El Tiempo es un Momento (Mientras Vuelves)

Te cambiaría mi destino por dos de aquellas horas en tu auto, hablando de tantas cosas, riendo con la complicidad de aquellos años. Me da tanto gusto saberte hoy día tan feliz, me da tanto gusto saber que a pesar del tiempo no me rompí, salvo al ver la fotografía que guardé de aquel viaje, tú acostada en la cama y yo preguntándome si ese era el paraíso del que tantos hablaban, me quise quedar por siempre allí…

Tú me enseñaste a no dejarte comer sola, a mirarte a los ojos cuando estuviera diciendo la verdad, que a veces no todo podemos tenerlo, al menos no para siempre, que a veces es mejor soltar el pasado y no doler, que a veces nos podemos seguir amando sin estar en la misma ciudad, sin compartir la misma vida, el mismo camino, sin estorbar.

Me enseñaste que tengo dos alas en la espalda, que puedo volar, tan grandes como me de la gana, que no tengo que quedarme si no hace falta, que hasta el último momento que fue sano estuve a tu lado y tú junto a mí, porque nos importaba, porque nos daba la gana, cada minuto, cada hora, cada día, cada semana, cada mes y caminata.

Quizás te parezca mentira, pero tus besos son los más deliciosos que probé en toda mi vida y estoy seguro de que así será siempre, al menos, mientras te vuelvo a besar…

Duermes tan profundo, te he tenido desnuda entre mis manos, sin verte porque apagaste las luces, en ese hotel se quedó la interrogante, los adornos de la pared, la biblia en la mesa y el agua, las caricias y el éxtasis de ambos, la cicatriz en tu espalda y mi sorpresa, la frase que anunciaba que eso no estaba bien y mi derrota, mi pérdida de la razón y mis ganas de obviarlo, la trova en mi cabeza que no se oyó por la tormenta, tan cerca del lago y yo del naufragio esperando con ansias realizar contigo aquel viaje a ninguna parte que planeamos, que nunca existió…

Te extraño tanto y por cada día que no te veo le brota una nueva fisura a mi corazón, el cookie monster ahoga otra galleta en formol y yo sonrío al pensar en aquella canción…

Gracias por todo y ya sabes que espero, que nada me cansa y que el tiempo es sólo un momento. (Mientras Vuelves)

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 19/04/2016

Anuncios

El Sentido de la Vida

¡Camaradas! Hemos descubierto el sentido de la vida… ¡Y es en la otra dirección!

Perseguimos tantos años la luz hasta cegarnos, repartimos pan y mares a indecentes portales, escuchamos el llamado de la verdad y lo ignoramos en nombre de nuestra ingenuidad, pero hoy brilla la emoción del cometa esclarecedor, rompe el hechizo de la duermevela invertebrada…

Sofía volvió a sonreír, ya no le hacen daño las últimas ocho lunas de aquel marzo, canta tranquila una canción de pasiones curanderas y se esmera, me consta que se esmera por pintar un paisaje mejor, para las suyos y los tuyos, nos aprieta los labios con verdades inoportunas que a nadie sorprenden, nos instruye en la verdad y su abrazo de amapola es el cobijo necesario para los habitantes de este cantar.

Ya nadie elige a las peores intenciones escondidas tras la mejor vestimenta, todos se han desnudado el alma para contemplar y dejarse contemplar, ya nadie se queja del clima, todo clima es oportuno para el amor, la brisa artesanal ya no se alimenta de lágrimas de tristeza, sino de aguardiente destilado en felicidad.

Que nos llamen las oportunidades a la puerta, que ya no vamos a ir por ellas, todo este tiempo equivocados no lo vamos a recuperar. Que nos paguen cuando estemos más inmóviles e inútiles, que comencemos a tener repudio por el dinero, que no haga falta, que todo se comercialice a besos, reciclemos besos y regalemos corazones de caramelo, que todos seamos los tenderos de nuestras mejores virtudes, y asesinos de los defectos de los que nos desharemos.

Todo va mejor, los dirigentes ya no nos dirigen, están vetados los señuelos en sus carnes y hay bares con barra libre para siempre. Ella viene cada noche a darme aquel beso, el de aquella noche bajo la lluvia, el mejor beso de toda mi vida, el que a diario revivo en su sonrisa tan severamente tierna y consentida.

Es casi la media noche y  mis colegas lo saben, todo mejora, y de eso, ya casi nada cambia, es hora del viento y su silbido de notas majestuosas, estado sentimental: Completos.

Los novios de nuestras antiguas amantes nos pagan regalías por los dones concedidos, qué cosa podría mejorar. Si de músicos, poetas y locos no todos tienen un poco.

La vida está contenta, cesaron las guerras y todos los niños, sin excepción, sonríen con toda la boca. La gente que hizo daño se ha desvanecido y ha mutado en una generación distinta de seres buenos, ya aprendimos que nunca estuvimos distantes, solamente estuvimos distintos… Hoy somos todos iguales.

¡Camaradas! Descubrimos el sentido de la vida… ¡Y es en la otra dirección!

© Copyright – Luis Eduardo (Messieral) – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 09/04/2016

Muchas gracias por sus ojos y por estar,
para leer más relatos, visita Historias en Ascuas.

Te recomiendo que leas también: De Besos Astronautas las Constelaciones de tu Cuerpo

Mi comunidad en Redes Sociales está creciendo,
no me puedes faltar tú que me lees, te invito:

Facebook
Twitter
Instagram

Amar y Bien… Muy Bien

Al final terminé por darte mis alas de jaguar y mis plumas de quetzal, te juro, de todo corazón, que no eras mi intención pero como las mejores cosas de la vida, sin planearte he terminado amándote, con cada fibra de mi camaleónica esperanza e inquietud.

Yo no esperaba latir por ti y, finalmente, he comprendido que sin ti no podría ya sangrar, mi sangre guía barquitos de contrabando, que trafican ilegalmente tus mejores sonrisas. Estoy totalmente lleno de tus maneras, suspiro si tú caminas sobre la tierra amainando litorales sólidos de desesperanza. Me gustan tanto tus piernas de caramelo, endulzas con tus deambulantes pasos las calles de mi vida, me habitas y me obligas a redecorar la habitación de mi corazón sólo para ti.

El espacio sideral de mis recuerdos lo has coloreado con la pintura que traías en las uñas, tu labial ha marcado en mi pecho su seña indeleble, como un incendio de rocas que presienten la incandescencia de un fenómeno natural, el de tu cuerpo en mi pensamiento, el de tus labios en mi recobrado tiempo. Eres el azul de mi imperio, la dama china que sólo me como yo, el tablero de ajedrez en el que un rey cuida a su reina sin limitación de movimiento, tus  ojos de ámbar incitan a lo eterno, a morder una nube y adivinar la diferencia entre ella y tus labios, aunque no exista.

