Mi Puerto Inicial

Es tan duro volver a escribir tu nombre en papel,
cristalizar cada letra con tinta que hiere su piel
y cada vez que el horizonte deletrea cada nube,
es posible que piense en ti mi buen desastre de octubre.

No es posible olvidar una voz que besa tan bien,
ni esos pechos dulces que encajaban a tono
con la oscuridad necesaria para tu timidez,
lloverán aguas un poco más claras, nueces para mi calabaza,
yo no pienso quitarme del pecho el sabor exquisito de tu mirada.

Es tan duro volver a firmar cartas para ti,
cuando sé que no voy a enviarte una sola,
esperaré intranquilo el instante feliz
en el que vuelva a abrazarme a tu dulce costa.

Pero puede el porte de la luna cantarte
el verso apagado de mi voz que se ha ido a dormir,
los mismos besos de aquella cruel noche,
cometa sanando el dolor celestial,
inocente y bonita, serena y amante,
divinura esmeralda, mi puerto inicial…

©MESSIERAL | Poesía
Ciudad de Guatemala 12/07/2016

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Dulce Quimera

Esta mañana alguien muy especial me propuso crear una historia a partir de uno de sus bellos dibujos. Una belleza total. Ella es Ivette Mancilla y ya muchos la han de conocer por su blog Little Moon Lover.
El Resultado fue este:

Los tambores de los rituales humanos habían cesado su ritmo, a penas, restos de una hoguera iluminaban la fría noche, cuando un lobo solitario se acercó a su calor.

El fuego que lentamente reducía su intensidad permitió a la luna somnolienta avistar el andar cadencioso del lobo, abrió su ojo derecho, y desde su fase creciente le vigilaba discreta.

Le veía tan serena y admiraba con dulzura su hermoso pelaje, sus firmes pisadas, su depredadora mirada y llena de secretos.

En ese preciso momento, el lobo comenzó a exclamar su dulce aullido, la nota perfecta, el sublime tesón, las estrellas que rodeaban la luna, una a una, se fueron despertando y sin poder evitarlo descendieron desde el  cielo a contemplarlo más de cerca.

Desde entonces, por la ternura que evoca su aullido, las estrellas, al escucharlo, se convierten en lágrimas de luz que se derraman suavemente sobre los muslos hermosos del planeta tierra… Y es entonces, cuando los milagros acontecen cual dulces quimeras.

MESSIERAL & IVETTE MANCILLA
26/06/2016

 

Así

La historia de estos versos es muy tierna, en el año 2004-2005, me enamoré profundamente de una compañera del colegio y le escribí un libro. Lo nuestro nunca pudo ser, entonces decidí dejar la historia por escrito para mi posteridad. El libro se llamó “Fuego en el Mar al Atardecer” y estos versos hacían de prólogo. 🙂

Así como una lluvia inesperada
en verano,
así como algo que se desea
sin saberlo,
así como un sueño inalcanzable
al fin conquistado,
así como un libro
de pronto escrito,
así como una noche,
con la compañía de la luna,
así como una estrella fugaz
atravesando el cielo oscuro,
así como una verdad irreal,
así, de una forma extraña
y además inesperada
la conocí…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala Junio de 2004 o 2005

Te Quiero Como Si y Por Si Acaso

Tú que crees tanto en las casualidades como yo, tú que no crees tanto en las casualidades como yo, no te creerías que hoy a diez años, menos un mes, de aquel mi cielo y aquel amor, fue tu nombre lo primero que pude ver en mi smartphone, al despertar, supongo que lo de inteligente no le va tan mal.

Te recuerdo con tanta ternura y gratitud, parece mentira pero fuiste y eres lo más real que viví, aunque solamente estuviéramos jugando a no ser lo que fuimos. Te recuerdo cada trece de julio y cada Semana Santa en jueves Santo, aunque ya no soy tu perdición y aunque ya no te pida dime con quién andas, aunque perdure tu odio a las arañas y yo siga cantando una y otra vez la misma canción.

Creo que te extraño, que me extrañas, hace un año a penas volviste a decirme lo mucho que me quieres, la vida siguió, a veces me pregunto qué hubiera sido de nosotros si el juego hubiese sido al revés, si hubiésemos jugado a ser lo que fuimos, en dónde estaríamos, qué estaríamos haciendo ahora mismo, cuánta ternura estaría inundando el mundo entero, toda atmósfera, cuántas guerras hubiésemos podido evitar… En qué medida la vida sería más próspera.

Nunca olvides que:
Te Quiero Como Si… Y Por Si Acaso.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 13/06/2016

Escribirte es Como Herirme las Manos

Dormirme en tu cuerpo con la pesadilla de siempre,
un paseo por la luna sin la gravedad de este presente
que esconde bajo tu ropa interior tan malos porcentajes
y me obliga a recordar a quién eras hace ya varios martes.

