Sweetness Business

Otra tarde de comida ficción,
de frente a la familia que más amo,
veneno delicioso y el suplicio del consumo estéreo
para el ruego de todo nuestro mundo incierto…

Ciencia chatarra en la televisión,
como una fantasía de vestiduras en erosión;
realidad distorsionada «sweetness business»,
otra actuación masiva de apariencia triste.

Otra tarde de invierno en el humor,
de frente a la muerte prometida, encanto de algodón,
como un instante diluido en el efímero caleidoscopio
de nuestro sentimiento anestesiado con hidróxido de amonio.

Juega a la pelota, esquiva ese misil,
porque el símil del adverbio ahora
no es tan importante si la paz jamás aflora;
juega al escondite con razón de luz
que el mundo no mejora y nos muestra su sangre azul.

Intentar ser felices rodeados de cuencas idiotas
en las que se apilan los sabores de nuestras derrotas;
es la deshumanización de los aún vivos
la mortaja cruel que abraza nuestro más infame equilibrio…

En Alepo yo no estoy
pero siento claro este dolor;
no importa que esos asesinatos
no los transmitan, en directo, por la televisión…

©MESSIERAL | messieral.com
Ciudad de Guatemala 20 de diciembre de 2,016

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Mademoiselle Princess SYL (See You Later)

Mademoiselle Princess SYL
no quiere sufrir,
dice que tiene suaves las manos,
que va a acariciarte siempre sutil,
pero que no le dañes la reputación
pues sin eso parece que el mundo
se le partiera en dos…

Mademoiselle Princess SYL
tuvo una participación
en la tele local de su habitación,
le enseñó hasta la sombra al tonto feroz,
de respeto en respeto me gustas para un psiquiatra mejor,
de burrada en burrada te sale mejor la canción.

Mademoiselle Princess SYL
dice que el malo soy yo,
que mi pecado favorito era la libertad,
no entiende de amores, ni de recomenzar,
se ató a las razones idiotas de su nimiedad.

Y hoy en soledad, Mademoiselle Princess SYL quiere llorar,
me fui de su lado dejando una estela mejor que abrazar,
se enfadó con el cielo, su capricho le sonrío al marchar,
ella no entiende que a veces hay cuentos en los que el nudo
se desata, en los que la trama no se puede morder o tragar,
que hay noches en las que uno también necesita esperar
a que un soplo de inspiración nos de un nuevo rumbo,
nos de un nuevo tumbo de amor que detenga la respiración.

No sabe amar pero jura que siempre fue amor,
no sabe besar pero jura que una vez besó,
no sabe del sexo y se cree que eso es puro algodón,
no sabe de historias y hoy rima memorias de su perdición.

Mademoiselle Princess SYL negó cien veces,
ochenta y cinco más se acobardó, nado con los peces
río abajo para no soñar que en su contra iba la corriente.

Y a favor ella nadó en el hábitat de su verdad,
se inhibió con las puestas de sol del lugar,
dicen que la vieron caliente por cualquier feje,
que la vieron lucir, tal cual es, siempre linda y corriente…

Mademoiselle Princess SYL
tuvo una participación
en la tele local de su habitación,
le enseñó hasta la sombra al tonto feroz,
de respeto en respeto me gustas para un psiquiatra mejor,
de burrada en burrada te sale mejor la canción.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 07/05/2016

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Talvés es Para Siempre en la Ciudad

Un guiño y cuenta hasta tres,
que sírveme una copa,
me pasas ese barril después,
cometas de neón,
astucia citadina,
no me deja, no me olvida,
pues le gusta mi canción.

Y se calla la boca cuando se la como a besos,
me desmaya el corazón, boca a boca  en aluviones,
tú y yo somos dos canallas, que bonita minifalda,
se me notan en los dientes los amores, no te enojes,
brinda otra vez conmigo, no nos pueden engañar,
tú y yo somos de ciudad y el mundo nuestro bar…

Así que ven, cincuenta pasos a la vez,
desbócate conmigo, que esto no es para siempre
y talvés, cuando menos te lo esperes estaré
en el portal de la casa de tu madre, gritándote a mil voces:
¡Eres la chica de ciudad más guapa que besé!