Palacio real de aves triviales, agua de río inagotable, beber de ti es la tersa e indefensa necesidad de amor de mujer, bordearte como a un camino con mi tacto, un camino con destino a la ilusión, viento frío, que me ha de conducir al más bello sonido. Y en mis sonidos profundos de cedro quiero posar mis alas anchas, eres las curvas de la guitarra cuando descansas sobre mi pecho y las cuerdas cuando me besas pronunciando tantos siglos de palabras hermosas que no he de olvidar.

Te llevaré a volar muy lejos, te nombraré luz inagotable de mi planeta, viajaremos entrelazando nuestras causalidades, te guiaré por el sendero celeste de promesas destinadas a cumplirse, no te soltaré y mi alma será un libro abierto en el que a toda hora se lea tu nombre, perdurable, en el vaho de mi cuerpo.

Siempre voy a recordarte como a la raíz más bella y más intensa, un caudal de fuego que me sumerge en su letra, un alud de carisma que me enreda en su palabra, que no daña y que cuida, que es natura y ciudad, que es mi día y mi aurora, mi noche y mi prisma. Un olvido que no llegará, un pueblo contemporáneo con recital de sonrisas y preciosas rocas que no tienen ningún ambicioso valor, sólo para mí, sólo para mí…

Quizás nunca despertemos de este sueño, quizás sea mejor así, quizás una tarde de junio se nos agote la fuerza y te tengas que ir, quizás un día te tenga que herir, quizás me mientas o quizás yo naufrague en otra marea, quizás una noche me mates, quizás un veinticuatro de diciembre no hagamos el amor, quizás seas tú, quizás no sea yo, quizás te quedes para siempre, a lo mejor no, quizás en esta cama un día estará otra, aunque yo siga pensando en ti, quizás un día llegue alguien a tu vida que al hacerte el amor en realidad no te haga ni cosquillas, quizás seas mi mundo, quizás yo sea el tuyo, quizás logremos evadir la estupidez humana y su falta de amor, quizás en mi mundo siempre seas luz y yo el cobijo de tu aroma, quizás ganemos la batalla a la desilusión, quizás merezcamos la inmortalidad a que aspiramos, quizás no, quizás un día me canse de verte, me aturda escucharte, quizás un día la vecina tenga mejor sabor, pero quizás no, quizás si te quedas una noche más entre mis brazos nada ya nos logre separar…

Te juro de todo corazón que, hoy por hoy, sí eres mi intención, eres el crimen benigno que quiero cometer a diario, eres el texto, el ordenador y la radio a la que quiero prestar atención todos los días del resto de mi sueño, todos los días del resto de mis rimas.

Si acaso me has leído y tu corazón no se aclaró la garganta para decir sí a todo, sin importar qué, vístete y será mejor que no nos volvamos a ver. [Dicho así como quien lo dice para que le demuestren lo contrario]. Pero si todo es diferente, no te vistas nunca, no te seques las lágrimas de ternura, no vuelvas a erizar tus pestañas con peinados de excentricidad, porque te quiero a mi lado así como ahora te veo, con ese manto de arena sobre tu piel, y el resultado de torbellino en tu cabello, pues quiero alcanzar la playa que representas y ser tu mar, la marea que te acorrale, ser un motivo para que te quedes al menos siete vidas más, y más… Andar y huir, quedar y estar, amar y ser, beber y oír, amar y bien… Muy bien.

Dos estrellas gemelas podrían bailar
en esta noche de frente al pastizal,
no depende de la lluvia, ni del temporal,
es cuestión de sentirlo o matar,
es cuestión de sentirlo o de amar,
es cuestión de uno mismo y de su alguien más…

© Copyright – Luis Eduardo (Messieral) – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 04/04/2016

Muchas gracias por sus ojos y por estar,
para leer más relatos, visita Historias en Ascuas.

Te recomiendo que leas también: De Besos Astronautas las Constelaciones de tu Cuerpo

Mi comunidad en Redes Sociales está creciendo,
no me puedes faltar tú que me lees, te invito:

Facebook
Twitter
Instagram

La Mia Bevanda Esotica

A estas alturas de mi ruta, no existen razones para seguir escondiendo tu historia, para guardarla tan profunda en el rellano de mis silencios. Ya no basta fantasear con tu cuerpo, y todo lo que te conforma, en otras figuras abyectas y mecánicas que me abruman.

Diciembre cuatro, un veinte y cero siete, luego de llenar de tanta complicidad nuestra historia telefónica, luego de sonreír, de las voces más sinceras, que sin ti no podría vivir, dónde has estado una semana entera, no he sabido de ti, me has abandonado o es que dejé de gustarte, nos encontramos. Luego de tanta novedad, de volar sobre las llamas del infinito al escuchar tu voz de cerca, luego de mojar el sendero travieso de tu encanto al escucharme nombrarte: mi bevanda esotica.

Esa tarde me prometiste que no mordías a menos de que te lo permitiera, el negro riguroso en tu vestimenta y nuestro deseo de música estridente nos llevó hasta tu casa, en la caminata a medias se fue la cajetilla de Kampfen Holland, de Olifant, que mi amiga me obsequió previo a mi cumpleaños, entre risas y hablar de su cedro, de hablar de lo emocionante que sería hacer el amor a orillas de un lago, me escuchaste atenta al contarte la historia del Ijsselmeer.

Llegamos a tu casa, una casa modestamente costosa, me llevaste a tu habitación, me conozco así que no quise sentarme en tu cama tan deprisa, me quedé de pie frente a tu ordenador mientras te veía recostarte sobre tu delfín de peluche, con un cuaderno entre las manos me hiciste varias preguntas, parecía un interrogatorio muy interesante así que accedí. Luego de bobas preguntas y de sentirme un poco exhausto de  tanto caminar por tu habitación, encestando la pelotita en el aro detrás de tu puerta, me senté con toda comodidad y confianza en tu escaso sofá, te vi caminar hacia mí, pero tu dirección cambió en el último instante, prometiste volver pronto, que no me impacientara. No pude cumplir y antes de que volvieras encendí otro luminoso, te esperé sentado en aquel sofá.

Volviste con aquella minifalda de látex que tanto extraño, la que no quisiste regalarme por su costo y valor, por tu promesa de no ponértela para nadie más, bevanda mentirosa. Estoy seguro de que muchas otras bocas se han abierto como la mía, por la sorpresa, frente a ella. Volviste presumiendo esas piernas perfectas y luengas, un corset adore me para ajustar y resaltar tu talla 36 double D, esa tarde aprendí de magosteens, mis favoritas de toda la vida…

Ese primer beso, nada tierno como el de las tontas historias de princesas, lo encendiste con metano y aerosoles incandescentes, mi fuego hizo la amalgama absoluta de sublimación contractual de higo y dedo citrón elevados al nirvana. Ese beso nos llevó al éxtasis en movimientos sórdidos y naturales. Fuiste la mejor y tus acrobacias necesarias acatando mis ordenes, labios seminales y calor de la hoguera, un truco nuevo para mi bevanda corruptible , otra pirueta y las cintas, los arneses y el amor a flor de indecencia…

Desdibujé toda tu ropa y aparqué mi sexo en tu interior, de tal manera que nunca lo olvidaras y fue nuestro secreto mientras guardábamos besos polizontes en las embarcaciones de nuestras historias. Fue tan breve el tiempo de ser tuyo, fue tan corto el tiempo de poseerte, unos meses antes del caos, pero suficiente para ganarle el tiempo a las quinientas veces de bagaje blanco y cromáticas caobas. Siempre de tarde la despedida, pero tan temprano el inicio al juego, madrugar y levantarse que hoy toca conocer todo lo que está prohibido en el cielo, dirigirme hacia tu casa y saber que me esperabas, con nuevas sorpresas o con total disposición para con lo que me viniera en gana, en fin, ya seguiré contando tu historia, por ahora está bien afirmar que nessuno lo fa come te, bevanda esotica…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/03/2016

Muchas gracias por tus ojos y por estar.
Para más historias visita mi sección Historias en Ascuas.

