Nuestra Historia Irrepetida

Estas ganas infinitas de romper el mundo,
de abrir la puerta sellada de la vida
por medio de la cual se puede regresar
al momento justo de la inmadura decisión
que nos llevó directamente al portal de la desilusión.

Estas ganas infinitas de volver a los dieciocho,
a los mil besos de la diosa del vermouth,
los motivos infinitos para querer frenar el tiempo,
ponerlo en reversa y jugar a escultor del destino,
de las consecuencias inevitables ser agricultor.

Estas ganas de aquella tarde tan bonita,
de pausar el tiempo en aquella sensación,
nada salió mal, salvo la imposibilidad de repetirlo,
pero el viento y la playa estuvieron de mi parte,
y aquel atardecer, y aquel amor sin equipaje,
con la ternura en los cordones de la marioneta.

Hoy me pregunté qué habrá sido de mi teatro,
donde le cantaba y le besaba una historia
que aplaudía suavecito y con toda su elegancia,
tal como esa vez que me aplaudió de pie junto a la cama,
por los seis orgasmos mejor dibujados de toda su vida,
de toda mi vida, de nuestra historia irrepetida…

Misma vez que ahora busco en el fondo del bar,
en la noche triste en que sonrío y le vuelvo a cantar…

El amor a veces es el humo imposible que grita,
a contracorriente, y que no sabe si marcharse o si regresar.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 24/04/2016

La Playa en tus Palmas

Volver despacio sobre nuestros pasos
para recordar aquel beso que nos hizo sentir,
llegar a aquella banca de piedra, siempre nuestra,
reírnos otra vez de las mismas cosas de antes, ¿Aceptas?,
el abrazo y tu perfume, el regalo y sentimientos de valores nominales,
porque no hace falta que preguntes, acepto el abrazo de tus absolutas tardes.

Te tomo de la mano, camina conmigo hacia atrás, retrocede
y vamos directos a la habitación de mi casa anterior,
en la que te desnudaba con paciencia y con amor,
volver a ver a la calle ancha de las cuatro de la tarde
cuando tenías que partir y todo era un desastre.

Recordar nuestra primera vez y como te tranquilicé,
lo que bien empieza bien acaba, ¿Y cómo fue que empezamos?,
por qué a pesar de todo hoy  ya no duele, ya no asusta, ya no viene…

Y hay que esperar el metro sin que te pongas de puntillas
para alcanzar mis besos, para abrazarte a mí con todo el cielo,
viajar en autobús es algo que ya no he hecho, ni quiero,
no sea que algún día me encuentre a tu recuerdo pasajero.

¿Volveré a encontrar a alguien como tú o tendré que resignarme por las malas?

Te confieso que al volver sobre los besos y nuestro tiempo
me distingo en un presente roto y sin sabor, agrio y corrosivo,
desde que te fuiste y me marché nada parece tener sentido,
aún así, ya no duele, ya no asusta, ni se mueve…

Es una comedia de conjugación equivocada,
ahora nos reímos de aquellos buenos tiempos
aunque ya no quede nada, o quizás menos que nada.

Y recordar aquel agosto y medio, la lluvia
y las gotas en tu cara, a lo mismo me sabe la vida
cuando recuerdo la playa entre tus palmas…

Hay que retomar ya el camino, la marcha,
caminos distintos de frente a la explanada,
no habrán más besos en la piel  de los cantares,
ni cumpleaños en los cines matinales,
sólo un cumplido secreto en nuestras columnas vertebrales…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 07/04/2016

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Amar y Bien… Muy Bien

Al final terminé por darte mis alas de jaguar y mis plumas de quetzal, te juro, de todo corazón, que no eras mi intención pero como las mejores cosas de la vida, sin planearte he terminado amándote, con cada fibra de mi camaleónica esperanza e inquietud.

Yo no esperaba latir por ti y, finalmente, he comprendido que sin ti no podría ya sangrar, mi sangre guía barquitos de contrabando, que trafican ilegalmente tus mejores sonrisas. Estoy totalmente lleno de tus maneras, suspiro si tú caminas sobre la tierra amainando litorales sólidos de desesperanza. Me gustan tanto tus piernas de caramelo, endulzas con tus deambulantes pasos las calles de mi vida, me habitas y me obligas a redecorar la habitación de mi corazón sólo para ti.

