Categoría: Poesía 2024 (Sep – Dic)
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Melolagnia #19

¿A dónde ha ido el fuego? Su energía jamás desaparece, solamente aguarda el momento oportuno, el soplo del viento capaz de resucitar sus cenizas para arder por siempre.
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Libre y con Destellos

Te invocaré en las tardes, como a todo lo que espero y te harás causalidad en cuando sea el mejor momento…
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Si Despiertas a mi Lado (Lo que Necesitamos para Amarnos)

Si despiertas a mi lado todas las mañanas y un beso de mi boca te desnuda de pasados, sabrás que el presente es todo lo que necesitamos… Para amarnos.
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Descansa (Toda la Ternura que Decantas)

Descansa, está ganada la batalla… Estoy seguro de tu amor, y del mío, que cobija toda la ternura que decantas.
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El Día que No Supe Más de Ti

Otra vez la playlist, una y otra vez, como si tu confesión siguiera ardiendo en mi pecho, como si tu amor hubiese escapado del centro de mi corazón.
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Otra Forma de Latir

Me quedo callado contemplando el bosque que me resguarda, escribir es otra forma de latir… Y para estar vivo, me es necesario.
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La Otra Dirección

Estaba orgulloso de nuestros besos, de todos ellos, incluso del primero; ese tierno y tembloroso beso que unió nuestras vidas por completo.
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Adheridos

De memoria, cada uno de los besos, los mejores que vivimos cuando, vivos, una noche nos dijimos razones de amor, adheridos al movimiento.
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Los Cielos de Octubre

Ojalá poder ser parte de esa existencia que evoca el recuerdo más puro, la condición y la calma de los indómitos de corazón.
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La Salvación

No fue por las estrellas ni su reflejo infinito, tampoco por la manera en que brillaban tus ojos cada vez que sonreías; sabiendo bien que te irías, sabiendo que me iría, y que es parte de la vida no poder conservar la salvación una vez que ya te ha salvado la vida.
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Tristeza Alegre

Cantaré sin la voz, para que puedas conservarme sin tener que estar delante, para que un momento de tibieza célebre nos enumere, como enumera a cada uno de los milagros interminables.
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Gibosa Ardiente

A dónde fuimos los que fuimos, a dónde iremos si nos aferramos contra el pecho el más tibio de los recuerdos en vano, sabiendo que esta vez no será, que no ha sido, y que el vacío no es tal cosa, porque siempre está lleno de aquellos besos finos.