Estoy iniciando mi comunidad en Redes Sociales.
Si te interesa acompañarme, adelante y muchas gracias:

Facebook
Twitter
Instagram

De Besos Astronautas las Constelaciones de tu Cuerpo

Hay un sueño lastimado por nudillos de crueldad, una escarcha que ya no se va a quebrar, el filo andante de un marzo que marca la resignación, me he escapado a buscarte, esta noche no quiero saber más de lo que es mío, de lo que me ata a la realidad más sofocante que experimenté, y eso que he estado cerquita de morir.

Pero cuando estoy cerca de ti, al borde de la razón, me siento tan vivo, siento que en un segundo de tu respiración vivo los mejores años de mi vida, que en un milímetro de tu mirada caben los mejores atardeceres del mundo, de todas las ciudades en las que aún no te he besado.

Eres mi As bajo la manga, cuando el mundo me hiere yo pienso en ti, sueño contigo a escondidas, porque sólo tú sabrás siempre en dónde estoy, a dónde en realidad me escapo cuando mi vida se satura de tanta angustia, de tanta ira. A escondidas y con ganas de esconderme bajo tu sonrisa, me permites esta pieza y todas las que sean necesarias hasta que la calma vuelva a mí…

Hoy mi vida lastimada por nudillos de crueldad, ha confiado y ha recibido el golpe peor, pero no importa cuando pienso en esos besos, ese enero, en las noches de cariño en edredón. Me malgasto en esta vida que es tan poca para todo cuanto valgo, me siento dichoso por descubrirte aquel año, aquel casual momento, soy otra persona desde que te vi entrar por la ventana de mi vida. He estado perdiendo el tiempo lejos de ti, lo admito, ese ha sido mi gran error y aunque este no es el momento mejor para estar juntos, sé que eres la única capaz de dejarlo todo por mí, de dejar el mundo si es preciso, si lo pido con mi voz de “por favor no me digas que no”

Sé que te has sentido sola sin mi abrazo, sin los besos que esparcí por el universo y que siempre debieron ser sólo para ti, no te pido solamente otra oportunidad, te pido que me dejes luchar por ti, como luché sin razón por otras, que para tanto no valían. Rétame y lo que sea necesario lo haré si, al final del camino, te quedas conmigo. No me lo hagas tan fácil aunque me ames, haz que yo me gane el corazón que marqué a sangre y fuego aquel abril…

Y deja que de incendios haga mundos de ternura, que del tiempo perdido haga un cielo tan bonito como tu pensar, no me dejes tenerte sin antes vencerme, no me dejes llegar a ti sin ser todo lo que mereces, déjame ponerme a cuentas con lo que perdí.

Y deja que de maremotos haga cometas pequeñitos que giren rodeándote por tu habitación, con carteles en sus pieles que te afirmen que te amo, que merezco volver a llenar de besos astronautas las constelaciones de tu cuerpo… Y quedarme, en definitiva, para siempre.


Esta tarde recostado en sus piernas, en una acera cualquiera, acercó su palabra a mi entendimiento, susurró, desperté llamado por su voz: Dicen que han estallado una ciudad europea y que estallarán también esta ciudad, así que debemos empezar a caminar, yo hacia el norte, tú hacia el sur, en el otro lado del mundo nos encontraremos y sabremos así que esto que sentimos es verdad, vive, sufre, disfruta, pero nunca dejes de caminar, en ese último paso de tu cansancio estaré yo esperando por ti, cansada, sedienta, con bellos recuerdos, con nuevas experiencias del arte de vivir, pero sin detenerme porque sin duda volveré a ti…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 25/03/2016

Muchas gracias por tus ojos y por estar.
Para más historias visita mi sección Historias en Ascuas.

Estoy iniciando mi comunidad en Redes Sociales.
Si te interesa acompañarme, adelante y muchas gracias:

Facebook
Twitter
Instagram

Corazón Sangrante

Estaban dentro del auto, blanco nada inocente. Se llevaban las sonrisas y los besos a la boca. Hoy son otros, le canjearon a la muerte su distancia. Se querían tanto y se encantaban, se besaron como nadie nunca los besó. Tenían planes para ir de gira a cada bar de su ciudad y acabar con el vodka en compromiso de otros planes despertar. Se veía tan hermosa y él tan seguro en su perplejidad, caminaron de la mano por el centro comercial, algo nuevo para ambos, algo de verdad.

Ella se veía en el espejo del retrovisor, él le abrazaba la cintura y le decía: Hoy estás mucho mejor, ella siempre sonreía, hasta cuando se ponía seria, con ese Eris que aparecía iluminado entre su boca, juntos eran como estrellas binarias y sus cuerpos un mar intenso de nervios al roce. Se decían la verdad muy suavemente, él pensaba que estaba cerca del mar cuando la escuchaba hablar y ella escuchaba quietecita cuando a él le daba por cantar.

Se amaron sin decirlo y se besaron sintiendo el fastidio de los segundos escapándose, se besaron tanto y se besaron tan bien, que hoy no hay beso que iguale aquellos, que eran de una clase y elegancia exclusiva de amores posibles infragantis.

Se llenaban los bolsillos con poemas, él se recostaba en sus bellas piernas, le mordía la falda para ponerla nerviosa y ella, mientras leía un nuevo libro abría levemente sus piernas, él perdía toda seguridad, como nunca antes ni después, recostado en esos muslos tonificados de Colorado Columbine.

A ella le gustaban las mujeres, pero no pudo con él, por él hizo una excepción, constancia firme y fiel de ser el primero y el mejor. Fue tanto el descalabro de la historia, que no se pudo adoquinar un camino para ambos y así acabó.

Hoy la piensa en la distancia, tiene miedo de que algo malo le ocurra, sabe que en instantes se le olvidará, pero en este instante la tiene tan presente. Le jura en el viento que está seguro de que nunca encontrará nada más bello, ni una rudbeckia bicolor, ni un lirio de los valles, ni las orquídeas, ni todas las flores de cerezo del mundo podrán nunca compararse con su intensa imagen de corazón sangrante. Y así acabó…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 22/03/2016

Muchas gracias por sus ojos y por estar.
Para leer más de mis historias visita Historias en Ascuas.

