El gran despertar espiritual de los humanos, el mayor avance no tecnológico que conocerás; todo está iniciando justo en este momento, quizás aún no lo puedas notar… Porque en la televisión, en las redes sociales y en los diarios no te dirán que ocurre, no te dirán que ha comenzado ya.

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Ciudad de Guatemala 11 de diciembre de 2,018

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Todo acaba de iniciar, quizás lo más lógico sería no saber de qué manera actuar, pero yo lo tengo muy claro; la vida me ha sorprendido luchando por lo que amo y, ante eso, no hay espacio para dudas, no hay lugar para decir que no.

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Ciudad de Guatemala 11 de diciembre de 2,018

Algunas personas no merecen nuestro perdón, no merecen nada de nosotros; pero nosotros merecemos deshacernos del rencor que nos produce recordar la sensación que da el dolor…

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Ciudad de Guatemala 11 de diciembre de 2,018

Atemporal

Prisa o redención,
deambular por tu saliva
como deambula el sol
dibujando su galaxia;
órbita suicida, tierra de astronautas…

En un beso de vida
encuentro salidas
que conducen a ti,
quizás, si no te duermes
esta noche podríamos huir;
pero que no deje de existir
aquel cuerpo celeste
en el que te conocí…

Cráteres lunares en la depravación
del tiempo que perdimos lejos,
otro país, otra ciudad y regresar
a los brazos que te enseñaron a pecar;
condenas inconmensurables a la razón,
que ahora nos da el horizonte con su don,
de convertir en imposible lo que amamos,
de transformar posible nuestras manos.

Prisa o redención,
cráteres lunares en la depravación,
deambular por tu saliva,
por el tiempo que perdimos lejos…

Deambula el sol
en otro país, en otra ciudad y al regresar
dibujando su galaxia;
y los brazos que nos enseñaron a narrar
las historias de amor en primera persona
de este mismo y singular amor atemporal…

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Ciudad de Guatemala 18 de febrero de 2,017

Mi Guerrillera Enamorada (Para Siempre Siempre)

Si aquella banca de piedra hablara,
si las nubes de aquel abril,
no sabría qué decir, dónde esconderme,
para evitar la explicación inútil
de haber dejado fuera de mi campo de batalla,
a la mujer perfecta, a mi guerrillera enamorada.

Nadie como tú hizo trinchera entre almohadas
para cuidarme de cada mal cercano,
nadie como tú comprendió mis miradas,
mis motivos y batallas sin descanso.

Pequeña, aunque tú y yo ya no existamos,
quiero que sepas que el centro idóneo de mi poesía
únicamente existía en los hoyuelos de tu espalda,
en aquella primera vez de inexperiencia y delicia,
y en la ciencia que tus labios pronunciaban al besarme entre cobijas.

Y fue el agua del mar el que se comió los temores,
esos besos en la húmeda playa fueron de verdad,
el roce de tu sombra me bastaba para tener un hogar
y cada poema, y cada canción los mereciste como nadie,
es sólo que no podía quedarme, no pude quedarme,
sigo pensando que fue lo mejor, contigo siempre fue mejor.

Perdóname por cada luna de todos los dieciocho de diciembre,
por los abriles en que el día haga veintitrés,
porque aunque nunca lo confiese ante los bosques
respeto la memoria del mejor de los amores.

Porque aunque no triunfara nuestro amor,
por sobre todas las cosas del universo,
te juro que nadie como nosotros crea besos,
nadie se ama de verdad y en serio
como nosotros logramos hacerlo
en esos años de incienso de lluvia de argento.

Y estoy seguro que nadie hace el amor
rompiendo a la cama sus maderos
por la fuerza del amor verdadero,
como nosotros, que nadie se despide
con tanta insatisfacción cada tarde a las cuatro
y es menester sonreír cada vez que descubro
retratada nuestra frase: “Para Siempre Siempre”
en la mirada de nuestra mejor obra de arte.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 25/06/2016

Tintes Rojos

Después de estas cuatro estaciones
sobreviviendo sin ella cerca,
me limito a dar explicaciones acordadas,
a la prensa qué le importan las historias verdaderas,
a la gente de ornamenta qué le importan aquellas horas
en las que nos besamos, en las que no dejamos
un sólo espacio de piel sin armonizar…

Nuestro secreto aún vive en paz entre mis labios,
sé que aquel lunar visible en tu espalda
no podrá olvidar la angustia de vivir vacío,
sin mi beso seductor que tanto prometía,
sin mi beso suficiente capaz de sanar heridas.

Junio tiene tintes rojos por la sangre de unos cuantos
soles tristes, que se agotan cada lunes sin nosotros…

Me recordarás en el tacto de las ascuas que resoplan en el viento,
te recordaré en el tacto de las flores carnívoras, por su dialecto,
y nos volveremos a cruzar bajo la sombra de aquel árbol
que varias veces protegió los besos, dentro de aquel automóvil blanco.

La mejor bebida sin duda la he saboreado en tus labios
y aunque el tiempo trajo labios con tallos equivocados,
te confieso que el sabor exclusivo de tu amor no he olvidado.

Y es que junio tiene tintes rojos, por la sangre de unos cuantos
soles tristes que se embriagan, bajo la lluvia, pero sin nosotros…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 02/06/2016