Hace un Tiempo

Hace un tiempo
que no respondo tus mensajes,
hace un tiempo
que no recuerdo a tus amantes;
hace un tiempo
no investigo cómo estás
o si aún sonríes al amar…

Hace un tiempo que te ignoro
como ignora la indiferencia al amor,
hace un tiempo que te evito
sin los resultados que he previsto;
hace un tiempo que no sé
y tampoco quiero saber de tu piel.

Hace un tiempo
que no enfrento aquel ascenso
que lleva directo hasta tu habitación;
hace un tiempo
que no hablo de ti, más que conmigo,
hace un tiempo
que no escucho nuestra canción y olvido…

Hace un tiempo que te extraño
pero no presto importancia
a la caducidad de mis latidos,
ni a la belleza de tus llamas.

Hace un tiempo
olvidé de qué se trata eso de existir,
hace un tiempo que ya no sé más de mí;
porque hace un tiempo
entendí que jamás
podré vivir sin ti…

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 20 de marzo de 2,017

Mi Eterno Amor de los Martes y de los Jueves

Por un beso de tu boca
rompería la metafísica,
y transitoria, vanidad
que tiene la vida
para dividir nuestra ciudad.

Por volver a tus pechos
y a las tardes a solas
te traería los helechos,
de aquel lago;
como ofrendas
a tu sin par belleza
que desde entonces
me tiene perdido por las noches,
cuando la luna no se acuesta a dormir
y a su lado yo me quedo a pensar en ti.

Es que van tan lentos los cuerpos
de las almas de aquellos que quieren volar
y va tan lento el recuerdo
que jamás voy a soltar.

Blanca duna de presagio inmaterial,
dormilona estampa sin besos al despertar;
noche hermosa en la entrega de tus mares
encerrados en aquella habitación bajo la tempestad;
mi eterno amor de los martes, y de los jueves,
sin poder tomar tu mano cada vez que te vuelvo a recordar…

Mi amor eterno de los martes y de los jueves,
nunca te logré olvidar…

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 13 de marzo de 2,017

En la Ciudad de la Canción

En la ciudad de la canción
se marchan a dormir las luces
y abren las puertas del bar
más hermoso de toda la estación;
llueven, despacio, los ocres
misteriosos del amar,
cuando amar nace del canto de una voz.

El diafragma comprime ese grito
que ha nacido del centro de ti,
es sublime el temblor florecido
de la ruptura de lo humano y lo divino;
celeste siempre es el cristal
a través del que me miras pasar,
yo no quería la soledad
y estando solo fue que te aprendí a extrañar.

Mírame a los ojos si olvidas el mar
y besa despacio los hilos del solar
en el que escondes tus embarcaciones
por el miedo a naufragar;
mírame a los labios si olvidas la ciudad
y roza sin prisas los caminos de coral
en los que el alma exhibe sus emociones,
todas ellas, al cantar…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 9 de febrero de 2,017