SY LIEF (PARTE II)

Por fin, se detuvieron frente a la puerta maltrecha de una casa que no lucía tan mal, pero tampoco lucía tan guapa. El joven Y extrajo una llave del bolsillo izquierdo de su pantalón, entraron en un espacio que, sin lugar a dudas, sorprendió a la señorita S. Él la guió a una habitación, al ver la cama las fuerzas abandonaron su cuerpo, se recostó y él la observaba desde el umbral de la puerta.

El joven Y se acercó lentamente a la cama, se sentó al borde y arrastró dulcemente a sus brazos a la señorita S. Impregnó un beso reverberante en su mejilla izquierda, le susurró los versos más hermosos que han existido en el universo, tintados con voz de colibríes luminosos, todos dedicados a ella, a su luz y a sus intensos ojos avellanados. Ella temblaba de miedo, aquel sortilegio le hizo sentir cautiva, tuvo una visión espantosa, vio una rosa celeste atravesando su pecho, cada espina de su tallo abría su corazón y le desangraba, su sangre se evaporaba antes de tocar el suelo, lentamente, pudo observar su propio cuerpo tendido en el suelo sin movimiento, ni sangre en su interior.

No hizo caso a su visión, se abrazó lentamente al cuello del joven Y, quien la aceptó entre sus brazos con toda comodidad. Observaba la comisura de sus labios, un halo de enigma los envolvía, se sentía intimidada por su tacto y por sus ojos, sus ojos de pupilas sumamente oscuras con orillas escarlata. Se sentía tan vulnerable pegada a su pecho, pero no podía evitarlo, necesitaba acercarlo más a su cuerpo para saber si de esa manera podría sentirse un poco segura, un poco más tranquila.

La señorita S no consiguió sentirse más segura, se sintió mucho más intimidada, mucho más vulnerable, sintió que su alma se congelaba gradualmente, que sus extremidades se debilitaban cada vez más, sintió un calor extremo recorriendo su espalda por todo su centro, al mismo tiempo que el joven Y se había deshecho de su vestido, arrancándoselo con mesura, y se había colocado a su espalda, la lengua del joven Y recorrió, de sur a norte, la espalda de la señorita S que no pudo reaccionar de otra manera más que con la rendición total de su espíritu.

Sintió tantas cosas esa noche, que en la mañana repasándolas en su mente no lograba describirlas, el joven Y había poseído su centro, cada extremidad de las neuronas inquietas de su voluntad, su espíritu, su cordura y logró embriagarla de manera tan contundente que aún podía sentir el mareo entre sus huesos. Tenía marcas rojizas en las muñecas y en el tórax, se sentía tan débil que pestañear era todo un reto, volátil sobre la cama sentía sumergirse en un paraíso incendiado de nebulosas explosivas, comprendió luego de aquella noche los misterios del cosmos y del origen de todo cuanto existe, sin duda algo similar transcurrió entre dos amantes similares al joven Y cuando todo surgió, pensaba.

Le dolía cada arteria de su cuerpo, lo que fuera que el joven Y hubiese hecho con su cuerpo no era humano, sentía hielo y fuego en distintas regiones de su piel, sus uñas estaban desgastadas y sus labios abatidos dulcemente, no sabía explicarse a sí misma por qué razón deseaba tener cerca de nuevo al joven Y, no podía moverse pero le angustiaba tanto no tenerlo a su lado, que se sintió sola y sola volvió a quedarse dormida, en ese instante alguien que sanaba sus heridas le observaba nuevamente desde el umbral de la puerta…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 18/03/2016

Gracias por sus ojos y por pasar a leer.
Próximamente la Tercera Parte de Sy Lief.
Mientras tanto para más historias visita mi sección Historias en Ascuas.

SY LIEF (Parte I)

Componente de un indescifrable mundo, caminaba sostenido por el viento, en su cuerpo no quedaban fuerzas, la vio delicada y tendida en el suelo, esa imagen recurrente le debilitaba, estar cerca de la muerte siempre es y será un gran problema para el trocito de sensibilidad que como humanos, aún, guardamos en nuestro interior…

Él la conoció ocho años atrás en la estación de tren, la más grande de la ciudad, ella era una criatura perfecta y hermosa, en medio de todo el tedio de los horarios y boletos, de vagones y mendigos de estación. Ella se llamaba con S, la señorita S, era más que bella, le resbalaba luz por el rostro, parecía de cristal y porcelana al mismo tiempo, cuando sonreía el mundo entero suspiraba aromas de calma. Su cuerpo era una invitación a la contemplación y a la caricia. Él era el joven Y, de suerte trastabillante, de opaco calzado y alma indecisa, modesto y simpático, con la condición de sus prisas.

Se acercó decidido, toda la decisión que antes no tuvo, ahora, le recorría las venas adentrada en su sangre, la miró de frente y aunque nunca antes le había visto, supo que era ella, se precipitó de sobremanera y le prometió que no le haría perder su tiempo, que tenía algo muy importante que decirle, si ella aceptaba acompañarlo a la merienda.

Vino y otras exquisiteces no faltaron en su mesa, la miraba fijamente y luego, le dijo que aunque no le conocía de ningún sitio anterior, al menos no que recordara, quería estar junto a ella hasta el ultimo instante de respiración que su cuerpo le permitiera, que verla ese día, en ese instante, significaba para él empezar a vivir otra vez, le explicó que sin ella, por alguna razón, sabía que no tenía esperanza de ser feliz, prometió que no sería tan insoportable como de costumbre y que cuando lo fuera se disculparía trayéndole una rosa celeste bañada con gotas de manantial.

Ella estaba sola por la vida, con toda esa belleza que ya le pesaba, era tan inteligente que sabía no confiar en los incorrectos, en realidad sabía no confiar en nadie, pero algo indescriptible del joven Y le atrapó como si de un encantamiento sumamente aprehensivo se tratara. No pudo negarse y asintió sin sonreír. Su mente se quedó en blanco y sus ojos estaban fijos en el vaho que la voz del joven Y desprendía de manera tan poco natural.

La tomó de la mano y la guió con mesura al vagón número tres, el tren esperaba próximo a partir, ella se sintió sumamente sorprendida, pensó que él residía en aquella ciudad, al cuestionarlo con dulzura él respondió: Soy extranjero, siempre extranjero, excepto de dos lugares al primero nos dirigimos, el segundo será tu cuerpo.

