Para Olvidarte

Para olvidarte no se precisa valor,
ni profanar las caricias
que a veces, a escondidas,
nos niega el amor…

Para olvidarte no se precisa una canción,
ni evacuar las sonrisas
que siempre me avisan
que te asusta el dolor…

Ni tus etiquetas,
ni tu abrazo prometedor,
ni mis malas fronteras,
ni mi beso cautivador;
ni tu rabia funesta,
ni tu sexo enternecedor,
ni mis alas de cera,
ni mi instante de axiomas sin voz.

Porque para olvidarte,
querer y poder son dos caminantes
extraviados en un campo sin arte,
perdidos y enajenados, que no saben cómo alcanzarte…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 8 de septiembre de 2,017

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Si Tuviera un Buen Motivo para Olvidarte

Si tuviera un buen motivo para olvidarte, un gran motivo, no estaría pensando en ti a cada instante y obedecería a mi instinto de supervivencia que me invita a alejarme de tu nombre.

Si tuviera razones suficientes para no recordar nuestras calles, tus lunares o los viajes pendientes que inventamos con destino a ninguna parte; quizás tendría sentido el insomnio de las noches y que cuando despierto los únicos sueños que recuerdo son de ti.

Si tuviera un buen motivo para no pensarte, un gran motivo, no estaría esperando que regrese tu voz a intentar salvarme; no estaría olvidando al resto de la gente por nombrarte.

Quizás aún llovería novedad todos los lunes, los besos de amantes tendrían sabor al aroma del teatro en el que la luna nos vio.

Si tuviera un buen motivo o un gran motivo; si tuviera un buen olvido o un gran olvido permitiría a la historia recordarnos como nos recordamos cada vez que que abre la boca un milagro al bostezar…

®©Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 8 de julio de 2,017

De Oro y Jade

Ayer cruzó mi pasado frente a mí,
se veía mucho mejor, más feliz,
si lo comparamos con lo que ahora tengo aquí,
este mal amor que ha conseguido desgastarme,
roerme, desesperarme, arrebatarme lo que fui.

Hay luchas que no se deben continuar,
hay amores que nacen muertos,
que nos empeñamos en latir,
es que había tanta esperanza en mí
y ahora sólo malos recuerdos de ti.

Entiende que yo aún puedo luchar por ti
pero no voy a hacerlo, no lo haré,
pues si te casas conmigo por las santas leyes del vacío,
romperías de mi credulidad poco a poco los vidrios
y para esos finales un balazo en la sien ha de ser más divertido.

Debí comprender a tiempo
que si te entendías y te gustaban las minucias,
tipos tan feos y poca cosa,
era por la misma semejanza
que guardaban contigo y con tus pasos…

Debí comprender a tiempo
que nunca tuve que alejarme de ese abrazo,
oportuno y sincero, de oro y jade,
que ahora recuerdo todo el tiempo,
mientras a ti sólo pienso en olvidarte…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 22/06/2016