El espacio sideral de mis recuerdos lo has coloreado con la pintura que traías en las uñas, tu labial ha marcado en mi pecho su seña indeleble, como un incendio de rocas que presienten la incandescencia de un fenómeno natural, el de tu cuerpo en mi pensamiento, el de tus labios en mi recobrado tiempo. Eres el azul de mi imperio, la dama china que sólo me como yo, el tablero de ajedrez en el que un rey cuida a su reina sin limitación de movimiento, tus  ojos de ámbar incitan a lo eterno, a morder una nube y adivinar la diferencia entre ella y tus labios, aunque no exista.

Palacio real de aves triviales, agua de río inagotable, beber de ti es la tersa e indefensa necesidad de amor de mujer, bordearte como a un camino con mi tacto, un camino con destino a la ilusión, viento frío, que me ha de conducir al más bello sonido. Y en mis sonidos profundos de cedro quiero posar mis alas anchas, eres las curvas de la guitarra cuando descansas sobre mi pecho y las cuerdas cuando me besas pronunciando tantos siglos de palabras hermosas que no he de olvidar.

Te llevaré a volar muy lejos, te nombraré luz inagotable de mi planeta, viajaremos entrelazando nuestras causalidades, te guiaré por el sendero celeste de promesas destinadas a cumplirse, no te soltaré y mi alma será un libro abierto en el que a toda hora se lea tu nombre, perdurable, en el vaho de mi cuerpo.

Siempre voy a recordarte como a la raíz más bella y más intensa, un caudal de fuego que me sumerge en su letra, un alud de carisma que me enreda en su palabra, que no daña y que cuida, que es natura y ciudad, que es mi día y mi aurora, mi noche y mi prisma. Un olvido que no llegará, un pueblo contemporáneo con recital de sonrisas y preciosas rocas que no tienen ningún ambicioso valor, sólo para mí, sólo para mí…

Quizás nunca despertemos de este sueño, quizás sea mejor así, quizás una tarde de junio se nos agote la fuerza y te tengas que ir, quizás un día te tenga que herir, quizás me mientas o quizás yo naufrague en otra marea, quizás una noche me mates, quizás un veinticuatro de diciembre no hagamos el amor, quizás seas tú, quizás no sea yo, quizás te quedes para siempre, a lo mejor no, quizás en esta cama un día estará otra, aunque yo siga pensando en ti, quizás un día llegue alguien a tu vida que al hacerte el amor en realidad no te haga ni cosquillas, quizás seas mi mundo, quizás yo sea el tuyo, quizás logremos evadir la estupidez humana y su falta de amor, quizás en mi mundo siempre seas luz y yo el cobijo de tu aroma, quizás ganemos la batalla a la desilusión, quizás merezcamos la inmortalidad a que aspiramos, quizás no, quizás un día me canse de verte, me aturda escucharte, quizás un día la vecina tenga mejor sabor, pero quizás no, quizás si te quedas una noche más entre mis brazos nada ya nos logre separar…

Te juro de todo corazón que, hoy por hoy, sí eres mi intención, eres el crimen benigno que quiero cometer a diario, eres el texto, el ordenador y la radio a la que quiero prestar atención todos los días del resto de mi sueño, todos los días del resto de mis rimas.

Si acaso me has leído y tu corazón no se aclaró la garganta para decir sí a todo, sin importar qué, vístete y será mejor que no nos volvamos a ver. [Dicho así como quien lo dice para que le demuestren lo contrario]. Pero si todo es diferente, no te vistas nunca, no te seques las lágrimas de ternura, no vuelvas a erizar tus pestañas con peinados de excentricidad, porque te quiero a mi lado así como ahora te veo, con ese manto de arena sobre tu piel, y el resultado de torbellino en tu cabello, pues quiero alcanzar la playa que representas y ser tu mar, la marea que te acorrale, ser un motivo para que te quedes al menos siete vidas más, y más… Andar y huir, quedar y estar, amar y ser, beber y oír, amar y bien… Muy bien.