Durante el viaje ocurrió un incidente, uno de los mozos del tren sintióse mareado perdió el equilibrio y cayó al lado del joven Y, antes de que alguien pudiera comprender lo que ocurría, los puñetazos le desarreglaron aún más el gesto, el joven Y se abalanzó sobre él y comenzó a golpearlo de forma tan intensa, de manera tan salvaje y sorprendente, sus manos no tocaban el cuerpo de su víctima pero aún así cada golpe era sumamente fuerte y calcinante. La señorita S alzó la voz, le imploró que se detuviera, que dejara de golpear y dejó el joven Y de golpear al mozo. Volvió a su asiento sin mencionar palabra alguna, ella no quiso preguntar nada al respecto, sin embargo a todas luces podía comprender que algo no andaba muy bien dentro del corazón del joven Y. Nadie en el vagón se atrevió a mirar ni de reojo al joven mientras bajaba del tren…

Fue por la noche que llegaron a una ciudad casi deshabitada, muy pocas personas podían verse caminando en las calles del lugar, él caminaba con paso firme y sin detenerse, le explicó que a veces se sentía muy incómodo con algunos seres, que aquel mozo no moriría, que se recuperaría y aprendería a no ser tan inepto en lo que hacía. Le contó que una zona lúgubre en su interior a veces le dominaba y que necesitaba de la luz que conoció en ella, desde el primer instante en que la vio, para entender la esencia de esa oscuridad sin quebrarse por completo…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 17/03/2016

Gracias por sus ojos y por pasar a leer.
Próximamente la Segunda Parte de Sy Lief.
Mientras tanto para más historias visita mi sección Historias en Ascuas.

Bite & F.M. Please

No te preocupes por mi novia, ella me ha hecho mucho daño antes, un poco que le cause yo no estará tan mal. Me han contado que volviste a la ciudad en un vuelo europeo, que volviste con la misma falda de la última vez que te la quité. Que tu cabello sigue siendo rojizo pero con reflejos gris retorno, que un tatuaje en tu tobillo fue la sensación del aeropuerto. Y cómo no, recuerdo cómo aterrizaban siendo aeroplanos mis besos en ellos, me alegra que a mi salud ahora la tinta plasme un -Bite & F.M. Please- en esos salientes hermosos de hueso y piel, que al recorrer con mi boca te hacían estremecer y pedirme más, mucho más.

Ayer me llamó tu amiga, organizadora de todo evento de magnifica importancia, te veré el lunes, quizás el martes, quizás ambos días, quizás te arranque la ropa y te devuelva las ganas, quizás dure mucho, quizás dure nada, pero lo que duré será la antesala de la promesa de salvación que me dejaste, porque si vas a hacerlo este es el momento, lo he sufrido y padecido todo, hasta lo que no debía lo he pagado, así que sálvame, cuándo tú quieras y como lo desees pero sálvame, que me está empezando a enfermar la voz de toda la gente a mi alrededor y sus miradas, a sabiendas de que estoy fatal, de que estoy ansioso hasta la médula ósea.

Sálvame que ahora estoy seguro de que no existe otra mujer capaz de hacerme sentir en calma, de brindarme la paz que merezco y acompañarme en la libertad de decir lo que venga en gana. Sálvame que ahora estoy seguro de que no existe nadie como tú, de que con toda la confusión que te llevaste dentro de tu alma, eres perfecta, con toda la confusión, eres la única que puede amarme, lo que nos duró tan poco el año del desastre te juro que fue para mí lo único eterno, lo único que no se ha ido, lo único que nunca se ha borrado.

Nadie como tú hizo del agua hielo para juntos danzar al compás de los filos armoniosos y del candor de lo que supone tomarnos las manos, nadie como tú me dijo la verdad aún sabiéndo que me perdería, nadie como tú me ha perdido con el coraje y el honor con que lo hiciste, por eso te recuerdo, por eso sé que eres tú. Por cada tarde en tu auto contemplando el entrecejo de Dios, por mi mano en tu pierna y tu pierna en la mía, por el vaho incoloro de ventanas abiertas y el gemido de la vida misma nacido en la paleta de colores al tiento.

Nadie como tú hizo del fuego cobija para juntos dejarla a nuestros pies mientras nos vimos desnudos, nadie como tú fue directa a mi sexo con una devoción tan segura y tan adepta a mi gusto, tal y como yo a ti, tal y como yo a ti. Que no somos uno solo, sino un dos en los dados de almas que aunque lejos siempre se han pertenecido y sentido.

Cuando llegue a su fin el jadeo del reencuentro no te diré adiós y esperaré a que vuelvas, ya no estaré con la actual reina de mis pesadillas, seguro será otra más u otra más, otra más u otra tal que dejaría al instante, pero estaré esperando por ti, sueño erótico de mi justa condena, hasta que puedas quedarte para siempre y sentenciarme a cadena perpetua entre tus piernas…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 12/03/2016

Libídine Expertiz un Día de Muertos

Sucedió la tarde del día de muertos, a las cinco y doce minutos de la tarde. Ese día nos encontramos temprano en la mañana, me miró en el umbral de mi puerta, la tomé por la cintura y la atraje a mí…

–Hola doncella tienes las líneas de dientes con que quiero drogarme
y la lengua que quiero atestiguar-

Sonrío con las mejillas enrojecidas, tomó la base de mi cinturón y caminó dentro de mi casa con la mano ocupada, entró en mi habitación cual si fuere propietaria, se sacó las botas de cuero y el sombrero de negro dragón, las plumas de zafiro no eran nada comparados con sus cabellos de capricho. Aparcó en mi cama.

Me encantaba con su magia y con el iris en sus ojos tan negros, como los prefiero, esa tez blanca de albinas flores y el aroma inolvidable, más que elegante, de guerrera insumisa. Se llamaba más bonito que todas, diabulous in música era su favorita y me miraba con esa risa tan herida, con esas manos tan vacías, con esas ganas de llenarse de mí. Y la llené…

Besaba tan elegante, tan portentosa, tenía los labios sumidos en un encanto crepuscular y el movimiento de su beso era cadencia de serpentina sensualidad, su aura seguro era de rojo con acres visiones, no puedo negar que nunca pude jurar en su presencia cosa alguna, toda su imagen perfecta e imperfecta y su fríos cometas me llenaron la vida de mordaces tardes inmortales.

La desvestí como el expertiz en que me convirtió la vida intensa, de frente a su cuerpo desnudo supe que no hay nada más perfecto, ni pechos más exactos, ni caderas más extremas, que no hay droga más meticulosamente diseñada para los delirios de mis ganas.

-Mécete sobre mi cuerpo como si fueras la luna pendiendo de un hilo,
lo que sentirás entre tus piernas te hará olvidar por un rato el abismo-

La sostuve entre mis brazos por un buen tiempo y la pared resistió con cada golpe de cuerpos en ella, la intensidad fue más que fuego, era sortilegio maléfico de refulgente apetito. No saciados seguimos, continuamos, nos devoramos del centro a los extremos, nos besamos elegantemente y con la cadencia de una composición seráfica. Sudamos fortuna líquida y nos entregamos de manera tal, que no quedara apocalípsis en  agenda, nunca me llamaba por otro que no fuera el segundo de mis nombres. Sin duda, ella tenía un nombre más bonito que el de todas.

