu tobillo derecho toda la esperanza que un poeta solicita a sus musas, para no fallar en el verso más importante de su creación. En mi caso, tal parece, que verte fijamente a los ojos es la obra de arte por la que merece la pena flotar, porque flotar está bien si se trata de amor, aunque su medida sea incierta y cada adorno añadidura para su ego. Yo a ti te amo sobre mi cama, al pie de la bandera blanca que hoy alcé en el centro de mi casa, diciendo que he venido a rendirme en tu lugar, porque ya sé que tú no lo harás.

Me rindo, porque quiero que otra vez me salves, que de una buena vez me dejes enseñarte a amar. Algo hermoso y secreto te quiero dejar entre la piel, un sentimiento como aquel que sentí al enamorarme de tus pestañas ayer…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 06/06/2016

Huellas y Evidencias de Húmedas Letras

Ella entendía mi mal manejo de la frustración, lo resolvía recostándome en sus piernas relajando mi imaginación, me leía los libros de moda y los versos olvidados de doscientos poetas que nadie recuerda. Me besaba los labios con todo el azúcar que se desprendía en migajas de su alma, ha sido hasta ahora la mejor, ha sido hasta ahora la única capaz de comprender mis causas, mis efectos y luchar por ellas y por ellos sin importarle demasiado los modos, porque al igual que a mí, a ella no le importan los linajes, ni brebajes, ni las reglas en reserva que no debieran quebrantarse, le gusta la cerveza en tarro y las palabras acrobáticas, en el sexo es toda entrega, sabe en exclusiva la manera más precisa y exacta de incendiar con mi cuerpo toda cama. Se llamaba tan bonito que todavía lo recuerdo, aunque recuerdo más sus piernas, por ángeles talladas, y aunque yo no sea un santo, aunque me aproxime más a lo contrario, fui Amo y Señor de esos tesoros capaces de dar equilibrio a un cuerpo majestuoso, en ella vi cada misterio y milagro de la vida, no me importaba demasiado el tiempo cuando ella sonreía y una vez, incluso, perdimos el reloj y nos quedamos otro rato a contemplar como la luna brillaba en su abecedario.

Me retaba a olvidar toda mansedumbre, nunca  habló de bodas, ni pasteles, no le gustaba el chocolate, traía tinto en la sangre y aprendí de sus delicias la diferencia que existe entre un Sauvignon y un Clarete de Burdeos. Tenía clorofila emancipada recorriéndole por dentro y por fuera el cuerpo, quería ser el árbol más veloz del mundo entero y lo lograba al aferrarse a mi guitarra y darme un beso.

Nos llenamos de canciones frente al lago, en el mar escribimos un nosotros dibujado con el cetro impetuoso de una botella que luego arrojamos al mar con un papel dentro, en el que escribimos nuestros nombres, no por romance, sino porque siempre hemos creído que hay seres de otros mundos viviendo bajo las aguas intranquilas del océano, que la Atlántida fue sólo un intento fallido, pero que seguramente no todo está dicho.

Quizás un día encuentren, seres extraños, nuestros nombres y se lleven un momento descifrando tan húmedas letras, y no sospechen de una historia que aunque lejana dejó sus huellas y evidencias sumergidas en la arena de esa playa… Que es todavía nuestra.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 02/06/2016

Verbos de Templanza

En puerto las cosas no van tan mal, recostado en mi balsa miro al cielo, canto verbos de templanza. Ya no voy a luchar contra la marea, dejaré que las olas me sumerjan, aquí voy a esperarla un día más, sé que vendrá a secarme la piel con sus besos y que su arte será amarme siendo una suma perfecta de todas aquellas que, en vida, me amaron bien.

Y quizás llueva, quizás mi balsa empiece a hundirse, pero no voy a escapar, le estaré esperando, como la aurora a unos ojos que le sepan contemplar, ya la puedo imaginar, la estoy escuchando hablar, el cielo amenaza tormenta  y yo creo que es ella próxima a llegar.

Fueron tantos los años de esperar por un sueño que al final me ha hecho heridas que no puedo sanar, pero a lo lejos hay alguien más, una muchacha de vestido incoloro que trae en la voz verdaderas razones para salvarme, y yo sé que se aproxima, yo sé que estaré bien cuando ella se arrodille frente a mí y con sus ojos llenos de franqueza me invite a ser feliz.

Quizás ella, al igual que yo, no sepa distinguir tan fácilmente con sus ojos la distancia entre el rojo y el café, no tenga ganas de fingir algo que no es y alce la voz para decir lo que siente aunque al mundo le cueste tanto escuchar la verdad, le cueste y cueste.

