Pecado Exhibicionista

Parecía de oro, resguardada por esa seda,
tan brillante y exclusiva de manos ascetas,
tan hermosa niña, sin igual, tan perfecta,
con alma virgen de ochocientos soles esmeralda.

Pero en cada teatro abre el telón para dejar ver el resto,
porque siempre hay mucho más de lo que ves de lejos
y aquel oro era una roca mal pintada, sin alma,
grisácea escama sin brillo y del dominio popular de los idiotas,
ni su alma, ni su cuerpo traían pureza, era pecado exhibicionista
que mostraba todo camino y toda inmundicia a cualquiera.

Pude escapar sin rasguños de su sitio, me quedó la frustración,
porque le creía incluso cuando me mentía sosteniendo mi cara
con esas manos que también me mentían por escrito, y odio que la palabra
sea utilizada como un arma idiota para herir los sentimientos de quien ama.

Parecía de jade y era verde muerte,
parecía de seda y era sábana de hostal
habitado por los idiotas mentirosos que le fascinaban,
yo no volveré a los labios de ocasión en busca de consuelo,
yo no volveré a tocarle las manos o el cuerpo, ni a sentir su aliento,
porque hay una línea que indivisible marca un antes y un después
en la experiencia de haber sido abatido por el más inflamable desinterés.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 06/18/2016


CONTACTO & REDES
messieral.com
E-mail: luiseduardo.messieral@gmail.com
Facebook | Twitter | 
Instagram | Tumblr | Youtube


Anuncios

Les Haremos el Amor

Estaban escondidos detrás del telón,
se amaban pero no necesitaban voz,
se conocieron una tarde de febrero y no,
no se olvidan ese primer beso bajo pasarela,
paso doble de ornamenta, finge el cielo una tormenta
y un volcán explosionando la ceniza de ciruelas.

Estaban cerca y se tomaron de la mano del amor,
se llenaban de besos las mañanas, daban gracias al sabor
de mil antorchas blanquecinas de uva verde y cielos mares,
entre malabares, de la calle de la amargura, vociferaban su alegría
de cerquita con un beso que no escuchaba nadie más.

Y un día él se sumergió en su propio interior,
allí en su corazón encontró un diente de león,
sopló tan fuerte y cada trozo que voló,
juró que volvería un día para fabricar la más hermosa flor.

Apretó el tallo sin flor y entre un libro de Metafísica lo guardó,
se llenó los bolsillos de Idealismo y también de Focault,
era tan contradictorio cada paso, pero se sentía amado,
era tan contradictorio su pasado, pero se sentía esperado.

Y ella volvió un día con una canción, aquí esta nuestra flor, escucha,
por cada trozo que voló, he escrito una nota en mi pentagrama
y es música que nadie podrá jamás escuchar, pero tú y yo
la vamos a cantar a diario, la vamos a llenar de llanto y de emoción,
no violaremos más las reglas, por esta vez, les haremos el amor…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 27/05/2016