Conocía los prodigios de las estrellas, no le tenía miedo a la muerte y supo adaptarse a mi deseo, el sexo fue exquisito como un alimento extravagante en refectorio capricornio, se llenaba los labios de mí, me encendía con el roce a penas de las manos y su secreto lo he guardado en la cobija descorazonada de verdes neones medianeros…

En fin, lo que quería contar es que ese día, a las cinco y doce minutos de la tarde, aprendí lo que significa la palabra entelequía, cuando después del libídine, me leyó en la cama, me entalló su cara en la manga sin as de espadas…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 09/03/2016

Muchas gracias por leerme,
les invito a leer estas otras historias en ascuas:
Fruto Único
Gelassenheit
That beach which made us love us more…

 

Fruto Único

Nunca antes me había sentido así, sobre mi pecho nunca hubo ser bendito, sólo tú. Respirabas bajito haciendo de mi piel un aeropuerto, en el que descansar los aeroplanos de tus sueños… Y verte dormir, poderte sentir, era lo más hermoso de este cuento, me llenas la vida con tu risa, tus locuras son mareas tan tranquilas para mi corazón.

Nadie más que tú sabe cómo hacer, para calmarme en mis enojos, para acallar el huracán que hay en mi voz cuando llamo la atención. Porque un beso tuyo es el arco iris más sublime y tu mirada es el centro precioso de la sinceridad, nadie me dio la verdad que tú me das y es el don más bello del mundo ser parte de tu vida, ser carne y sangre que se entregaría sin dudarlo tan sólo porque puedas sonreír en calma, vivir feliz y que no te falte la esperanza.

No eres igual a nadie tienes que saberlo y nadie es igual a ti, pero en determinada medida todos valemos igual, todos tenemos errores que corregir y virtudes que nos hacen únicos.

Nunca te jactes de saberlo todo, aunque no dudo que eres y serás siempre uno de los seres más inteligentes, sigue respirando en calma y evita estar en medio de problemas, no seas como yo pero evita salir lastimado y lastimar con la palabra. La palabra es un mundo tan hermoso, es deplorable hacer de ella un arma, como lo hice alguna vez yo…

Te amo como no se puede amar a ningún otro ser, ni fingiendo, ni intentando, lo que hay entre tú y yo es algo menos axiomático, es algo más importante e intenso, no hay roce de otra piel que me pueda hacer sentir las maravillas que siento con tu mano posada en la mía, o desordenándome el cabello desarreglado, celebro cada abrazo y cada beso, a sabiendas de que un día elegirás un camino distinto al que yo podría imaginarme para ti.

Ahora ya no duermes sobre mi pecho, tu estatura lo impide, pero te sigo abrazando a mí como se abraza al sentimiento más importante, pero te sigo abrazando a mí como se abraza la más grande esperanza de felicidad en la vida y te amo como a lo más preciado que tengo, al fruto único y adorado de mi anacrónica raíz de cerezos.

A mi adorado hijo, Luis Santiago Ismael.

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 08/03/2016

Muchas gracias por leerme,
les invito a leer estas otras historias en ascuas:

Gelassenheit
That beach which made us love us more…

That beach, which made us love us more …

Yo estoy sentado en la mesa de siempre, de este íntimo y tranquilo bar, hoy nada de alcohol, sólo un café que tenga el sabor de tus labios y aunque no lo tenga, me engaño y siento tu beso. Sabes, ha sonado nuestra canción, la que evocaba nuestra llovizna con sol y he apretado los puños, he cerrado los ojos para no ver el desastre que hicimos. De nuestro verde azulado hoy queda un blanco tan incómodo como el vacío, si tan sólo estuvieras aquí, para arreglarlo todo a los besos, para sacudir el enjambre del mundo y que todas esas abejas que nos gritan en los oídos se alejen, para volver a escuchar tu voz, para que escuches mi voz, para que no perdamos el tiempo y estemos juntos, sin prestar de nuestro tiempo a gente que jamás mereció la pena, que jamás mereció un segundo.

Sorbo a sorbo el viento me angustia, no estás a mi lado y aunque sé exactamente dónde estás, no me basta, no es junto a mí. Todos estos kilómetros de por medio cortan como afilados y desobedientes cuchillos de faquir , me sangra un poco el corazón y aunque te he perdonado por todos esos fallos, el misterio de saber si por fin eres sincera y si seremos en realidad el uno para la otra, hasta el fin, me agobia por las noches y no me deja respirar con calma. Yo quiero creer en ti, que tú creas en nosotros, que entiendas que el amor siempre ha sido algo más grande y verdadero, deshalb baby it’s not necessary to lie.

Ya no hay nada que temer, todo lo que no queríamos lo tenemos frente a nosotros, todo este dolor que siento, todo ese temor que te muerde sin clemencia, todo este desastre y el esquelético esbozo que es, ahora, aquel amor total que quisimos fabricar. Dime a dónde irás si vas sin mí, dime si vale la pena seguirnos lastimando, seguir discutiendo por cosas que no van a hacer más fuerte nuestro amor. Te he amado como un caballero a su doncella, con el alma enardecido, con las fuerzas del dragón y el enigma del quetzal. Ven conmigo y no diluyas en el agua de las zozobras todo esto que te he dado sólo a ti, unendlichkeit just for you.

Llévame a la magia que sólo tú me has entregado, devuélveme a la playa en la que jamás hubo marea imposible, en la que te hice el amor sin haberte conocido aún, en la que nos espera la libertad y la tranquilidad que merecemos. Ya no llames a la puerta del demonio, ya no marques nuestras pieles con la herida del desahucio, invítame a confiar en tus caricias, en tus cariñosos modos de princesa deliciosa, que no abarque, nunca más, la tristeza a nuestra eterna canción de amor…  Nimm mich to that beach, which made us love us more …

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 03/03/2016

Muchas gracias por sus ojos,
también les invito a leer estos poemas:
Mariposa Oscura de Pétalos Mortíferos
Elegir(te)

Al pan, pan y albino vino
La Blanca más Morena que Besé
Yo Escribo Para Usted

La fotografía: Un Respiro de Paz, es propiedad y arte de Rocío Pardos a quien pueden seguir a través de su Blog: FOTOGRAFÍA ROCÍO PH y también pueden seguirla en su Fan Page de Facebook: UN VIAJE DE DIEZ MIL KILÓMETROS EMPIEZA POR UN SOLO PASO

Mundo Nuestro (Nuestro Mundo)

Vivo aquí, en un mundo nuestro, a través de una webcam te cuido mientras duermes, lo disfruto porque es algo temporal, algo que te recordaré hasta el cansancio cuando nuestras manos se cansen de todo, menos de entrelazarse entre sí, menos de los paseos por el jardín, menos del -Buenos días amor, es curioso que mi mano te siga buscando con el mismo miedo de que no estés, como en aquellos días cuando me escondías en tu cuarto y nos besábamos la piel.-

