Poesía Erótica
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Yo me muero por hacerte saber lo mucho que te pienso para que rompas las fronteras de nuestro último adiós al quedarte casi sin aliento.
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Tiempos de fotografías desnudas, de masturbación online, pobreza del orgasmo a rabiar; tiempos de falsos fetichistas y pies prostituidos por variar.
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Un desvarío que podría provocar con el movimiento experto de mi lengua sobre el lienzo de la sensibilidad, la rosa sensibilidad de la femineidad en la apasionante melodía sin final…
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En el tercer acto, de esencia mortal, aparecieron tus manos y yo sin poderlas tocar; un grito al silencio, tu frío polar, amor para ateos pero sólo al callar. Y corrían las persianas de un atardecer, pero, con un poco de celos y con mucho dolor, las estrellas no alzaron el vuelo entre tus pasiones…
