En Un Roce de Ti…

Tenía las manos vacías pero me las llenaron tanto de ti, quería grabar un acorde en el ordenador y el aburrimiento pudo tanto en mí, que salir a caminar se presentó como una mejor opción…

Tenía las manos vacías pero me las llenaron tanto de ti, cuando por la mañana el café no sonrío como lo hace casi siempre, y la ventana rota fue reparada por alguien que jamás conocí.

Tenía las manos tan rotas pero me las sanaron cuando te vi, cuando se acercaron mis ojos a la pulcritud de tu piel, al solsticio en tus labios, y en cada uno de tus abecedarios; a tu adjetivo que tanto me hizo sentir.

Tenía las manos tan frías pero hallaron tibieza en un roce de ti, en un discurso culminado con un beso y en el hogar que más guapa te ha visto latir.

Fueron los imposibles, el avant premier de los amores que nos van a persuadir, con su encanto y su preciosidad, los que acercaron tu ternura a mis noches de extrema libertad; fue tu inocencia y quizás la sangre de las uvas que se derramó en el piso la tarde que bailé contigo, como con nadie más…

Tuve las manos tan frías pero hallaron tibieza en un roce de ti…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 16 de octubre de 2,017


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El Amor en los Lienzos del Pisco Sour.

Fuimos de paseo, a mano armada, por los puentes más hermosos del planeta y después de suicidar, unas cuantas veces, cada una de nuestras múltiples personalidades supimos defender sin pudor y a los besos nuestras preferidas.

Fuimos de paseo y, sin abrazarnos, supimos demostrarnos que el amor es más idiota que nihilista pero más verdad que las palabras; y corrimos calle abajo a nuestros instintos más honestos, nos mordimos la piel con las manos y las ilusiones con las huellas que implantaban nuestros zapatos.

Fuimos la corteza en la que se talla el amor con corazones, pero vacía de mentiras, el ángel boquiabierto que aprende que el Pisco Sour en tiempos de negación funciona mejor como un antídoto para la desesperación.

Fuimos tanto y quizás aún nos recuerdan en aquellas ciudades en las que soñaban las nuevas generaciones, aunque nadie nos comprenda, aunque no valga de nada ahora salvar las horas en cuarentena. Quizás aún nos recuerdan en aquellos dormitorios en los que jamás pudimos descansar por miedo a sumergirnos en un mar de antinomias y compraventas innecesarias a la hora de hacer el amor…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 16 de julio de 2,017

Sueños Para No Entender

Suelo despertarme a las tres de la mañana pensando en ti. No es que importe demasiado, pero llevo así tantos años que ya te empiezo a querer. A veces antes de dormirme tarareo aquel silbido que una vez escuché nacer de tus labios y morir en la pared; cuestión de percepciones, cuestión de no entender.

Después de esa dulce hora de la madrugada en la que pienso en ti, mi sueño se proclama vencedor y ser vivo, así como han proclamado al Ganges; te imaginas tal historia sin llegar a comprender; lo que hace falta ver para que un grupo de humanos cuide su hogar de otros humanos.

Y al volver a dormir sueño que estás, un poco más cerca en realidad, abrazando mi vida como protegiéndola de mí. Sueño con el aroma de tus pasos y la inocencia de la palabra más honesta, creada con las letras de tu abecedario; me quedo enlazado a una especie de trance, protegido por tu voz; a veces la calma es mucho más que una batalla cuando ya se terminó…

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 28 de marzo de 2,017


Esta entrada es el principio de mi relato Sueños Para Despertar que próximamente será publicado en otras plataformas, espero que este inicio les guste y aperture sus ganas por conocer el resto del relato próximamente. Saludos.


Verbos de Templanza

En puerto las cosas no van tan mal, recostado en mi balsa miro al cielo, canto verbos de templanza. Ya no voy a luchar contra la marea, dejaré que las olas me sumerjan, aquí voy a esperarla un día más, sé que vendrá a secarme la piel con sus besos y que su arte será amarme siendo una suma perfecta de todas aquellas que, en vida, me amaron bien.

Y quizás llueva, quizás mi balsa empiece a hundirse, pero no voy a escapar, le estaré esperando, como la aurora a unos ojos que le sepan contemplar, ya la puedo imaginar, la estoy escuchando hablar, el cielo amenaza tormenta  y yo creo que es ella próxima a llegar.

Fueron tantos los años de esperar por un sueño que al final me ha hecho heridas que no puedo sanar, pero a lo lejos hay alguien más, una muchacha de vestido incoloro que trae en la voz verdaderas razones para salvarme, y yo sé que se aproxima, yo sé que estaré bien cuando ella se arrodille frente a mí y con sus ojos llenos de franqueza me invite a ser feliz.

Quizás ella, al igual que yo, no sepa distinguir tan fácilmente con sus ojos la distancia entre el rojo y el café, no tenga ganas de fingir algo que no es y alce la voz para decir lo que siente aunque al mundo le cueste tanto escuchar la verdad, le cueste y cueste.