Vivo aquí contigo, sólo contigo, y quiero vivir siempre así, junto a ti, demostrándote al final de mis días respirando, que todo lo que dije era cierto, que sólo me gustabas tú, que mis besos ya eran para siempre solamente tuyos, y que mi cuerpo, y que mi amor, y que mi sexo, y que mi ternura, y que mi verdad, que no quise nunca a nadie más en mi vida, que nací ese día en el que sin necesidad de decirlo me dijiste -Sí, a todo sí-
Camino muy rápido, pero a tu lado he decidido ir siempre a tu ritmo, cuidarte siempre, ser sólo tuyo, aunque rebaje en diez de estatus el arrabal del gato que te conquista día con día, no importa, porque mi hogar lo he encontrado en ti, y el lugar más seguro entre tus brazos, y entre tus piernas, mientras la vida me bendiga con ese placer de inmortalidad, de resurrección de cada célula mía que quiere poseer a cada célula tuya…
Sé que desde ya, podemos estar seguros y vivir felices así, soltando todo pasado que no tuvo que ver con nosotros, en proceso de la eternidad de nuestro amor, no existió nadie más, no intentes ni siquiera recordar, porque al mínimo intento ahí estará la imagen y sensaciones de mi boca en tu cuello, mi mano entre tu ropa interior y mi corazón rendido a tus pasos, con las manos afiladas, pues eres mía, y lo has sido siempre, nacimos para encontrarnos, descubrirnos y amarnos siempre, y no hay cabida para mínimo recuerdo de tu pasado, y no hay recuerdo mínimo de mi pasado en mí, el único pasado que conozco es el de tu labio por mi piel, y ¡Vaya que ha pasado…!
Te amo como ni yo mismo sé que te amo, daría mi vida por ti, y hasta el último latido de mi corazón ten por cierto que estaré enamorado de ti y planeando la mejor de mis caras serias para enamorarte desde el cristal del traje de astillas, pero para eso queda mucho tiempo, y claro que sería más sexy largarnos juntos, como quiero que acostumbremos, incluso de esta vida, para juntos llegar a la que venga. (En ese caso ambos sabremos enamorarnos, porque estar serios y con los ojos cerrados ya nos ha enamorado, a ti de mi cuando me has visto dormir a tu lado, a mí de ti cuando te he visto dormir a mi lado) (¿Qué si habrá erección también? Bueno, lo intentaré…)
Si algún día llegas a dudar de si soy el indicado para ti, el mejor, sólo recuerda la vez en la que te pregunté si te hacía sentir cosquillas en el clítoris… Si dudas de lo que sientes, seguro no dudarás de las ganas que tienes de mi lengua en ti, así que vendrás a mí de todas formas y algo lindo haré ese mismo día o al siguiente para enamorarte de nuevo, para que vuelvas a despertar a ese amor que se distrajo, aunque si no lo dudas mejor, porque no pienso dejar de conquistarte y enamorarte nunca, como no quiero que dejes de hacerlo tú, y porque no vas a encontrar a nadie mejor, como sé que no existe para mí nadie mejor que tú. ( Y no pienso dejar de hacerte sentir esas cosquillas)
Tengo la experiencia de un gato sin soberbia, en esto de vivir, nula, la verdad es que ya no me ocupo tanto de preocuparme de las cosas sociales, culturales, vivenciales, gramaticales, políticas y pendejistas, yo vivo si usted respira cerquita mío pensando: -Que bien me besa y me hace el amor este loco, se nota que lo enloquezco, que le encanto y que por eso lo hace tan bien.- (Somos gatos, vale la soberbia en tarros)
Vale tanto que espero no se pierda la hermosa costumbre, ni se pierdan los mortales que fisgonean las redes sociales en busca de algo diferente, el hecho de que algunas de las frases de tus cartas y poemas vayan a dar a mis publicaciones, y que algunas de las frases de estas manos que te encienden con su voz, vayan a dar a tus publicaciones en redes sociales, al oxígeno acelerado en tu respiración, al sístole bravo de tu acelerado corazón, y por qué no, una que otra en húmedos besos bajo tu ropa interior.
Soy el hombre más afortunado de la existencia, nací demente, canalla, vago, vendedor de flores sin aroma, guitarrista de guitarra sin cuerdas, cantante afinado en G de Gato, nocturno, gruñón, bribón, loco,  soberbio, insurrecto, sin ganas de agradar, sin ganas de tantas cosas, incluso de dormir, y aún así me amas con todas tus fuerzas y mucho más, y lo de la lista o lo has resuelto para restaurarme, o lo compartes y disfrutas a mi lado, soy tan afortunado que me besas los labios y el cielo mismo me cuenta que está hecho de.
© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 22/04/2015

Quinta del Infierno Fluvial

Había estado allí por décadas, siglos quizás. El tiempo siempre es tan relativo y se expande con la intensidad de la espera, y ella parecía esperar con ardor lo que jamás volvería. Siempre a las mismas cinco de la tarde, siempre con el sol yéndose a apagar lentamente y el mismo cielo pintándose de nostalgia, todos testigos mudos de sus pensamientos y sus penas. Parecía detenida en el tiempo, ajena al mundo que le rodeaba, frente al mar que de naufragios estaba lleno y aguardaba por uno más. Vestía siempre la misma tela, la misma porcelana, a veces con más polvo que brillo, a veces con más arrugas que lágrimas, y un listón rojo en su muñeca, todo en conjunto parecía convertirla en la muñeca olvidada en un ceniciento anaquel, con recuerdos innombrables y un silencio que hace memoria de sonrisas de ayer.

Agujas entrando en la piel, relato de noches impregnadas de suturas errantes y vaivenes de martillo estrellándose en el hueso del corazón. Quiebra dureza el nauseabundo recuerdo de lo efímero, mata despacio la nostalgia anidada en el centro del alma, alma errado y delicado, con tormentos de quimeras: “Ya no espero salvación, se ha congelado mi alma dentro del hielo seco de tu noche, en iris y pasiones rendidas a la muerte” Sollozando día y noche, el cielo parece agitado, la aurora no aparece para iluminar las praderas y un puñal ensangrentado sonríe, mientras la luna diluye su tinta sobre el mar muerto y divertido, de procrastinadas esperanzas boreales.

El diablo es una putita divertida y se roba las propinas de los clientes, astucia perdida en el cielo de parafinas, dulces caros y mantos simas. Una colmena se ha desprendido del infinito y ha iluminado el cielo con sus abejas de luz, la miel nos ha caído encima y empalaga el revés del cuerpo con nostalgia, con deseos que no se han de cumplir. La soledad es una niña santa pero que abre sus piernas a cualquiera, se deja tocar y se toca para entretener y no soltar. Nuestra chica, suspendida y congelada, su alma hibernando un descanso incierto. -Estamos perdidos- gritaba el poro cuatro mil novecientos ubicado en lo interno de sus muslos, -Esto está más solo que Dios.-

Era el calor de marzo y una lluvia impermeable en sus ojos, lo que con poca gracia revelaba lo angustioso y aberrante que guardaba en su ser, y se resbalaba por su pálida piel, húmeda, grasienta y herida, marchita como la primavera que nunca fue, toda la podredumbre encarnada en sus huesos, esa que ya no se contiene ni con la muerte. Hubo una historia más allá de aquellas olas, una ilusión desbocada en traición y remordimientos, un constante golpe al corazón contra el piso, y los gritos del horror de sus oídos, su propia voz, la dama en su interior, agonizante. Su mirada siempre fija al pasado con la vista al poniente, esperando el momento de quiebre, esperando el arrastre de toneladas de toda la miseria acumulada, mucha que no es ni siquiera suya y sin embargo, cargó hasta aquí sin poder soltarse nunca de sus cadenas.

