Beata y el Vaho Infernal

Beata veía la lluvia sangrar por la ventana,
se alzaba el espíritu con un té de mudanza,
tenía en el seno derecho el recuerdo de un beso
y en la planta de sus pies un camino secreto.

Beata lloraba en las tardes de junio,
lloraba tan fuerte que en su llanto gritaba,
le golpeaban el corazón como a una campana
de acero tan firme y tan vulnerable a galope en resonancia.

Tenía entre su cabello un cadáver dormido,
heridas a ella le nacían de un cuento prohibido,
la insatisfacción de vivir hizo lunas sin cielo
y muertas esferas el cóctel de su truco marchito.

La bestia le susurraba al oído terrores de miel,
un fauno comía por suerte en su misma sartén,
hace años que no escondía su aliento de tierra
ya no le temía a ese iracundo rumor de posguerra.

Beata le hizo el amor a la sucia apariencia
de un soldado marroquí tan anglosajón,
pero pidió un momento de libertad, se marchó,
inmarcesible su fuerza voraz y ocho nidos
de injusto vacío le hicieron volver al hogar.

Beata caía tan rápido a la vista del precipicio,
llevaba un rosario en la mano y el pecho encendido,
sabía que al final del abismo nacen alas y oblicuos,
que no se gime la ausencia sin anochecer cosidos
al vaho infernal que nos grita: Dejadme Tranquilo.

Llora solitaria un alma en pena,
aguarda, resguarda venas de comarca,
no mires abajo, no mires, no pierdas palabras,
no busques, no asomes, no urges bajo tu cama…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 19/05/2016

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Del Abismo a mi Piel…

Soy un sorbo del vino que fui,
a penas migajas que dejaste caer
del mantel, del jodido mantel,
del mantel al abismo a tus pies…

Soy un ascua de todo el incendio que fue,
a penas desastre del triunfador al que hiciste caer
del mantel, del jodido mantel,
del mantel a tus pies, del mantel al abismo,
de acuerdo a tus ganas, al abismo a tus pies…

Quimera herida de muerte,
porque pecado mortal es quererte,
todo me conduce a cadena perpetua sin puente,
encerrado entre el vicio del ser y perderte.

Soy un momento de todo el tiempo que fue,
a penas segundo de la hora que hiciste retroceder
de la risa a lo roto, de lo estúpido a lo absorto,
de la rabia a lo absurdo, de mi ira a tu estorbo,
que no quede un momento fallido de oscuridad
cuando se trate de recuperar la libertad…

Y me mata recordar que te idealicé,
que mentiste a mansalva escondiendo el cuchillo
entre el mantel, el mantel ya prolijo de malas memorias,
a tu conveniencia, que la herida mortal va en mi piel,
solamente en mi piel, del abismo a tus pies,
del abismo a mi ser, del abismo a mi piel…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 29/04/2016