Este Descomunal Ir y Venir

Es descomunal este ir y venir,
del principio hacia el final,
correr en ciclos repetidos
que no llevan a ningún lugar
pero que nos devuelven de la tristeza a cantar.

Será la clase que le pongo a la elegancia
o el color de tus ojos rudos la razón,
será que no escucho nunca el móvil sonar
o que no nací programado para contestar.

Voy a seguir cantando a tu recuerdo,
no voy a olvidar tu dirección en Seattle,
ni que le dije a todos que estabas más lejos,
que ya no volverías a esta cruel ciudad.

Me voy a reír de las películas que veías,
de que resultaste ser otra Miss Carrousel,
de tu falda a cuadros sin principio, ni final,
de las promesas que te hice, de no cumplir al menos una,
de cumplirle, al menos cinco, a tu amiga la santina,
de esta ida y vuelta con destino
a nuestro sitio preferido que es ningún lugar.

Es descomunal ser niños y resolver las cosas
con más inteligencia que la de un adulto,
al ser adultos tener ganas de volver a ser niños,
dejar de soñar con Disneylandia, comenzar a entender
que el tiempo vuela y pasa, que la soledad es recurrente,
que ya nadie nos espera en casa,
que debimos quedarnos juntos,
que debimos tantas cosas, debimos y nada.

Voy a seguir cantando a tu risa,
no voy a olvidar tu desnudez en retrato,
tu cuerpo de diosa experta en acrobacias,
que de ti jamás se me han quitado las ganas,
por fin, me voy a beber el Jack Daniels que me regalaste,
lo voy a dejar de esconder en el zaguán de mis desastres.

Me voy a reír de las historias que escribías,
de que resulté ser un extranjero más que se iría,
de tu tierna locura sin principio, ni final,
de las promesas que me hiciste, de tu aderezo de aceitunas,
de la comida francesa que nunca pudiste emular,
de esta ida y vuelta con destino,
sin documentos, caminos o heridas,
a nuestro sitio preferido, aquel silente bar a escondidas.

Es descomunal este ir y venir…
¿Cuándo volverás?

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 24/04/2016


Muchas gracias por sus ojos y por estar,
para más poemas les invito a leer mi sección Poesía,
no olviden que también pueden seguirme en mi
página de Facebook.


La Fotografía: El Viaje de la Vida, es propiedad y arte de Rocío Pardos a quien pueden seguir a través de su Blog: FOTOGRAFÍA ROCÍO PH y también pueden seguirla en su Fan Page de Facebook: UN VIAJE DE DIEZ MIL KILÓMETROS EMPIEZA POR UN SOLO PASO

Anuncios

Corazón Sangrante

Estaban dentro del auto, blanco nada inocente. Se llevaban las sonrisas y los besos a la boca. Hoy son otros, le canjearon a la muerte su distancia. Se querían tanto y se encantaban, se besaron como nadie nunca los besó. Tenían planes para ir de gira a cada bar de su ciudad y acabar con el vodka en compromiso de otros planes despertar. Se veía tan hermosa y él tan seguro en su perplejidad, caminaron de la mano por el centro comercial, algo nuevo para ambos, algo de verdad.

Ella se veía en el espejo del retrovisor, él le abrazaba la cintura y le decía: Hoy estás mucho mejor, ella siempre sonreía, hasta cuando se ponía seria, con ese Eris que aparecía iluminado entre su boca, juntos eran como estrellas binarias y sus cuerpos un mar intenso de nervios al roce. Se decían la verdad muy suavemente, él pensaba que estaba cerca del mar cuando la escuchaba hablar y ella escuchaba quietecita cuando a él le daba por cantar.

Se amaron sin decirlo y se besaron sintiendo el fastidio de los segundos escapándose, se besaron tanto y se besaron tan bien, que hoy no hay beso que iguale aquellos, que eran de una clase y elegancia exclusiva de amores posibles infragantis.

Se llenaban los bolsillos con poemas, él se recostaba en sus bellas piernas, le mordía la falda para ponerla nerviosa y ella, mientras leía un nuevo libro abría levemente sus piernas, él perdía toda seguridad, como nunca antes ni después, recostado en esos muslos tonificados de Colorado Columbine.

A ella le gustaban las mujeres, pero no pudo con él, por él hizo una excepción, constancia firme y fiel de ser el primero y el mejor. Fue tanto el descalabro de la historia, que no se pudo adoquinar un camino para ambos y así acabó.

Hoy la piensa en la distancia, tiene miedo de que algo malo le ocurra, sabe que en instantes se le olvidará, pero en este instante la tiene tan presente. Le jura en el viento que está seguro de que nunca encontrará nada más bello, ni una rudbeckia bicolor, ni un lirio de los valles, ni las orquídeas, ni todas las flores de cerezo del mundo podrán nunca compararse con su intensa imagen de corazón sangrante. Y así acabó…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 22/03/2016

Muchas gracias por sus ojos y por estar.
Para leer más de mis historias visita Historias en Ascuas.