De Besos Astronautas las Constelaciones de tu Cuerpo

Hay un sueño lastimado por nudillos de crueldad, una escarcha que ya no se va a quebrar, el filo andante de un marzo que marca la resignación, me he escapado a buscarte, esta noche no quiero saber más de lo que es mío, de lo que me ata a la realidad más sofocante que experimenté, y eso que he estado cerquita de morir.

Pero cuando estoy cerca de ti, al borde de la razón, me siento tan vivo, siento que en un segundo de tu respiración vivo los mejores años de mi vida, que en un milímetro de tu mirada caben los mejores atardeceres del mundo, de todas las ciudades en las que aún no te he besado.

Eres mi As bajo la manga, cuando el mundo me hiere yo pienso en ti, sueño contigo a escondidas, porque sólo tú sabrás siempre en dónde estoy, a dónde en realidad me escapo cuando mi vida se satura de tanta angustia, de tanta ira. A escondidas y con ganas de esconderme bajo tu sonrisa, me permites esta pieza y todas las que sean necesarias hasta que la calma vuelva a mí…

Hoy mi vida lastimada por nudillos de crueldad, ha confiado y ha recibido el golpe peor, pero no importa cuando pienso en esos besos, ese enero, en las noches de cariño en edredón. Me malgasto en esta vida que es tan poca para todo cuanto valgo, me siento dichoso por descubrirte aquel año, aquel casual momento, soy otra persona desde que te vi entrar por la ventana de mi vida. He estado perdiendo el tiempo lejos de ti, lo admito, ese ha sido mi gran error y aunque este no es el momento mejor para estar juntos, sé que eres la única capaz de dejarlo todo por mí, de dejar el mundo si es preciso, si lo pido con mi voz de “por favor no me digas que no”

Sé que te has sentido sola sin mi abrazo, sin los besos que esparcí por el universo y que siempre debieron ser sólo para ti, no te pido solamente otra oportunidad, te pido que me dejes luchar por ti, como luché sin razón por otras, que para tanto no valían. Rétame y lo que sea necesario lo haré si, al final del camino, te quedas conmigo. No me lo hagas tan fácil aunque me ames, haz que yo me gane el corazón que marqué a sangre y fuego aquel abril…

Y deja que de incendios haga mundos de ternura, que del tiempo perdido haga un cielo tan bonito como tu pensar, no me dejes tenerte sin antes vencerme, no me dejes llegar a ti sin ser todo lo que mereces, déjame ponerme a cuentas con lo que perdí.

Y deja que de maremotos haga cometas pequeñitos que giren rodeándote por tu habitación, con carteles en sus pieles que te afirmen que te amo, que merezco volver a llenar de besos astronautas las constelaciones de tu cuerpo… Y quedarme, en definitiva, para siempre.


Esta tarde recostado en sus piernas, en una acera cualquiera, acercó su palabra a mi entendimiento, susurró, desperté llamado por su voz: Dicen que han estallado una ciudad europea y que estallarán también esta ciudad, así que debemos empezar a caminar, yo hacia el norte, tú hacia el sur, en el otro lado del mundo nos encontraremos y sabremos así que esto que sentimos es verdad, vive, sufre, disfruta, pero nunca dejes de caminar, en ese último paso de tu cansancio estaré yo esperando por ti, cansada, sedienta, con bellos recuerdos, con nuevas experiencias del arte de vivir, pero sin detenerme porque sin duda volveré a ti…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 25/03/2016

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Libídine Expertiz un Día de Muertos

Sucedió la tarde del día de muertos, a las cinco y doce minutos de la tarde. Ese día nos encontramos temprano en la mañana, me miró en el umbral de mi puerta, la tomé por la cintura y la atraje a mí…

–Hola doncella tienes las líneas de dientes con que quiero drogarme
y la lengua que quiero atestiguar-

Sonrío con las mejillas enrojecidas, tomó la base de mi cinturón y caminó dentro de mi casa con la mano ocupada, entró en mi habitación cual si fuere propietaria, se sacó las botas de cuero y el sombrero de negro dragón, las plumas de zafiro no eran nada comparados con sus cabellos de capricho. Aparcó en mi cama.

Me encantaba con su magia y con el iris en sus ojos tan negros, como los prefiero, esa tez blanca de albinas flores y el aroma inolvidable, más que elegante, de guerrera insumisa. Se llamaba más bonito que todas, diabulous in música era su favorita y me miraba con esa risa tan herida, con esas manos tan vacías, con esas ganas de llenarse de mí. Y la llené…

Besaba tan elegante, tan portentosa, tenía los labios sumidos en un encanto crepuscular y el movimiento de su beso era cadencia de serpentina sensualidad, su aura seguro era de rojo con acres visiones, no puedo negar que nunca pude jurar en su presencia cosa alguna, toda su imagen perfecta e imperfecta y su fríos cometas me llenaron la vida de mordaces tardes inmortales.

La desvestí como el expertiz en que me convirtió la vida intensa, de frente a su cuerpo desnudo supe que no hay nada más perfecto, ni pechos más exactos, ni caderas más extremas, que no hay droga más meticulosamente diseñada para los delirios de mis ganas.

-Mécete sobre mi cuerpo como si fueras la luna pendiendo de un hilo,
lo que sentirás entre tus piernas te hará olvidar por un rato el abismo-

La sostuve entre mis brazos por un buen tiempo y la pared resistió con cada golpe de cuerpos en ella, la intensidad fue más que fuego, era sortilegio maléfico de refulgente apetito. No saciados seguimos, continuamos, nos devoramos del centro a los extremos, nos besamos elegantemente y con la cadencia de una composición seráfica. Sudamos fortuna líquida y nos entregamos de manera tal, que no quedara apocalípsis en  agenda, nunca me llamaba por otro que no fuera el segundo de mis nombres. Sin duda, ella tenía un nombre más bonito que el de todas.

Conocía los prodigios de las estrellas, no le tenía miedo a la muerte y supo adaptarse a mi deseo, el sexo fue exquisito como un alimento extravagante en refectorio capricornio, se llenaba los labios de mí, me encendía con el roce a penas de las manos y su secreto lo he guardado en la cobija descorazonada de verdes neones medianeros…

En fin, lo que quería contar es que ese día, a las cinco y doce minutos de la tarde, aprendí lo que significa la palabra entelequía, cuando después del libídine, me leyó en la cama, me entalló su cara en la manga sin as de espadas…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 09/03/2016

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