Así que ven, ochenta y nueve besos, un porqué,
desbócate conmigo, que esto es para siempre
y talvés, cuando menos te lo esperes me iré,
me verás, alguna vez, salir en televisión esbozando una sonrisa leve
cuando algún idiota me pregunte por mi amor.

Y volverás a callarte la boca aunque no esté cerca,
me guardarás un faro de ciudad, veinte pasos en la Catedral,
dos millas de reproches y veinticuatro soles para Navidad.

Llévame en la pulsera que te hiciste
con las cuerdas rotas de mi guitarra, en Alcatraz,
muérdeme los labios una ante-trigésima penúltima vez,
que esto podría no ser para siempre,
podría no dejarlo todo por tu imagen,
podría cansarme del desastre de los autos,
de malos funcionarios y personas conformistas…

Así que ven, doscientas treinta y nueve lunas por volver,
desbócate conmigo, que esto no es para siempre,
podría dejarte atrás para que no te alcance la ruleta de la muerte,
y talvés, cuando menos te lo esperes estaré
frente al bullicio de tu enjambre, haciéndome un sitio,
gritándote a mil voces: ¡Eres la chica de ciudad más guapa que adoré!

Así que ven, quinientas nueve vidas y un vagón de tren,
cuatro antorchas de palizas, una monja que es infiel,
desbócate conmigo, el mundo enloquece y talvés es para siempre,
cuando menos te lo esperes te habré tomado de la mano, invitándote a venir,
supongo que alguien debe responder a las preguntas tontas, en mi lugar,
y quien mejor que la chica de ciudad, más guapa, que siempre me hizo volar…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Poesía
Ciudad de Guatemala 11/04/2016

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Balada Romántica On The Rocks

Ella soñaba con ser la musa de alguien,
ser el primer acorde para un cantautor
o talvés ese verso mejor de un poeta,
la mañana y rocío de un anacoreta…

Todos los días se vestía diferente,
disfrazada caminaba por toda la ciudad,
cruzaba un puente, se encerraba en catedral,
perfumaba su oleaje con ganas de encajar.

Se llamaba con otros nombres,
el suyo, creía, no bastaba para conquistar,
la corteza de sus piernas escondía en un rosal,
imantaba lo ficticio con tan poca tempestad.

La encontró un día un cantautor,
a su oído él cantó las canciones más hermosas,
todo acabó en una balada tan romántica on the rocks,
la llamaba inspiración, diosa de claros cometas,
dulce niña de sus sueños y perfecta cadencia de mar…

Se llenaba el alma de sus besos, de su tacto el cuerpo entero,
de su aire el despertar, de su corazón un mundo nuevo,
de sus ganas tantos retos y de sus disfraces todo el amor…

Inevitablemente, inefectivos sus intentos de esconderse
detrás de tantas cosas que no era, le condenaron,
una noche apareció su verdadera imagen, su color,
su llanto, su sonrisa, su mentira, su verdad, su oscuridad.

No bastaba para el cantautor lo que ella era,
lo que hacía, intentaba, lo que ella le decía,
él se encerró en una habitación para no escucharla más,
enamorado y estafado se puso a llorar,
enamorado y deshabitado se puso a temblar…

Se ha quedado sola, ahora no quiere ser musa de alguien más,
sólo de él y lo ha perdido, lo ha dejado marchar, en tempestad,
no volverá y ella no puede pensar en recuperar lo que conquistó
siendo una versión distinta de lo que ella es y vale en realidad…

Espera el milagro que nos aguarda a todos,
espera que el viento se lleve su mala suerte,
que él vuelva arrobado por su gracia y por su piel,
a pesar, de que sabe que es posible, que él no quiera volver…

Hoy la hace llorar una balada romántica que escuchó
en un vídeo por televisión, en la que el cantante explicaba
como las mentiras y disfraces estrellan, contra las rocas de hielo, al amor…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 27/03/2016

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