Y ese miedo solemne que se siente al morder tu beso que ya no tiene sabor…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/03//2016

Anuncios

Su Merced

Tan sofisticada por la vida,
con paso tan firme pero ambiguo,
desperdiciando una propuesta seria de amor
por ir detrás de los huesos de perro
a los que no quisieron los zopilotes
prestar ni un rato de atención.

Tan ruda se rompe a llorar,
se pregunta una y mil veces qué pasa,
no se da cuenta que el gran error
es que justamente no pase nada.

Pero se cree la más guapa,
la mejor, la que está más buena,
cree que tiene experiencia,
que todos son unos tontos
y que ella es la reina,
se cree la más elegante,
la más pensante,
se cree tantas cosas
que cuando se estrella en su desastre
sigue creyendo, incluso, que no es la culpable.

Pero qué vas a saber de vivir,
si el horizonte jamás te besó la cara,
si vas a acabar sin motivos ni esperanza,
has estado sola, como sola la balanza
que pende de la justicia irredenta
en aras de idiotas patrañas.

Pero qué vas a saber del amor o del sexo,
si mostrarle el cuerpo desnudo a cualquiera
no es que sea la prueba más bella del mundo,
ni de la inteligencia, ni de la fineza que pregona su Merced,
comprende que nunca te lo hicieron bien, ni lo harán,
que nunca te amaron con sinceridad, ni será,
comprende que el amor es capaz de amansar torbellinos
y que tú no conoces ni una pizca de él, que no te amó nadie
si no se dejó los orgullos y caprichos por tu felicidad,
que no te lo han hecho bien, que del sexo no sabes un pez
si nunca te mordieron los tobillos y lloraste desnuda de tanto placer…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 14/05/2016

Veneno Miau

Te veía como a una tierna criatura de dulce sabor,
coloreaba tus postales con restos de mi veneno,
saboreaba, relamía mis bigotes de gato por la tarde
y preparaba con colores del ocaso tu cura en brebaje.

Dormía abrazado a tus piernas, maullaba por tu caricia,
me encendían sólo tus delirios y pasiones,
mis colmillos desafilé para no lastimarte al morder,
no vi a otras gatas, no las devoré estando contigo,
llegaste a ser tan importante como alimento tener.

Acaríciame despacito con tu naricita tripartita,
suéñame despierta, rasga la guitarra con tus garritas,
recuérdame trepando los tejados de la imposibilidad para llegar a ti
y atrévete a decir que no era amor, que estarás mejor sin mí.

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 09/02/2016

Muchas gracias por sus maullidos y por estar,
también les invito a leer:

El Explosionado Fulgor
Tangenma
La Materia que Compone al Fuego
He Apagado el Ruido de mi Ciudad