Quizás tenga, al igual que yo, ganas de amar sin lastimar, quizás tenga sapiencia en vinos y en lugares, quizás quiera aprender que el sexo es un arte, que devino del amor, y no un juguete prematuramente multicolor.

Quizás nunca se canse de caminar, al igual que yo, por las calles principales de esta ciudad, quizás desde el primer instante no nos perdamos el tiempo sin tomarnos de la mano o sin observarnos enamorados, al estar frente a frente en los cafés de la avenida más hermosa del país. Quizás tenga tanto miedo a ser injusta como yo y tenga un leve vértigo que la haga perfecta para mí.

Ya no  me importa el infinito que prometían otros cielos, sólo quiero que llegue y que se quede para hacer cada poema y canción, con la verdad que yo preciso, con el candor de todo lo que soy, que ya le espero, que ahora recuerdo que alguna vez la crucé por la calle y a su sonrisa sonreí.

Quizás le encante el mar como me encanta a mí, quizás, al menos, sepa la diferencia entre Mozart y Beethoven, entre amor y trampa, entre dulzura y crueldad. Quizás prefiera ser feliz y lo seamos verdaderamente hasta el borde fin…

Quizás sea una de esas rarezas hermosas que han leído más libros que los años que ha cumplido y extrañe las smoking rooms, al igual que yo. Viene.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 29/05/2016

Carta con Destino a Berlín

Ich weiß, Berlin, Ich werde euch vergeben, Ich fand mich…

Conoceré Berlín te lo aseguro, el frío me hará un espacio en el centro de su corazón y un abismo de dudas se disipará, dejando pasar la claridad a la orilla de mi alma.

Sentiré el viento helando los murciélagos antiguos y cada mal recuerdo de dolores artesanos, habré olvidado, porque es tan fuerte el deseo de cumplir un sueño único, que podría olvidarme incluso de los vidrios que pisé hace lunas, con tal de librarme del suplicio que supone mal vivir.

En los días posteriores coseré mi corazón con el hilo de mi aprendizaje, sabré amar en idiomas distintos, ya no me preocuparé por la razón de mi existencia pero sí por existir de la mejor manera, aunque parezca mentira, surtiré la alacena de mi alma con las formas de perdón más sinceras y viviré con la paz que ahora mismo no tengo.

Lloraré, si es preciso, a los pies de la montaña del romance prematuro, quizás entonces pueda verte detrás de la puerta grande, por el centro del pasillo sonreír de maneras tan hermosas que incluso la aurora sienta celos de ti. Me quitaré el sombrero a tu paso y aplaudiré a los contornos de tu cuerpo, por su hermosa excelsitud, por el recuerdo encamillado de mis manos en tus bordes, de mis labios en las noches, encerrados, en la cama más intensa de cada bocanada.

Conoceré Berlín y entonces me habré encontrado, entenderé cada acto y cada paso que di hasta encontrarle, entenderé los porqués salteados del desastre, de la pérdida y falta de tiempo a la que siempre aludimos en forma de excusa inconsonante.

La cerveza, el chocolate, pero avistar nuevo plumaje, toda cortesía obtenida por sabores clandestinos venideros, talvés lluevan canciones en el centro de mi cuerpo, y un tatuaje con las iniciales de la que siempre amé aparezca o desaparezca, depende tanto del clima mi gana de sentir, depende tanto del viento mi gana de escribir.

Conoceré Berlín, en algún momento, te habré perdonado ya por el tiempo, que me hiciste anteponer a lo hermoso de vivir, por estarte queriendo…

Te veo en Berlín o no te veo más, de cualquier modo, supongo, que será conveniente sonreír.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 12/05/2016

La Estación del Amor no es Estación…

La estación estaba cubierta por una densa neblina, el frío esa mañana se podía tocar y, si no se tenía el cuidado suficiente, el cúmulo de cristales rotos en el aire, invisibles pero mortales, te podía cortar la ilusión… Hay ojos cansados de lágrimas de tantos adioses, de despedidas inevitables, que un día dejan de mirar al andén de la esperanza. Pero ahí estaba ella, sentada en la misma banca desde hacía 3 días, 8 horas, 36 minutos y 45 segundos, mirando su reloj cada ciertos suspiros y dibujando iniciales en la niebla, sangrándose los recuerdos con el frío, secándose las lágrimas con su propia tristeza… Había un tren que llegó a ese anden sin el equipaje de su corazón, y se seguía preguntando si todo estaba bien, si él estaba bien… Si quizás lo demoró una inesperada fortuna y sólo debía esperar unas horas más… Pero del otro lado, había una historia que nadie nunca le iba a contar…

Hay canciones que se han ido con las olas del mar, que no se volverán a cantar y hay sonrisas que se fueron, dejándonos desprotegidos, pero que un día volverán, volverán a devolvernos la felicidad. No había más que entender, otra historia más llegaba a su final y no era culpa de nadie, los trenes seguirían llevando y trayendo historias como almas, el mundo seguiría rotando sobre sí y el viento cambiando de temperatura con las estaciones.

