Colonización

Te voy a enfrentar
como quien confronta a la tristeza
sin poderla tocar.

Te voy a contar
que nada me asusta demasiado
que finalmente me verás volar.

Te voy a enfrentar
como quien espera a que amanezca
sin poderlo evitar.

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 23 de noviembre de 2,017

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Saben de morderme el corazón, la desesperación y tu ausencia; la desesperación parece que a ratos se puede tolerar, tu ausencia aún no…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 4 de agosto de 2,017

 

Sabores

Yo veo como flotan
todos lo sabores de la muerte,
todo es tan artificial,
se ha escapado mi buena suerte.

Y no intento escribir,
yo no quiero decir;
pero aún así nacen los cristales
que conducen las palabras a las sienes.

Empieza a doler tanta poesía,
pues sin amor el alma se enfría;
sigue doliendo la poca literatura
que el presente simula en su partitura.

Y ahora dime en qué idioma están hablando los milagros,
intento comprender y no comprendo uno sólo de sus escenarios.

Yo veo como flotan
todos los sabores de la muerte,
todo es tan artificial,
se ha escapado mi abril de la suerte…

Cámaras portada, insolucionable,
que no habrá privacidad para quien no se salve.

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 30 de abril de 2,017

Polvo De Diamante Para Dos

Aquella vez cristales de hielo se precipitaban sobre la piel debilitada de la ciudad, la caminata vespertina esa vez no iba a curar las heridas, el dolor, ni tan amargo sabor. La despedida se nos aproximó de tal manera que no tuvimos tiempo a reaccionar, ni a encontrarle una respuesta, al menos superficial, a todas aquellas preguntas que todavía flotaban como pequeños fantasmas observándonos.

El ingrediente primero podía sentirse, más que sobre la piel, en el centro del alma que adolorido sollozaba. La temperatura de la frialdad ante la ausencia de caricias y del calor de tu cuerpo se había implantado en el centro de mí y de cada uno de los habitantes de los universos que juntos descubrimos. Nuestra canción nunca volvería a devorar de la misma manera dos corazones, como el tuyo y el mío, como el mío y el tuyo, como el nuestro que era uno solo en cada ciudad que juntos conocimos. El frío intenso rodeaba a cada uno de los besos que nos dimos, mismos que agonizaban con tierna desolación, dejando a la respiración descansar de vida.

El ingrediente segundo se presentó borrando nubes y estrellas de los cielos, desdibujando las sonrisas que liberamos al viento cada día de nuestro idilio, no esperaba menos porque siempre supe que las catástrofes existen para desvanecer todo a su paso y tener que estar sin ti es la catástrofe más grande a la que tuve que acudir. Traté de elevar remanentes de tus miradas y de tus besos para que nuevamente existiera la posibilidad de un paraíso lleno de esperanza, pero fue inútil, no lo conseguí y a medida que los minutos transcurrían se iba agrandando el tiempo de ausencia, de vuelos comerciales y de aves, por el celeste brillante y el blanco pragmático del cierzo bajo el que nuestro amor fue parte de él… No te asustes y no hagas tanto caso, es sólo que sin ti, los cielos se han despejado de una forma tan preocupante. Si a ello sumamos el frío insoportable, sabrás que no es tan bueno respirar, no lejos de ti.

El  ingrediente tercero apareció por ocho quintos de siete lágrimas que derramé sobre una fotografía, en la que te volví a encontrar, se escondieron tan precipitadamente en ella con la intención de volver a tocarte la piel, pero fue imposible y la humedad se ha quedado a vivir en mi hogar, que siempre será tuyo, que nunca podrás olvidar. Y aunque por las noches los muebles sigan crujiendo, jamás pensaré que es a causa de entes del más allá porque no existe, para mí el más allá es donde te encuentres, ese lugar secreto a donde el invierno te llevó, para extrañarme tanto como ahora te extraño yo.

Polvo de diamante cuando los amantes, se alejan de tan hermosa ciudad, del universo del que fueron más que una parte y se aproximan a la espiral de seguirse amando sin aceptarlo y sin poderlo evitar…

Y así los gritos, toda la desesperación, el vino agredido, la triste canción, tanto silencio en poemas desnudos, muertes fugaces de cuartos hundidos; ya sin tu cuerpo, sin labios de amor, ya sin el viento, sin tu hermoso candor sólo me queda una vida ojerosa, un mal milagro que no se cumplirá, tantas preguntas sin verdades a medias y polvo de diamante esparcido en mis llagas, y la inmarcesible noción de no poder morir en paz…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 30 de octubre de 2,016

Un Sentimiento Como Aquel

Un momento de luz, al centro de la desesperación, para conseguir el sueño ansiado por tantos años, de tanta admiración y besos sin boca, de tanto esperar a que volvieras del encuentro misterioso de mi lejanía con tu soledad.

Ahora que el barco se hundió y sobre tablas salvamos la plana, ahora que hacer el amor es también un acto en pos de la paz que perdimos por tanto errar…

Ahora te encuentro, de piernas cruzadas, sentada en mi cama, como un sueño recurrente que no se desvanece jamás y traes en tu tobillo derecho toda la esperanza que un poeta solicita a sus musas, para no fallar en el verso más importante de su creación. En mi caso, tal parece, que verte fijamente a los ojos es la obra de arte por la que merece la pena flotar, porque flotar está bien si se trata de amor, aunque su medida sea incierta y cada adorno añadidura para su ego. Yo a ti te amo sobre mi cama, al pie de la bandera blanca que hoy alcé en el centro de mi casa, diciendo que he venido a rendirme en tu lugar, porque ya sé que tú no lo harás.

Me rindo, porque quiero que otra vez me salves, que de una buena vez me dejes enseñarte a amar. Algo hermoso y secreto te quiero dejar entre la piel, un sentimiento como aquel que sentí al enamorarme de tus pestañas ayer…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 06/06/2016