Al Andar Imperturbable de tu Arribo

Cuando aparezcas, si apareces, sabrás mirarme a los ojos sin titubear, comprenderás que mi vida ha estado llena de sonrisas, de fortunas, que las lágrimas fueron necesarias, para hacerme comprender, que cada gota que compone el océano es importante para avivar la fuerza de su marea.

Sabrás notar en mis ojos que he amado, que fui amado, que la nostalgia varias veces ha pasado por aquí, pero sobre todo, que en la medida de lo justo he intentando nunca herir por herir.

Si apareces, si tú apareces, escucharás con detenimiento cada latido de mi corazón, mi alma se abrirá como el telón del teatro que más amo y podrás ver en mi interior las escenas de lucha, de ocio y de constancia que viví, arderán iluminándote, en un camino de velas, todos los secretos de mi ayer, todos mis sueños y anhelos conquistados, todas las pieles que toqué. Sabrás de mi abecedario nuevo y del sabor favorito de mi boca alguna vez.

Entenderás, en un gesto perdido de mi voz, que estuve esperando por ti, que tengo un tesoro que vale más que mi propia vida, que ese tesoro es mi hijo, que mi motivo de seguir lo marcan sus oscuros ojos.

Te diré que he disfrutado de la vida, de los besos, del amor, que he sido afortunado con las mujeres que me amaron, incluso con las que no pude estar, que si alguna vez sufrí la culpa fue toda mía por enredarme con alguien que no sabía amar…

Sin embargo, ahora que he sido tan feliz y tan triste en una misma vida, estaré dispuesto a entregar un poco más de horas al andar imperturbable de tu arribo, porque sin duda te he esperado, te he confundido entre tantos vientres y tantos casos, te he visualizado, te he sentido…

Si apareces, cuando aparezcas sabré que eres tú, algo en el diástole de mis corazonadas lo sabrá, mis poemas volverán a cantar amor, volverá cada verso a tejerse con un hilo transparente de ilusiones y esperanzas, volveré a tararear aquella hermosa canción. De vuelta a casa sabré que eres tú, estaré tan convencido de no saber nada, del inmenso mar de verdades en tu mirada, volveré a sentirme amado, desenredarás mis lienzos de alabastro, acicalarás mis sonetos haciéndome sentir menos deshabitado, desdibujarás este mal genio que me han dejado y serás capaz de entender cada uno de mis motivos sin haberme saturado, incluso con los ojos vendados podrás leerme, con tan sólo tocar mis manos…

©MESSIERAL | Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 21/07/2016


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De Aquellas Noches de Perseidas

De aquellas noches de perseidas
sólo queda el recuerdo imborrable,
un sollozo agostino de luz
y esas ganas indomables de volver
en el tiempo a la cruel ciudad de la cruz.

Porque las calles empedradas no contaron a nadie nuestro secreto
y nunca se escribió un libro de romance en honor a nuestro encuentro,
no lloró de emoción estrellas, San Lorenzo, de la única emoción
de que eran capaces nuestros besos, cada tarde y ovación.

Ya no bastará esperar a una vida siguiente
para atentar contra la voluntad divina,
quiero tenerte conmigo, que el cosmos sea inminente
y que vuelvas convertida en la Flor de Liz capaz de transformar.

Podrás escapar conmigo en un tren que nos lleve
a las ciudades que bautizamos como nuestras,
a los primeros tímidos besos en aquel —Para Siempre—
que nos abandonó sin cobardía pero con tanta incertidumbre.

Podré pedirte que nunca te alejes,
diré que soy capaz de aceptar tus preceptos
y olvidarme de toda rebeldía que recorre
los rincones inhóspitos de mi sangre,
prometer cantar tus canciones, versar tu amor
como un loco desesperado que sonrió a su tentación.

Podremos volver, empezar de cero como pedías,
como siempre quise, aunque nunca lo afirmé,
ángeles y estrellas, demonios y cometas,
será una fiesta sideral de colores precisos
y será un honor de tu mano conocer los misterios
de las vidas que nacen, lentamente, renovando los cielos.

Pero llueve como fuego desde el cielo hasta mi alma,
llévame al infinito más probable, no te sueltes de mis alas,
porque sólo tú has sabido conservar indelebles mis huellas
sobre tu piel que aún me llama en las noches de perseidas.

—Te he escuchado—.

©MESSIERAL | Poesía
Ciudad de Guatemala 02/07/2016


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¿Empezar de Cero? Sí, ¿Y qué?

Muy buenas noches, a pesar del título retador… El motivo de esta publicación es reflexionar abiertamente sobre esas veces en que todo parece salirnos lo suficientemente mal como para echarlo por tierra y sí, recomenzar desde el principio…

A lo largo de la vida he recomenzado proyectos, tareas, trabajos, y sí, incluso mi vida. Y no es que tenga varias vidas, como dicen que los gatos, en esta misma vida varias veces he tenido que recomenzar, siempre con la mirada al frente y con la cabeza en alto. Hace unos días tenía una conversación muy importante, con alguien muy importante para mí, a cerca de las cosas que como seres humanos nos fortalecen y las que nos debilitan. Vivimos rodeados de falsos dioses de la moda y hasta de la comida, a veces, nos sentimos poderosos sólo porque hemos seguido, al pie de la letra, cada regla que la sociedad nos ha impuesto, sin importarnos sobre quién tuvimos que pasar para lograrlo. La verdad aprovecharnos de otras personas para lograr nuestros cometidos es algo que de ninguna manera nos hará seres humanos más valiosos. Pero realizar acciones dignas, claro que nos va a fortalecer y a empoderar como seres humanos. La fórmula es sencilla, si lo que tú haces, si lo que tú piensas, si lo que tú dices, saliera publicado en todos los medios informativos del planeta y eso no te avergonzara, fuera verdad, no hiriera u ofendiera a propósito a nadie más, ni a ti mismo, entonces tus acciones, tus pensamientos y tus palabras son dignas en realidad. Y recomenzar algo en lo que fallamos o que no estuvo en nuestras manos su resultado, pero que no salió como esperábamos, es totalmente digno.

Siempre vendrán las críticas, de las personas comunes y silvestres que nos dirán que para qué reintentamos algo que ya nos salió muy mal. Pero entonces acontece algo muy importante, si nosotros hacemos caso de esas críticas y consideramos que como fallamos una vez es inútil volver a intentarlo, nos estaríamos esclavizando con nuestra última mala experiencia vivida, en cambio, si tomamos la actitud de volver a intentarlo pese a lo que diga todo el mundo, estaremos instalando en nuestro presente la oportunidad de mejorar con una buena experiencia la última mala experiencia que vivimos.

Muchos escritores, probablemente luego de su primer fracaso literario no volvieron a intentarlo, quizás si lo hubieran hecho, probablemente, sus obras hoy serían grandes Best Sellers. Muchos matrimonios y relaciones podrían sanar, si se dieran sus integrantes una última oportunidad para reanudar con más fuerza y responsabilidad. A veces los problemas que acontecen no son tan severos y aún así nos hundimos en su fango.

Empezar de cero no está mal, lo realmente pésimo es rendirse. Tuve una racha de malos días, y hoy ha sido un día excelente, salí de paseo con mi hijo, mi relación con mi novia está mejorando, luego de una pseudo tormenta absurda que yo creé; Le deseé un feliz cumpleaños a la guapa de Lucía Galindo y me respondió en instantes, las cosas mejoran, te lo aseguro. 🙂  Nada malo permanece y ¿Cuál es la cura para una mala experiencia? Pues: ¡Una Buena! Así que ánimo y a seguir.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 24/03/2016

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