Cantaba una canción de perdición, era culpable de toda la desgracia del mundo, ella sostuvo la manzana entre sus piernas, el Edén le abrió entonces las puertas al pecado y todo era su culpa, todo era su castigada culpa. No queda ya ni un hilito de luz en su mirada, es oscura como el ébano, con que tejieron el ataúd de su madre, ya no queda ni un ascua de esperanza en la extinta hoguera de su firmeza. Su cuerpo desnudo le da vergüenza, le marcaron los duendes con el tatuaje promiscuo de la perdición. Uno de ellos en especial, uno amo y señor de la noche, explotó su elixir indómito sobre toda su piel. Llueve pena en su pradera, los perfumes de su cuerpo hoy son sórdidos y repulsivos olores de heridas infectadas. Marzo ya termina con su vida, con su tontería, abril que amanezca para cobrar los pecados de damiselas idiotas que han creído en la serpiente exhibiendo su podrida piel.

Si no hubiera nacido –pensaba ella –Si no hubiera nacido nada estaría perdido. Y si me voy ahora, nada estaría salvando–. A sus pies yacía el recuerdo de sus víctimas, corazones palpitantes fundiéndose poco a poco en la tierra maldita que ella había pisado. Lápidas sin nombre, huecos en la tierra con huesos revueltos y su sangre bautizándolos sobre las flores secas. Su paso por el mundo es el éxodo por el desierto hacia ninguna tierra prometida, en cambio el hundimiento de su cuerpo en la arena que hierve en las noches más frías, la arrastró hasta este acantilado de prejuicios y reproches. Este viento que la abraza y revuelve su turbia melena, los pensamientos impuros que jamás profirió, trae el anuncio de la muerte a cuestas… ¿Por qué esperar más? ¿Cuándo dejó de importar? Hoy es el día… Caer comienza por dar un salto. Un salto para esquivar la vida misma, un salto para esquivar lo que corresponde, un salto cobarde con tres paracaídas abiertos y enredados entre sí, que se estorban y hacen obsoleta toda posible salvación…

© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
© Copyright – Versos en tu Piel| Ana Isabel
24/02/2016

Ese Amor Incivilizado que Tanto Esperabas, Soy Yo…

Ese rojo intenso de la constelación de la que vengo no es casualidad y mi intensidad ahora está en donde debe, en ti. No hay otro lugar, no hay otro hogar para mí. Eres la luz clara del astro más brillante en el universo, esa que predestinada para mí llegó a iluminarme, a marcarme el camino correcto, luego de haberme perdido por mano propia tantos años.

 

Hay dentro mío un rebelde, inconforme con las costumbres obsoletas, enardecido y vivo para con lo extraordinario, y sí, yo fui el que se partió de risa cuando el sacerdote dijo que Jesús nunca se hubiera atrevido a posar una mano sobre la piel de la Magdalena, con malas intenciones, porque jamás he creído que el amor y el sexo consciente sean una mala intención. Sí, yo partí el retrovisor de la patrulla de policía, de antebrazo como copiloto de aquella motocicleta roja, luego de su intento de mordida y extorsión, y sí, yo  me enamoré de ti hace muchísimos años, y a la distancia te hice mía. Sí, yo continué gustando de ti, sí, me importó muy poco quien estuviera a tu lado, porque en realidad tu dueño siempre he sido yo. Y la dueña de mis atenciones, de mi lucha infinita, de mis cursilerías, de mi pensamiento, de mis ganas y emociones más profundas siempre has sido tú.
 
El concepto que tienes de mí, es más amplio, incluso, que el que yo podría tener de mí, eso me reta a ser cada día y cada momento mejor para ti, nunca voy a dejar de ser lo que en esencia soy, este terco e incansable Luis Eduardo que te adora obsesivamente, tanto que tras diez años llegó a tu puerta vestido de extranjero, tal como lo prometió y perjuró, para quedarse por siempre contigo, para reclamarte como suya y sólo suya. Decidido e inconforme con la mediocridad, quiero que seas la princesa rebelde que se escape conmigo, a como dé lugar, vamos a ser libres, vamos a estar juntos, en nuestro propio universo y constelación, esa exclusiva para este amor valiente, reservada para nosotros, para ti y para mí, para nadie más.
 
Voy a luchar codo a codo y alma a alma contigo, eres mi razón y causa, sé que el resto de mi vida no lo quiero compartir con nadie más que contigo, sé que eres la mujer a quien quiero amar, seducir, enamorar, conquistar y cautivar a diario por el resto de mis horas infinitas. 
 
Quiero vivir contigo y no sólo vivir en un espacio físico, sino hacer del universo entero nuestro hogar, todo nos pertenece, tanta grandeza sólo puede pertenecer a un amor así de inmenso como el nuestro, cada ventisca, cada gota de rocío, cada estrella nacida en el cielo y cada ciudad del mundo son sólo decoraciones para que vivamos este amor, inmensamente, intenso como nos plazca.
 
 -Las cosas no tienen que ser como todo el mundo dice que son-
 
No somos amantes de promesas rotas e inconclusas, somos amantes de pactos tangibles, de amor real y natural, de libertad conquistada con valor y corazones fortalecidos.
 
Eres todas las canciones que me erizan la piel, eres cada paisaje que resalto con mi mirada fija en él, eres cada mar en el que quiero adentrarme, cada verano y cada nota futura nacida de mis manos, mi mente y mi voz. Eres cada letra de mi poesía, cada rabieta de mi rebeldía, cada sonrisa insumisa de mi viveza, mi sol de las cinco, y la brisa fresca, todo, el alma, el sentido, cada sentido, cada poro de estrella, cada cabello de luna, uno a uno los ojos del tiempo, mi tiempo…
 
Cada nudillo de mis manos, toda la fuerza de mis brazos, toda desembocadura de mi valentía, el infinito de ébano en mis ojos, mi culto secreto a lo extremo, mi devoción a la lluvia a destiempo, a lo inesperado, a las curvas peligrosas y a derrapar… Todo, todo, en tu cuerpecito e inocencia, todo, eres para mí. Todo cuanto necesito y requiero para ser feliz y libre por completo.
 
Y todo eso que no imaginaste nunca querer tanto contigo, eso soy, todo eso que sobre pasa las barreras de cualquier cosa que pudiste desear exclusivamente para ti, eso soy, ese amor incivilizado que tanto esperabas, soy yo…
© Copyright – Messieral | Luis Eduardo – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 10/01/2016