Yo ya no sonrío si te veo pasar frente a mí,
si te quitas lo guapa para convertirte en mariposa,
ya no me encojo de hombros si tienes que irte,
algo dentro me avisa con tiempo: Esta ya no es tu historia.

Tus pechos sólo me recuerdan que hubo unos más sinceros,
tus piernas en flaqueza me hacen añorar las que me dieron fortaleza
y no sé cómo decirte que escribirte es como herirme las manos
con el filo de un incendio que me llueve al centro y a los lados.

Me río de mí y otra vez caigo en tu juego divertido
que consiste en prometer y no cumplir, en repetir y repetir,
repetir la mentira y el engaño tantas veces sin huir,
con la oblea entre las manos jugar a la tontuela faquir
y yo sin saber por qué motivo incierto sigo aquí.

Si tú ni me conoces, si tú ni lo sabes,
ni día, ni hora, ni segundo en que dejé de amarte.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 10/06/2016

Huellas y Evidencias de Húmedas Letras

Ella entendía mi mal manejo de la frustración, lo resolvía recostándome en sus piernas relajando mi imaginación, me leía los libros de moda y los versos olvidados de doscientos poetas que nadie recuerda. Me besaba los labios con todo el azúcar que se desprendía en migajas de su alma, ha sido hasta ahora la mejor, ha sido hasta ahora la única capaz de comprender mis causas, mis efectos y luchar por ellas y por ellos sin importarle demasiado los modos, porque al igual que a mí, a ella no le importan los linajes, ni brebajes, ni las reglas en reserva que no debieran quebrantarse, le gusta la cerveza en tarro y las palabras acrobáticas, en el sexo es toda entrega, sabe en exclusiva la manera más precisa y exacta de incendiar con mi cuerpo toda cama. Se llamaba tan bonito que todavía lo recuerdo, aunque recuerdo más sus piernas, por ángeles talladas, y aunque yo no sea un santo, aunque me aproxime más a lo contrario, fui Amo y Señor de esos tesoros capaces de dar equilibrio a un cuerpo majestuoso, en ella vi cada misterio y milagro de la vida, no me importaba demasiado el tiempo cuando ella sonreía y una vez, incluso, perdimos el reloj y nos quedamos otro rato a contemplar como la luna brillaba en su abecedario.

Me retaba a olvidar toda mansedumbre, nunca  habló de bodas, ni pasteles, no le gustaba el chocolate, traía tinto en la sangre y aprendí de sus delicias la diferencia que existe entre un Sauvignon y un Clarete de Burdeos. Tenía clorofila emancipada recorriéndole por dentro y por fuera el cuerpo, quería ser el árbol más veloz del mundo entero y lo lograba al aferrarse a mi guitarra y darme un beso.

Nos llenamos de canciones frente al lago, en el mar escribimos un nosotros dibujado con el cetro impetuoso de una botella que luego arrojamos al mar con un papel dentro, en el que escribimos nuestros nombres, no por romance, sino porque siempre hemos creído que hay seres de otros mundos viviendo bajo las aguas intranquilas del océano, que la Atlántida fue sólo un intento fallido, pero que seguramente no todo está dicho.

Quizás un día encuentren, seres extraños, nuestros nombres y se lleven un momento descifrando tan húmedas letras, y no sospechen de una historia que aunque lejana dejó sus huellas y evidencias sumergidas en la arena de esa playa… Que es todavía nuestra.

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 02/06/2016

Tintes Rojos

Después de estas cuatro estaciones
sobreviviendo sin ella cerca,
me limito a dar explicaciones acordadas,
a la prensa qué le importan las historias verdaderas,
a la gente de ornamenta qué le importan aquellas horas
en las que nos besamos, en las que no dejamos
un sólo espacio de piel sin armonizar…

Nuestro secreto aún vive en paz entre mis labios,
sé que aquel lunar visible en tu espalda
no podrá olvidar la angustia de vivir vacío,
sin mi beso seductor que tanto prometía,
sin mi beso suficiente capaz de sanar heridas.

Junio tiene tintes rojos por la sangre de unos cuantos
soles tristes, que se agotan cada lunes sin nosotros…

Me recordarás en el tacto de las ascuas que resoplan en el viento,
te recordaré en el tacto de las flores carnívoras, por su dialecto,
y nos volveremos a cruzar bajo la sombra de aquel árbol
que varias veces protegió los besos, dentro de aquel automóvil blanco.

La mejor bebida sin duda la he saboreado en tus labios
y aunque el tiempo trajo labios con tallos equivocados,
te confieso que el sabor exclusivo de tu amor no he olvidado.

Y es que junio tiene tintes rojos, por la sangre de unos cuantos
soles tristes que se embriagan, bajo la lluvia, pero sin nosotros…

MESSIERAL
Ciudad de Guatemala 02/06/2016

En Punto y Coma

Invencibles comenzamos una historia más,
una que no aparecería ni en los diarios, ni en revistas,
ni en un libro de historia que contaría los grandes hitos de la humanidad.

