Las Pequeñas Cosas que no Consigo Recordar

No lo hago por amor,
lo hago por ser imprescindible;
no lo hago algo mejor,
siempre se trata de lo que no quisiste.

Hay un abanico inmenso de opciones
para los amantes y para los amores
que no se saben las canciones
capaces de guiar a otros roces.

No lo haces por amor,
lo haces por ser imprescindible;
no lo haces nada mejor,
siempre se trata de lo que siempre quise.

En un lugar secreto
nos volveremos a encontrar,
el humo sabrá del tiempo
en que no fui capaz de amar;
en un lugar incierto
nos volveremos a entregar,
el llanto sabrá del duelo
y de las pequeñas cosas que no consigo recordar…

©®Messieral | messieral.com
Ciudad de Guatemala 7 de noviembre de 2,017

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Hay amores, amores para recordar y canciones suicidas al fondo del mar.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 17 de febrero de 2,017


Línea primera del prólogo de la segunda edición de mi libro Dossier Para Un Equinoccio.

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Detalles de Ilustración:

Título de Ilustración: ®Dossier Para un Equinoccio
Pintora: Karen Huertas (Kahushiro)
Técnica: Acuarela 
Idea Original: Messieral

Todos los Derechos Reservados.


A las Caricias

Se acostumbra tanto la piel
a las caricias que frecuenta…

Que en términos válidos puedo afirmar,
como quien afirma con noble experiencia,
que la soledad no trae alivio de amar
y tampoco amar debería estar tan mal.

Yo he amado y con cada partícula de amor
construí promesas que nunca mentían;
el problema despertaba sin una buena razón,
pero despertaba y sacudía a las tormentas mismas
con su injusta presencia cuando aparece entre dos.

Nunca supe a dónde van los besos que se olvidan,
los insuperables y los que se han disfrutado tanto,
nunca supe a dónde van las calles o las avenidas
en las que has dejado el corazón sin siquiera notarlo;
es posible que sin pensarlo demasiado
pueda afirmar con toda honestidad
que amar para mí nunca ha sido extraño,
que en realidad nace tan necesario en su modalidad
de viento fresco que acaricia sin mostrar sus manos.

Yo olvidé algunos recuerdos que creí imposibles de olvidar,
yo juré amor eterno a quienes no amo más,
si he sufrido quizás no ha sido demasiado,
si he llorado quizás fue por lo que no pude tener;
y una vez hubo un alma que me hizo eterno,
entre sus manos todo el tiempo fui un hombre bueno;
ahora está más hermosa que nunca y siempre lejos,
porque la historia que escribimos era temporal;
me ocurrió otras veces que sin presentirlo
escribí historias eternas nacidas de un luengo gemido.

No tengo todas las respuestas,
pero si pienso en amor me desconcierta,
he sido tan feliz, he besado tantas lunas nuevas
y aún así en este invierno sigo estando solo,
al centro de una historia que se recupera,
que no sé lo que promete y que a mi alma espera;
y la verdad es que amar no debería estar tan mal,
la aurora quizás debería ser un poco menos boreal
así como el solsticio del romance que recuerdo
que es un momento eterno que perdí  y que aún lamento,
sobre todo en las noches de invierno
cuando no hay versos que me traigan de nuevo sus besos,
ni el tiempo en el que fui tan feliz viviendo entre tantos reinos…

Se acostumbra tanto la piel
a las caricias que frecuenta;
que ya no sé si pertenezco
a mi cuerpo o a varios dedos.

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 21 de enero de 2,017

Bajo tu Ropa

Quisiera descubrir
todo lo que, esta noche,
abrigarás del  frío bajo tu ropa;
encontrar ahí la nota
que te cobije al dormir
como en un cuento de seres
que han comenzado a sentir…

Y habitarte la piel
como el pirata al destino,
como el silencio a la fe
que han escondido en un pozo
en el que no me puedes ver;
si es indomable el deseo
que me acerques, hoy, tu cuerpo
sería perfecto para el verso
que yo quiero conseguir;
y no me digas que es cierto
ese imposible que vi,
si de tus mieles y anhelos
se conforma el alimento
del que yo quiero vivir…

