¡Bienvenidos y Bienvenidas a Planeta Messieral!

Este mes de octubre, descubre “Planeta Messieral” una colección de libros de poesía, dedicada a mis lectores y colegas. Mes a mes, en fecha 15 les iré presentando una recopilación categórica de mis textos redactados durante el mes anterior en formato libro, además de otras sorpresas.

¡El 15 de octubre conocerán el primero de estos poemarios! Habrá varias maneras de leerlo, plataformas gratuitas; además también tendrán la opción de adquirirlos en formato Ebook o físico, si así lo desean. Esperen más información en messieral.com ¡Bienvenidos y Bienvenidas a Planeta Messieral!

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 14 de octubre de 2,017

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Mi Primer Gran Amor

Mi primer gran amor me dijo escribirás
y un sinfín de libros tuyos en mi librera guardaré,
entraré a las librerías invocando tu nombre, preguntando por ti,
y hallaré tu rostro, de sonrisa gris, inmóvil justo allí.

Me hablaba de la fama, yo me dejaba ir
decantado entre el perfume que desprendía su piel,
su cabello era un tesoro de misterios tricolor,
es posible que aún conserve la caricia que escondí.

Y en cada poema, en cada historia nueva,
sus ojos aún me llaman mentiroso
cuando le niego en voz alta que tanto no me encanta,
me da un beso en la mejilla y se sumerge hasta mi alma,
es posible que algún día sea capaz de dar su nombre a otro verso
para que lo lea alguna vez y se olvide la migraña entre mis cielos.

Celosa y antipática cuando llegaba otro fin de semana,
si no te veo quién te verá por mí, si no me besas en quién pensarás,
así se iban tantas horas amarrados a la línea telefónica
para restar las dudas, para besarnos a distancia, a la claridad.

Cantaba notas tan hermosas, me besaba misteriosa,
el secreto de sus traumas en mis manos descansó
hasta que un buen día un ave nació de ellas,
hasta que un buen día aprendió a ser feliz y emigró.

Ojalá que un día me encuentre en las librerías,
ojalá que se emocione con todo lo que provocó,
que aún me lea entre las líneas, que me bese desmedida,
ojalá pueda encontrarle y decirle que todo es por su hermosa culpa,
que la palabra vino a mí cuando ella estaba aquí,
quisiera abrazarla a mi cuerpo, darle las gracias
y decirle que por ella aún sería capaz
de plantar aquella rosa en la arena blanca del mar…

Yo le dije que la amaba sin saber lo que era amor
y ojalá algo de aquel amor inexperto se conserve para dos
por si el viento nos arrastra, alguna vez,
al pasado, vestido de futuro, que pasó… O que volvió.

Ojalá que yo adorne algún libro con su nombre
para que un día en una librería pregunte por mí
y encuentre nuestros nombres juntos justo allí.

Porque mi primer gran amor me dijo escribirás
y toda nuestra rebeldía nos escribió un quizás…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 11/08/2016

Verbos de Templanza

En puerto las cosas no van tan mal, recostado en mi balsa miro al cielo, canto verbos de templanza. Ya no voy a luchar contra la marea, dejaré que las olas me sumerjan, aquí voy a esperarla un día más, sé que vendrá a secarme la piel con sus besos y que su arte será amarme siendo una suma perfecta de todas aquellas que, en vida, me amaron bien.

Y quizás llueva, quizás mi balsa empiece a hundirse, pero no voy a escapar, le estaré esperando, como la aurora a unos ojos que le sepan contemplar, ya la puedo imaginar, la estoy escuchando hablar, el cielo amenaza tormenta  y yo creo que es ella próxima a llegar.

Fueron tantos los años de esperar por un sueño que al final me ha hecho heridas que no puedo sanar, pero a lo lejos hay alguien más, una muchacha de vestido incoloro que trae en la voz verdaderas razones para salvarme, y yo sé que se aproxima, yo sé que estaré bien cuando ella se arrodille frente a mí y con sus ojos llenos de franqueza me invite a ser feliz.

Quizás ella, al igual que yo, no sepa distinguir tan fácilmente con sus ojos la distancia entre el rojo y el café, no tenga ganas de fingir algo que no es y alce la voz para decir lo que siente aunque al mundo le cueste tanto escuchar la verdad, le cueste y cueste.

Quizás tenga, al igual que yo, ganas de amar sin lastimar, quizás tenga sapiencia en vinos y en lugares, quizás quiera aprender que el sexo es un arte, que devino del amor, y no un juguete prematuramente multicolor.

Quizás nunca se canse de caminar, al igual que yo, por las calles principales de esta ciudad, quizás desde el primer instante no nos perdamos el tiempo sin tomarnos de la mano o sin observarnos enamorados, al estar frente a frente en los cafés de la avenida más hermosa del país. Quizás tenga tanto miedo a ser injusta como yo y tenga un leve vértigo que la haga perfecta para mí.

Ya no  me importa el infinito que prometían otros cielos, sólo quiero que llegue y que se quede para hacer cada poema y canción, con la verdad que yo preciso, con el candor de todo lo que soy, que ya le espero, que ahora recuerdo que alguna vez la crucé por la calle y a su sonrisa sonreí.

Quizás le encante el mar como me encanta a mí, quizás, al menos, sepa la diferencia entre Mozart y Beethoven, entre amor y trampa, entre dulzura y crueldad. Quizás prefiera ser feliz y lo seamos verdaderamente hasta el borde fin…

Quizás sea una de esas rarezas hermosas que han leído más libros que los años que ha cumplido y extrañe las smoking rooms, al igual que yo. Viene.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 29/05/2016