Supongamos que Hablo de ti

Supongamos que hablo de ti,
de tus colores, de tus menguantes,
del equilibrio que perdí
frente a tus pupilas aquella tarde.

Supongamos que hablo de ti,
aunque no hable y me limite a contemplarte,
supongamos que mis heridas sanan
con el placer de las ciudades,
que es primavera y no una antología
del pudor que ha herido a tu guerrilla
cada nuevo espejo
que refleja tu duelo…

Supongamos que eres de mí,
que por completo soy de ti,
que como cobarde no llegué muy lejos;
y que aún tu espalda es cenicero
del mismo vicio que ahora niego.

Supongamos que siempre te he amado,
que nunca amaste a ningún otro ser humano,
supongamos que somos perfectos dibujando
los caminos futuros en los que hoy nos encontramos.

Supongamos que hablo de ti,
que no es muy tarde,
que la bebida no se enfrío en aquel barril,
que es vino seco de rescate
cada paso que te perdió lejos de mí.

Supongamos que eres de mí,
que por completo soy de ti,
que aún el sol recuerda nuestro abril;
supongamos que aquella vez
frente al mismo altar, de miel,
yo me atreví a decirte sí…

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 19 de febrero de 2,017

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Éter de Solsticios y Equinoccios

Quedarme contigo es mi fin,
el fin de mi tristeza y ansiedad,
amanecer en besos lentos
y anochecer en tu intensidad.

Esperar junto a ti los solsticios y equinoccios,
éter tendido en el pasto de tu piel,
quedarme contigo será vivir,
vivir en un cuento nuevo cada día,
llenar mis bolsillos de sonrisas
y abanicar con paz mi desnudez.

Quiero ser las velas que inciten tu viento,
un momento eterno en pupila celestial,
quiero ser el día y la noche, tu caso perdido y encontrado,
de tu amor el rojo cometa que te haga vibrar y bailar.

Llevarte en mis brazos a un altar de cerezas,
casarme contigo por las leyes estelares, en su izquierda,
tener de testigos los mares del mundo y sus mareas,
casarme contigo si se trata de silente vino enamorado
y un baile infinito, sudor de alacranes, en pista sin fin.

Llevarte en mis brazos a un altar de moléculas
que al igual que tú y yo conformen el infinito,
ser preciso y sublime éter de solsticios y equinoccios,
ascender al cielo si precisamos nubes de pirotecnia
para hacerle entender al viento el color de nuestro amor.

Mi hogar está en tus calles,
las avenidas de tu piel son mi colchón,
mi descanso lo encuentro en tus pestañas hermosas
y si quieres saber, no me pienso marchar hoy…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 21/03/2016

Muchas gracias por sus ojos y por estar.
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