En la Ciudad de la Canción

En la ciudad de la canción
se marchan a dormir las luces
y abren las puertas del bar
más hermoso de toda la estación;
llueven, despacio, los ocres
misteriosos del amar,
cuando amar nace del canto de una voz.

El diafragma comprime ese grito
que ha nacido del centro de ti,
es sublime el temblor florecido
de la ruptura de lo humano y lo divino;
celeste siempre es el cristal
a través del que me miras pasar,
yo no quería la soledad
y estando solo fue que te aprendí a extrañar.

Mírame a los ojos si olvidas el mar
y besa despacio los hilos del solar
en el que escondes tus embarcaciones
por el miedo a naufragar;
mírame a los labios si olvidas la ciudad
y roza sin prisas los caminos de coral
en los que el alma exhibe sus emociones,
todas ellas, al cantar…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 9 de febrero de 2,017

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