Dos estrellas gemelas podrían bailar
en esta noche de frente al pastizal,
no depende de la lluvia, ni del temporal,
es cuestión de sentirlo o matar,
es cuestión de sentirlo o de amar,
es cuestión de uno mismo y de su alguien más…

© Copyright – Luis Eduardo (Messieral) – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 04/04/2016

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That beach, which made us love us more …

Yo estoy sentado en la mesa de siempre, de este íntimo y tranquilo bar, hoy nada de alcohol, sólo un café que tenga el sabor de tus labios y aunque no lo tenga, me engaño y siento tu beso. Sabes, ha sonado nuestra canción, la que evocaba nuestra llovizna con sol y he apretado los puños, he cerrado los ojos para no ver el desastre que hicimos. De nuestro verde azulado hoy queda un blanco tan incómodo como el vacío, si tan sólo estuvieras aquí, para arreglarlo todo a los besos, para sacudir el enjambre del mundo y que todas esas abejas que nos gritan en los oídos se alejen, para volver a escuchar tu voz, para que escuches mi voz, para que no perdamos el tiempo y estemos juntos, sin prestar de nuestro tiempo a gente que jamás mereció la pena, que jamás mereció un segundo.

Sorbo a sorbo el viento me angustia, no estás a mi lado y aunque sé exactamente dónde estás, no me basta, no es junto a mí. Todos estos kilómetros de por medio cortan como afilados y desobedientes cuchillos de faquir , me sangra un poco el corazón y aunque te he perdonado por todos esos fallos, el misterio de saber si por fin eres sincera y si seremos en realidad el uno para la otra, hasta el fin, me agobia por las noches y no me deja respirar con calma. Yo quiero creer en ti, que tú creas en nosotros, que entiendas que el amor siempre ha sido algo más grande y verdadero, deshalb baby it’s not necessary to lie.

Ya no hay nada que temer, todo lo que no queríamos lo tenemos frente a nosotros, todo este dolor que siento, todo ese temor que te muerde sin clemencia, todo este desastre y el esquelético esbozo que es, ahora, aquel amor total que quisimos fabricar. Dime a dónde irás si vas sin mí, dime si vale la pena seguirnos lastimando, seguir discutiendo por cosas que no van a hacer más fuerte nuestro amor. Te he amado como un caballero a su doncella, con el alma enardecido, con las fuerzas del dragón y el enigma del quetzal. Ven conmigo y no diluyas en el agua de las zozobras todo esto que te he dado sólo a ti, unendlichkeit just for you.

Llévame a la magia que sólo tú me has entregado, devuélveme a la playa en la que jamás hubo marea imposible, en la que te hice el amor sin haberte conocido aún, en la que nos espera la libertad y la tranquilidad que merecemos. Ya no llames a la puerta del demonio, ya no marques nuestras pieles con la herida del desahucio, invítame a confiar en tus caricias, en tus cariñosos modos de princesa deliciosa, que no abarque, nunca más, la tristeza a nuestra eterna canción de amor…  Nimm mich to that beach, which made us love us more …

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 03/03/2016

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Mariposa Oscura de Pétalos Mortíferos
Elegir(te)

Al pan, pan y albino vino
La Blanca más Morena que Besé
Yo Escribo Para Usted

La fotografía: Un Respiro de Paz, es propiedad y arte de Rocío Pardos a quien pueden seguir a través de su Blog: FOTOGRAFÍA ROCÍO PH y también pueden seguirla en su Fan Page de Facebook: UN VIAJE DE DIEZ MIL KILÓMETROS EMPIEZA POR UN SOLO PASO

Lucero Incierto de Mar

He estado en la playa más bella del mundo,
en la que solías sentarte a escribir,
a veces la vida nos tuerce el rumbo,
pero nada puede apartar tu recuerdo de mí.

Yo me quedé en la memoria tus ojos,
para que tranquilicen despacio mi interior,
me quedé con tu risa cumpliendo deseos,
y en los redondeles de mi alma tu forma
tan particular de contraer tus labios al cantar.

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Postales

Eres mi lugar favorito del mundo,
no sé si te das cuenta de lo que escribo,
en realidad no conozco todo el mundo
y aún así me siento, de ese verso, tan seguro…

Eres la playa y la arena, la roca de mi firmeza,
el paisaje favorito para descansar mi naturaleza
intranquila, de oleaje y sentir, intensa volátil.

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