Me Haces Perder el Tiempo

Me haces perder el tiempo
y la paciencia, y las ganas;
no hay ruido más incierto
que el de alguien a medias,
que el de alguien abierto
dejando salir las fieras.

Y no sé por qué razones,
pero siempre voy a preferir
a mujeres llenas de acciones
y no de intenciones o ganas de mentir.

Así que anuncio que a ti,
ya me da igual si lo entiendes,
te voy a quitar lo que te di;
porque no es cierto lo importante
fuera del espacio del sentir;
sólo cuando no se siente suficiente
y te entran las ganas de fingir.

Me haces perder el tiempo,
me haces perder la razón;
yo no quise en mi tablero
damas para entretenerme el corazón;
ya hace mucho que la reina pasó por aquí
y no pudo quedarse, y así toca vivir.

Y no sé por qué motivos
intento quererte más,
si ya sé que mis caminos
te es tan fácil abandonar;
y no sé por qué motivos
intento quererte igual,
si sé bien que los puentes oníricos
jamás son lo mismo que la verdad.

Así que anuncio que a ti,
aunque no lo entiendas,
no te querré hasta morir;
madura en mí una venganza a secas
que humedece sus dos labios con, y sin,
ganas de enfrentarte cara a cara,
princesa —Porque la verdad, ya no me muero por ti.

Que te cuiden las tumbas de los muertos
y las minucias que quieras coleccionar,
para mí todo es parte de tu mismo juego
y tengo cosas más importantes que abrazar.

Pero sé, que la verdad,
me haces perder mi tiempo
porque ahora no te lo hace alguien más;
pero sé que la verdad, conmigo,
has sido la más furcia, más-que-más…

Me haces perder el tiempo,
me haces perder las ganas
y dicen que allí en lo incierto
reside la venganza;
que tiene otro cuerpo,
que tiene otra cara
y sabe de lealtad, a beso entero,
sin abandonar lo que más ama…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 23 de agosto de 2,017

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A tus Pasos sus Comparsas

Fuego subrayado en el nido del corazón,
la tristeza no está diseñada para mí,
un verso graduado en coma cuatro de etanol.

La lluvia no era el llanto de Dios,
ardía en la tierra de la que broté
y por la injusticia de lenguas bífidas
es recurrente afirmar nuestra inocencia,
decir que nuestro miedo no retrocede
pero se percata de las salidas de emergencia.

Y correrán los tigres por el centro de la ciudad
que diseñaron para mí, con terca crueldad,
morderán las pieles póstumas de mis decepciones,
dicen que hay un mundo para artistas y canciones,
dicen que pasa la pasa en sus arrugas arrogante,
yo creo que si me escondo será menos perpleja
tu mirada fija en mi olvido tan distante y diferencial.

Ojala que las penas no muten en más rabia.

-Ojala que no se presente a tus pasos mi venganza.

Tú llora una alabanza tenue y de reconciliación,
que hay palabras que no dicen nada, con razón,
tiembla un poquito si se acerca esa palabra que dice mucho,
que hiere un cielo pero dice la verdad, por favor.

Ojala que las fieras no muten en venganza.

-Ojala que no se presenten a tus pasos sus comparsas.

©MESSIERAL | Poesía
Ciudad de Guatemala 06/07/2016


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E-mail: luiseduardo.messieral@gmail.com

 


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No se Juega con El Corazón de un Poeta

Tenía planes extraordinarios,
para lo ordinario ya habían demasiados,
quería alcanzar las estrellas con mis manos
y sentí que era posible, cuestión de silencio y tiempo.

Me enamoré tanto de ti, te juro por el universo que sí,
y pensé en conquistarte, en enamorarte tanto así
que un día por fin me dijeras: No puedo vivir sin ti.

No fui como el resto asegurando que darían todo por quien aman,
lo sabes muy bien, no te lo aseguré pero todo te lo di,
no se juega con el corazón de un poeta, no has entendido nada,
hubo veces en las que te mentía pero era solamente para decirte
que sólo a tu lado ser feliz podía.

Y eso para hacerte bien.

Vi como se iluminaron tus labios y la borrachera de tus ojos,
vi intacta nuestra tercera primera vez, cuando al fin pudo ser,
de ninguna forma imaginé que aquello era un cuadro de presagios,
que los miedos eran más que el mismo amor, mucho más que los años.

Vi mis lágrimas transformarse en rabia, mentira es mentira,
engaño es engaño y un alma herido son tantos más heridos.

El holocausto yo lo viví en el cautiverio de tu amor, en tu invención,
tú me perdiste a mí, yo perdí el camino y por completo el corazón.

Y eso por hacerme mal.

Puse mi fe en ti como en la idea de que Jesús no murió en la cruz,
puse todo mi esfuerzo en hacerte feliz, en perdonar lo imperdonable,
en perder tantas oportunidades, una vida mejor e insuperable,
pero como todo egoísmo, no se alegra de fortuna ajena, me tuviste
a tus pies y a tu sexo sólo para saciar en parte lo que tanto temes.

Y hoy en la soledad, recostado en el regazo de la nada,
me arrepiento con toda sinceridad de todo este tiempo,
del encuentro, de esperar a que desenredaras tus miedos
para atármelos tan fuertemente al cuello,
de hacerte el amor a tu maldito ritmo, tan despacio, como despacio
pudo el tiempo ver cumplida de tus promesas un trocito…

Ojala pudiera revertir los daños, ojala te los hubieran hecho a ti,
ojala fueras la esposa de un idiota como los que preferías
y este escritor que hoy late a la deriva, no hubiese posando su amor,
su entrega y devoción en ti, ojala que el fuego me salve de tu voz.

Porque no alcanzo a entender el sentido de esta historia,
ni de esta absurda canción su veneno en sonido
y ahora estoy solo aquí extrañando al amor
tanto como a mí mismo, como a mí mismo…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 14/06/2016

Del Abismo a mi Piel…

Soy un sorbo del vino que fui,
a penas migajas que dejaste caer
del mantel, del jodido mantel,
del mantel al abismo a tus pies…

Soy un ascua de todo el incendio que fue,
a penas desastre del triunfador al que hiciste caer
del mantel, del jodido mantel,
del mantel a tus pies, del mantel al abismo,
de acuerdo a tus ganas, al abismo a tus pies…

Quimera herida de muerte,
porque pecado mortal es quererte,
todo me conduce a cadena perpetua sin puente,
encerrado entre el vicio del ser y perderte.

Soy un momento de todo el tiempo que fue,
a penas segundo de la hora que hiciste retroceder
de la risa a lo roto, de lo estúpido a lo absorto,
de la rabia a lo absurdo, de mi ira a tu estorbo,
que no quede un momento fallido de oscuridad
cuando se trate de recuperar la libertad…

Y me mata recordar que te idealicé,
que mentiste a mansalva escondiendo el cuchillo
entre el mantel, el mantel ya prolijo de malas memorias,
a tu conveniencia, que la herida mortal va en mi piel,
solamente en mi piel, del abismo a tus pies,
del abismo a mi ser, del abismo a mi piel…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 29/04/2016