El Café Suerte Esperanza

Encontrarte en aquel café, entre su aroma exquisito a intimidad, con tus gafas de sol para la sombra y el nudo de tu bufanda marrón. Esquivar tu tono serio y ponerte una sonrisa, de extremo a extremo, entre la boca y el corazón… Es que te juro, por dios, que no recuerdo un mejor sabor.

Quedar al día siguiente en la librería del centro, en la que me hablaron tus ojos del príncipe marciano y tus piernas de su flor, mis manos arremolinadas de aquellos cronopios y famas, mi frente de las cuerdas reflexiones que el amor, ya sabemos, no admite, no por siempre.

Tomar tu mano con la incerteza de lo eterno, posar un beso en tus labios continuos por un camino de lo bello a lo desconocido. Se cortaba el aliento de las horas al verte hablar, pensar en tu siguiente beso y atender a tu necesidad intensa por ser comprendida, mis venas palpitaban al compás de tu hermosura, era un juego cíclico de admiración al cielo y al suelo, sentir amor propio al amarte a ti, sentir completa autoestima al saberte milagro de pies a cabeza, sonreír.

Eran los vértices tan fuertes de una historia común, una etapa tan linda con la brisa y el frío que refresca el alma, promesas tan buenas, un salto mortal que, temporalmente, acababa bien, alejando la pesadilla y yo creando un escenario para verte siempre, para verte bien, querer hacerte feliz como no hice a nadie, llenar de cometas tu habitación y de orgasmos las marquesinas de trofeos bien logrados, desdibujarse así los miedos y correr al encuentro de un amor justificado en sus pormenores, libro abierto de citas que inspiran al héroe de la tarde, a la mujer de mente.

Conocerte, sin duda, algo tenía que ver con mi suerte…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 22/04/2016

Gracias por tus ojos y por estar.
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Éter de Solsticios y Equinoccios

Quedarme contigo es mi fin,
el fin de mi tristeza y ansiedad,
amanecer en besos lentos
y anochecer en tu intensidad.

Esperar junto a ti los solsticios y equinoccios,
éter tendido en el pasto de tu piel,
quedarme contigo será vivir,
vivir en un cuento nuevo cada día,
llenar mis bolsillos de sonrisas
y abanicar con paz mi desnudez.

Quiero ser las velas que inciten tu viento,
un momento eterno en pupila celestial,
quiero ser el día y la noche, tu caso perdido y encontrado,
de tu amor el rojo cometa que te haga vibrar y bailar.

Llevarte en mis brazos a un altar de cerezas,
casarme contigo por las leyes estelares, en su izquierda,
tener de testigos los mares del mundo y sus mareas,
casarme contigo si se trata de silente vino enamorado
y un baile infinito, sudor de alacranes, en pista sin fin.

Llevarte en mis brazos a un altar de moléculas
que al igual que tú y yo conformen el infinito,
ser preciso y sublime éter de solsticios y equinoccios,
ascender al cielo si precisamos nubes de pirotecnia
para hacerle entender al viento el color de nuestro amor.

Mi hogar está en tus calles,
las avenidas de tu piel son mi colchón,
mi descanso lo encuentro en tus pestañas hermosas
y si quieres saber, no me pienso marchar hoy…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 21/03/2016

Muchas gracias por sus ojos y por estar.
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Bite & F.M. Please

No te preocupes por mi novia, ella me ha hecho mucho daño antes, un poco que le cause yo no estará tan mal. Me han contado que volviste a la ciudad en un vuelo europeo, que volviste con la misma falda de la última vez que te la quité. Que tu cabello sigue siendo rojizo pero con reflejos gris retorno, que un tatuaje en tu tobillo fue la sensación del aeropuerto. Y cómo no, recuerdo cómo aterrizaban siendo aeroplanos mis besos en ellos, me alegra que a mi salud ahora la tinta plasme un -Bite & F.M. Please- en esos salientes hermosos de hueso y piel, que al recorrer con mi boca te hacían estremecer y pedirme más, mucho más.

Ayer me llamó tu amiga, organizadora de todo evento de magnifica importancia, te veré el lunes, quizás el martes, quizás ambos días, quizás te arranque la ropa y te devuelva las ganas, quizás dure mucho, quizás dure nada, pero lo que duré será la antesala de la promesa de salvación que me dejaste, porque si vas a hacerlo este es el momento, lo he sufrido y padecido todo, hasta lo que no debía lo he pagado, así que sálvame, cuándo tú quieras y como lo desees pero sálvame, que me está empezando a enfermar la voz de toda la gente a mi alrededor y sus miradas, a sabiendas de que estoy fatal, de que estoy ansioso hasta la médula ósea.

Sálvame que ahora estoy seguro de que no existe otra mujer capaz de hacerme sentir en calma, de brindarme la paz que merezco y acompañarme en la libertad de decir lo que venga en gana. Sálvame que ahora estoy seguro de que no existe nadie como tú, de que con toda la confusión que te llevaste dentro de tu alma, eres perfecta, con toda la confusión, eres la única que puede amarme, lo que nos duró tan poco el año del desastre te juro que fue para mí lo único eterno, lo único que no se ha ido, lo único que nunca se ha borrado.

Nadie como tú hizo del agua hielo para juntos danzar al compás de los filos armoniosos y del candor de lo que supone tomarnos las manos, nadie como tú me dijo la verdad aún sabiéndo que me perdería, nadie como tú me ha perdido con el coraje y el honor con que lo hiciste, por eso te recuerdo, por eso sé que eres tú. Por cada tarde en tu auto contemplando el entrecejo de Dios, por mi mano en tu pierna y tu pierna en la mía, por el vaho incoloro de ventanas abiertas y el gemido de la vida misma nacido en la paleta de colores al tiento.

Nadie como tú hizo del fuego cobija para juntos dejarla a nuestros pies mientras nos vimos desnudos, nadie como tú fue directa a mi sexo con una devoción tan segura y tan adepta a mi gusto, tal y como yo a ti, tal y como yo a ti. Que no somos uno solo, sino un dos en los dados de almas que aunque lejos siempre se han pertenecido y sentido.

Cuando llegue a su fin el jadeo del reencuentro no te diré adiós y esperaré a que vuelvas, ya no estaré con la actual reina de mis pesadillas, seguro será otra más u otra más, otra más u otra tal que dejaría al instante, pero estaré esperando por ti, sueño erótico de mi justa condena, hasta que puedas quedarte para siempre y sentenciarme a cadena perpetua entre tus piernas…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 12/03/2016