Esta vez no volvería, el tiempo es implacable con quien no es capaz de luchar por lo que dice que ama, a punto de abordar el tren, alguien más volvió a él, le tomó la mano y sin tener que prometer mucho más, con una sonrisa de verano en pleno invierno le devolvió el color a su sonrisa, llovía pero, en aquel beso resurgido, el amor hizo primavera en los latidos de los dos. Es mala estrella dejar esperando a quien nos espera o la mejor de las fortunas amarrar el corazón a quien vuelve para restaurar la incompleta parte que ante la duda no cicatrizó. Y no es culpa de nadie.

Una chica en la estación esperaba a su amor, tanto esperó sin moverse del lugar, obviando la opción de tomar el siguiente tren para ir a la ciudad de su amado para encontrarle y dejar de dormir en la eterna interrogante. Y él fue alcanzado por la saeta más hermosa de su existencia, de su pasado, la que volvía del lejano territorio de los vuelve y como te extraño en las tardes de jueves…

No hubo opción y se abrazó a quien estaba frente a él, no a quien se quedó en la inmóvil e inepta quietud de la cobardía… Y no pasa nada, y pasa a diario, y el culpable no siempre es quien arremete, a veces es quien no se mueve el que comete el peor de los daños.

Y en verdad, aquel andén no los volvió a ver juntos jamás… Y quizás fue mejor dejarse de preguntar cómo es que la vida se tuerce tanto al final… Porque pierde siempre quien deja de luchar, porque luchar no se trata sólo de querer alcanzar, es tomar ese tren cuando la espera no es promesa de que todo va a mejorar… Si vas a vacilar demasiado, es mejor que lo sepas desde ya, te vas a perder la mejor oportunidad de hacer feliz a quien una vez lo dejó todo por ti.

La chica se levantó de un salto de su cama, aún con su melena enredada de las malas sensaciones de su pesadilla, lo tenía todo claro. Tomó el teléfono y llamó a su amado: “Cariño, no vayas a ningún lugar, espérame, estoy saliendo a tu ciudad…”

Luis Eduardo (Messieral)
En colaboración con Ana Romero (Versos en tu piel)
Domingo 24/04/2016

El Café Suerte Esperanza

Encontrarte en aquel café, entre su aroma exquisito a intimidad, con tus gafas de sol para la sombra y el nudo de tu bufanda marrón. Esquivar tu tono serio y ponerte una sonrisa, de extremo a extremo, entre la boca y el corazón… Es que te juro, por dios, que no recuerdo un mejor sabor.

Quedar al día siguiente en la librería del centro, en la que me hablaron tus ojos del príncipe marciano y tus piernas de su flor, mis manos arremolinadas de aquellos cronopios y famas, mi frente de las cuerdas reflexiones que el amor, ya sabemos, no admite, no por siempre.

Tomar tu mano con la incerteza de lo eterno, posar un beso en tus labios continuos por un camino de lo bello a lo desconocido. Se cortaba el aliento de las horas al verte hablar, pensar en tu siguiente beso y atender a tu necesidad intensa por ser comprendida, mis venas palpitaban al compás de tu hermosura, era un juego cíclico de admiración al cielo y al suelo, sentir amor propio al amarte a ti, sentir completa autoestima al saberte milagro de pies a cabeza, sonreír.

Eran los vértices tan fuertes de una historia común, una etapa tan linda con la brisa y el frío que refresca el alma, promesas tan buenas, un salto mortal que, temporalmente, acababa bien, alejando la pesadilla y yo creando un escenario para verte siempre, para verte bien, querer hacerte feliz como no hice a nadie, llenar de cometas tu habitación y de orgasmos las marquesinas de trofeos bien logrados, desdibujarse así los miedos y correr al encuentro de un amor justificado en sus pormenores, libro abierto de citas que inspiran al héroe de la tarde, a la mujer de mente.

Conocerte, sin duda, algo tenía que ver con mi suerte…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 22/04/2016

Gracias por tus ojos y por estar.
Para más historias visita mi sección Historias en Ascuas.