Será noche secreta dentro de mis pupilas
si me invitas a saborear en ti los colores,
de una rosa que jamás estará marchita
y traerá la frescura de doscientos amores;
tanto como me permitas ver…

Desvístete del frío y desvísteme,
juega en el rocío futuro de un sueño,
juega conmigo lejos de la gravedad
que nos sostiene en la tierra, en el asfalto de sal;
grita callada que en llamas nuestros cuerpos arderán
aunque no sepamos mañana las avenidas que haya que cruzar…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 8 de enero de 2,017

Aerosoles

Dicen que uno siempre vuelve
a los lugares, que el alma más le muerden,
lo dicen las aceras de mi respiración
y el Judas bañado en oro que me habita el  corazón.

Desde aquí diviso el idioma italiano que inconcluso
te saboreó los labios con «l’amore della mia vita»;
porque aquel aula de clases no guarda nuestro recuerdo
pero sí unos cuantos suspiros, aunque sin mayores garantías.

Ahí va el silencio que nos hizo falta aquella noche,
allá mi favorito de tus gemidos y aquí te esperan mis broches
como estudiantes a la lección de falda más corta y aerosoles.

Te deseo como antes de conocerte, casi nada,
pero te tengo tan grabada en el fondo de mi alma
al más puro estilo de la frustración intranquila en mi cabeza;
por dejarte ir, por nuestra luna de miel tan despedida,
por las calles que nos vieron pertenecer a su materia
y las canciones repetidas en nuestras voces anarquistas.

Dicen que uno siempre vuelve
a los amores, que el alma más le muerden,
lo dicen las aceras de mi muerte
y esta vida bañada en sangre que aún te quiere…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 26 de diciembre de 2,016

Talvés es Para Siempre en la Ciudad

Un guiño y cuenta hasta tres,
que sírveme una copa,
me pasas ese barril después,
cometas de neón,
astucia citadina,
no me deja, no me olvida,
pues le gusta mi canción.

Y se calla la boca cuando se la como a besos,
me desmaya el corazón, boca a boca  en aluviones,
tú y yo somos dos canallas, que bonita minifalda,
se me notan en los dientes los amores, no te enojes,
brinda otra vez conmigo, no nos pueden engañar,
tú y yo somos de ciudad y el mundo nuestro bar…

Así que ven, cincuenta pasos a la vez,
desbócate conmigo, que esto no es para siempre
y talvés, cuando menos te lo esperes estaré
en el portal de la casa de tu madre, gritándote a mil voces:
¡Eres la chica de ciudad más guapa que besé!

Así que ven, ochenta y nueve besos, un porqué,
desbócate conmigo, que esto es para siempre
y talvés, cuando menos te lo esperes me iré,
me verás, alguna vez, salir en televisión esbozando una sonrisa leve
cuando algún idiota me pregunte por mi amor.

Y volverás a callarte la boca aunque no esté cerca,
me guardarás un faro de ciudad, veinte pasos en la Catedral,
dos millas de reproches y veinticuatro soles para Navidad.

Llévame en la pulsera que te hiciste
con las cuerdas rotas de mi guitarra, en Alcatraz,
muérdeme los labios una ante-trigésima penúltima vez,
que esto podría no ser para siempre,
podría no dejarlo todo por tu imagen,
podría cansarme del desastre de los autos,
de malos funcionarios y personas conformistas…

Así que ven, doscientas treinta y nueve lunas por volver,
desbócate conmigo, que esto no es para siempre,
podría dejarte atrás para que no te alcance la ruleta de la muerte,
y talvés, cuando menos te lo esperes estaré
frente al bullicio de tu enjambre, haciéndome un sitio,
gritándote a mil voces: ¡Eres la chica de ciudad más guapa que adoré!

Así que ven, quinientas nueve vidas y un vagón de tren,
cuatro antorchas de palizas, una monja que es infiel,
desbócate conmigo, el mundo enloquece y talvés es para siempre,
cuando menos te lo esperes te habré tomado de la mano, invitándote a venir,
supongo que alguien debe responder a las preguntas tontas, en mi lugar,
y quien mejor que la chica de ciudad, más guapa, que siempre me hizo volar…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 11/04/2016

Muchas gracias por tus ojos y por estar,
para leer más de mis poemas visita mi sección: Poesía

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