Quizás tenga, al igual que yo, ganas de amar sin lastimar, quizás tenga sapiencia en vinos y en lugares, quizás quiera aprender que el sexo es un arte, que devino del amor, y no un juguete prematuramente multicolor.

Quizás nunca se canse de caminar, al igual que yo, por las calles principales de esta ciudad, quizás desde el primer instante no nos perdamos el tiempo sin tomarnos de la mano o sin observarnos enamorados, al estar frente a frente en los cafés de la avenida más hermosa del país. Quizás tenga tanto miedo a ser injusta como yo y tenga un leve vértigo que la haga perfecta para mí.

Ya no  me importa el infinito que prometían otros cielos, sólo quiero que llegue y que se quede para hacer cada poema y canción, con la verdad que yo preciso, con el candor de todo lo que soy, que ya le espero, que ahora recuerdo que alguna vez la crucé por la calle y a su sonrisa sonreí.

Quizás le encante el mar como me encanta a mí, quizás, al menos, sepa la diferencia entre Mozart y Beethoven, entre amor y trampa, entre dulzura y crueldad. Quizás prefiera ser feliz y lo seamos verdaderamente hasta el borde fin…

Quizás sea una de esas rarezas hermosas que han leído más libros que los años que ha cumplido y extrañe las smoking rooms, al igual que yo. Viene.

©®MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 29 de mayo de 2,016

Origen: Verbos de Templanza

Caperuza

Cortada con la misma tijera, trazada con el mismo color, sedienta entre la misma marea aún escucha como late fuerte el dolor y se esconde en una nueva promesa; esta vez tampoco cedió el miedo, el miedo a salir de su cuento; otra vez caperucita azul se perdió…

Los ideales son ingenuas promesas que deberías defender con honor, hasta tu muerte y con todas tus letras; hasta que caperucear ya no sea suficiente o hasta ese día en que el beso ya no luzca sus noches incompetentes.

Obstinada cual augurio de seda, noche fría que hace de escalera, como un tímido verbo prestado de la boca de un cuento tan enamorado; que no se quite la ropa si nieva, que no se encierre en su aroma de selva; no, sin antes recordar olvidar lo que era…

Y se esconde en una lluvia de estrellas, esta vez tampoco soñó un recuerdo; soñó con ese maldito miedo a salir de su cuento; el mismo que ata a caperucita azul a falsos comienzos.

Pero el vino no rebosa mi copa, un abrazo, sonrisa, una historia que comienza donde acaba su gloria, vestidita de azul como nube preciosa; otra vez prometerse que se hará mejor, otra vez se produce, en cadena, una extraña mutación…

«Caperuza, son de viento, muerde fuerte el desconsuelo; asesinato a mano cuerda, de una noche abismada por las lágrimas de un dios tan triste, como la sangre cuando grita sobre su misma libertad…»

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 10 de enero de 2,017

Carta a un Amor que no Sabía de Amar ni de Poesía

Soy lo suficientemente caballero como para siempre decir la verdad y lo suficientemente irresponsable como para sentir miedo, lo fui desde pequeño aunque para el mundo eso significara incordiar. Soy poeta y no me queda tiempo para arreglar lo que has roto, escribo y no tengo ganas de ser parte de tu historia oxidada.

Supongamos que no te diste cuenta de todo el amor que puse en ti, del empeño intenso que fabriqué para hacerte feliz, supongamos que no llegaste a notar mi sonrisa al verte, supongamos que no te hice saber lo feliz que me hacía pronunciar tu nombre…

Supongamos…

Aún así sería lo más profundo que pudiste sentir, aún así representaría lo más profundo que ser alguno llegó a sentir por ti alguna vez. Así que no te mientas más, ni me hagas más infeliz enredado en tus extraños vicios.

Porque siempre te hice ver todo el amor que puse en ti y siempre notaste el empeño intenso que fabriqué para hacerte feliz, di la verdad y admite que notaste mi sonrisa al verte, que siempre te hice saber lo feliz que me hacía pronunciar tu nombre.

Esto no se trata de segundas oportunidades, o terceras, infinitas, no se trata de un milagro divino que algún día llegará a repararlo todo, se trata de algo más profundo que aunque quisiera explicarte no sabrías entender, porque no amas, ni amaste, porque te amé pero para ti fue simplemente una oportunidad exclusiva para ignorarme y poner tu atención en idiotas e idioteces que el fútil tiempo se llevó con destino hacia la nada.

Pero no te preocupes, no es un asunto personal, es tan sólo que soy poeta y de mis versos me cuido, escribo y la tinta no moja en totalidad el consagrado alma del gorrión. Tengo alas de papel que con este viento frío saben planear una huida, un itinerario, un momento pequeñito para no volver jamás.

Y a volar…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 13 de Octubre de 2016