Dos Semanas con Sade y Storni

Nos conocimos en una ciudad de angostas calles, en la que los colores vivos figuran en las paredes. Me la presentó su guitarra, me habló muy bien de ella, me dijo, si te esfuerzas amansas todo el oleaje entre sus venas, yo la miraba con franqueza como suelo mirar las cosas apasionantes que por mi vista atraviesan. 

La despeinaba la brisa del lago, se reía de mi forma inocente de conquistar, de mis chistes y mi cabello no peinado, yo me reía de su collar de pulpo, le prometí que si venía esta noche a la orilla del lago estaría dispuesto a darle una vida entera.

Así que esa noche llegó, después de reírnos, después de rozar despacito sus brazos, después de ese primer beso de viento y dulzura de un lago testigo, cantamos una canción a la noche y esa noche fue el principio de una historia de color azulado. (Y a-su-lado)

De vuelta a la ciudad le pusimos fecha de caducidad a lo nuestro, serían tan sólo dos semanas, después de ese tiempo ella debía regresar a casa, estaba por reunir un dinero para llevarlo a su hermano que años atrás se casó con el crack y lentamente se consumía.

Nos olvidamos de todos los problemas, de las tristezas, de la misma fecha de caducidad, se escapaba del mundo colgada en mis brazos, nos supimos besar. Me leía los versos de Storni, las noches de Sade y fingió no saber nada, hasta que descubrí junto a ella una nueva forma de entrega incendiando su cama.

La veía en las tardes de dos a seis, no todo era sexo, había mucha dulzura y momentos de algo muy parecido al cariño. Yo le enseñé mis tristezas, los desgarres de mi alma, ella cosió sus latidos a mis faltantes para completarme.

Hicimos el amor con todo el hambre, el deseo fue superado al joder esa cama, no importaba la cama, la mesa y todo lo que me enseñó que soportaba, nos escapamos del mundo durante dos semanas, hicimos lo que quisimos cuidando no enamorarnos, nos vimos al rostro la última tarde y no hubo reproches, estaba todo decidido, tocaba seguir el camino, al irme no dije adiós, sino, siempre te llevo conmigo.

Ya había jugado conmigo en demasía, fue la oficinista, la colegiala, la bombera, la cocinera y mucho más, pero esta última tarde jugaba a ser ella y allí me perdí, en el encanto de su forma de besar, de ser y de temblar a discreción para no agitar la marea más de la cuenta.

Una mañana recibí su llamada, al llegar a su casa fue muy tarde, hacía un mes que su hermano descansaba en los brazos de la muerte, nadie se lo quiso contar, no hasta que volviera, ella lloraba de desesperación, no supe bien qué decir, algo dentro mío se conmocionó. No volvimos a hablar, no volví a verla cerca del lago, ni en mi ciudad. Así son los astros más bellos, pasan una vez y si no te aprontas a verlos, han pasado ya…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 10/02/2016

 

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Muchas gracias por sus ojos y sus ascuas,
también les recomiendo leer:

Tangenma
De Magia y no de Momentos
Ella tenía Miedo, Yo Arándanos
Mientras Yo Caminé te Recordaré

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4 thoughts on “Dos Semanas con Sade y Storni

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