De lo que está hecho el cielo (Parte II)

Te abrazo por la cintura mientras intentamos descifrar aquellas dos benditas palabras que Belisa Crespusculario le dijo al capitán, te sientas entre mis piernas y yo te envuelvo entre mis brazos, arropados antes de dormir por las palabras de tu tocaya Allende. Juego con tu cabello antes de dormir y te susurro lo guapa que te has puesto desde que me amas, desde que te amas. Los días los empezamos con el desayuno en la cama, una gama infinita de sabores, caramelos y sábanas compartidas a temperatura ambiente, orquestada por tu friolenta y sensible piel, por mis manos siempre tibias y mis ascuas.

Hacer el amor por la mañana o conversar de lo afortunados que somos, de todos los pequeños detalles y marcas que me gustan de ti. Saborearnos los labios o el cuerpo entero, hacer el amor con travesura y salvaje deseo, o enternecer el cuento al tiento.

Vamos a la vida tomados de la mano, cada uno a sus ocupaciones y obligaciones, cada uno a sus sueños, que en realidad son parte de un mismo todo que nos da mucho gusto compartir y vivir. A media mañana un desfile de besos interminables para apaciguar la avalancha, estresante, de rutina laboral independiente, a la hora del almuerzo, compartirlo, la mitad es para ti, la mitad es para mí, el amor es de los dos. Balancear los alimentos para devorarnos con la vista y con las ganas a cada rato posible, intimidad a cualquier hora, amor que no deje de antojarse, besos para reparar y fortalecer, abrazos infinitos que no dejarán nunca de ser, el refugio mejor, el hogar de los dos.

A las cinco de la tarde una caminata tomados de la mano, vamos por el pan o vamos por el viento, quizás por un helado, mi hora favorita para salir a caminar contigo por donde no camine nadie más, por la noche a un cine, a un hotel temático para parejas -opend mind- como nosotros, y por qué no considerar ir a un café a que nos sorprenda con música en vivo, o nos quedamos en casa a hacer el amor la noche entera, quizás sería bueno de vez en cuando también conversar de lo afortunados que somos por tenernos, de lo hermoso de nuestro amor.

Y así vivo a diario contigo, cada día va mejorando, las discusiones nos han desgastado pero nunca nos han separado, cada día te amo y cada día me amas, siempre nos amamos mucho más, teníamos quince años cuando te encontré y me enamoré de ti, ni la vida misma, ni todos nuestros errores, nada pudo con nosotros, nada pudo separarnos.

Así vivo contigo a diario, pero en la distancia, que me está matando de frustración, de tristeza y hambre, no quiero que acabe con nosotros, y no te pido mucho más, que te atrevas a romper este arduo trecho, dime a donde vamos y voy contigo.

He llegado a ti en varias ocasiones, pero no es libertad total la que pudimos compartir, yo aquí te estoy esperando para comenzar a vivir… Para volver a atestiguar en tus labios de qué está hecho el cielo y no dejarte ir… Jamás…

 

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 14/02/2016

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Mi fantasía sexual más grande,
es dejarte sin aliento, sin respiración
y ser, yo, el oxígeno que te salve,
es acorralarte todo el cuerpo con el mío,
que no haya para ti más escape, ni retorno,
que seas una extensión de mi cuerpo,
otro corazón latiéndome dentro con ahínco.

Que se detenga el tiempo
porque esta noche haremos el amor,
que las mareas comiencen a enloquecer
porque yo no me pienso detener,
sacarte la ropa y desnudarte la vida,
que sabes mejor de fluidos y saliva.

Que te entregues a mí hasta con los miedos,
pero sin frenos, con todo el deseo que brota
en tu sexo y en tu savia roja de gaviota,
que te estremezcas con cada detalle
de nuestro desenfreno sobre la cama,
la mesa, el sofá, las estrellas o el infinito,
que no importe la hora o el lugar, ni nada, que no importan.

Mi fantasía sexual más grande tiene tu boca
y en tu boca esa lengua, tiene tus ojos, tus tetas,
tiene tu entrepierna y el sabor de mi fellatio en ella,
mi fantasía sexual más grande tiene tu aroma,
tu dulzura y tu amor, tu entrega, tus ganas, tus formas,
esa vista espectacular cuando desnuda me das la espalda,
ese páramo infinito de detalles cuando satisfecha aún me besas,
los mismos hombros y las mismas piernas que disfruto abiertas.

Mi fantasía sexual más grande tiene tu nombre
y no fecha para un día caducar o calmarse…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 26/01/2016

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