No importaba cuánto tiempo transcurriría hasta agotarse,
ni cuantos sueños pasarían a ser números alimentando daños colaterales,
no importaba cuánto tiempo transcurriera hasta el desastre,
lo único que podíamos sentir es que aquel era el momento de amarse.

Todo lo que empieza tiene un fin o no lo tiene,
no lo puedes saber sino hasta el momento de empaparse
con el agua claro, de todas y cada una, de las verdades
que no vacilan y que invitan a quedarse o a marcharse.

Invencibles nos amamos por primera vez,
invencibles fuimos dos ciudades firmando la paz,
invencibles como vence la zozobra a la infancia,
indelebles como tinta de ochenta orquídeas francas.

Todo lo que empieza tiene un fin o un desastre,
todo lo que empieza si es verdad no podrá acabarse,
indeleble lo que es cierto y no sólo entretiene,
invencible lo que alivia y no nos hiere.
Invencibles comenzamos una historia más,
una verdadera obra de arte, que acabó en punto y coma,
sin grandes afanes de perder sus vicios inmortales.

Invencibles comenzamos una historia más,
una verdadera obra de arte, que acabó en punto y coma,
sin grandes afanes de perder sus vicios inmorales.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 31/05/2016

Beata y el Vaho Infernal

Beata veía la lluvia sangrar por la ventana,
se alzaba el espíritu con un té de mudanza,
tenía en el seno derecho el recuerdo de un beso
y en la planta de sus pies un camino secreto.

Beata lloraba en las tardes de junio,
lloraba tan fuerte que en su llanto gritaba,
le golpeaban el corazón como a una campana
de acero tan firme y tan vulnerable a galope en resonancia.

Tenía entre su cabello un cadáver dormido,
heridas a ella le nacían de un cuento prohibido,
la insatisfacción de vivir hizo lunas sin cielo
y muertas esferas el cóctel de su truco marchito.

La bestia le susurraba al oído terrores de miel,
un fauno comía por suerte en su misma sartén,
hace años que no escondía su aliento de tierra
ya no le temía a ese iracundo rumor de posguerra.

Beata le hizo el amor a la sucia apariencia
de un soldado marroquí tan anglosajón,
pero pidió un momento de libertad, se marchó,
inmarcesible su fuerza voraz y ocho nidos
de injusto vacío le hicieron volver al hogar.

Beata caía tan rápido a la vista del precipicio,
llevaba un rosario en la mano y el pecho encendido,
sabía que al final del abismo nacen alas y oblicuos,
que no se gime la ausencia sin anochecer cosidos
al vaho infernal que nos grita: Dejadme Tranquilo.

Llora solitaria un alma en pena,
aguarda, resguarda venas de comarca,
no mires abajo, no mires, no pierdas palabras,
no busques, no asomes, no urges bajo tu cama…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 19/05/2016

Patria y Hogar en la Cama que Estés

El breve recuerdo de tu cuerpo
es infinito e incorpóreo lamento
por dejarte marchar con el viento,
mismo viento socavando los cimientos
de un verano que no volverá a vernos,
de un verano del que hicimos vino y versos,
de un vino más añejo de lo que sería nuestro amor,
de unos versos en piel de posible que ya se me olvidó…

Y hoy respiro bajito sentado a la vera del mismo camino,
recordando el calibre que disparaban tus ojitos dormidos,
tus uñas pintadas de rojo aferrándose a cada motivo
que me hizo querer hacer patria y hogar en ese mismo lugar,
en esa misma cama adornada por tu cuerpo bonito…

Porque verte acostada y desnuda a mi lado
era más bello que encontrar un manantial inagotable de oro,
valía más susurrarte despacio, motivos de fuertes palacios,
para dejar descansar a la Diosa que anida, sutil, tu regazo.

Llámame cualquier tarde de enero
si me quieres invitar a escapar,
lo dejaría todo por ti, como ayer
te dejé por ir a buscar todo, sin más,
si acaso no quieres volver
sólo invítame a un último instante
posado en tus hermosos labios pluviales.

Porque verte acostada en la cama de nuevo
podría ser la respuesta final a mis inquietudes,
quizás el horizonte avanzaría constante si vuelves
en una barca de dulces cerezas cansadas
devolviendo el sabor a mi triste boca ordinaria…

Y haré patria y hogar en la cama que estés,
serán para mí, el mejor cuadro de Octavio Ocampo
tus desnudos soles y los mejores versos de Sabines
tus constantes sonrisas bemoles.

Haré patria y hogar, te lo juro,
en la cama en que reposes tu orgullo
y vuelvas a abrazarme con tus piernas, despacio,
dejando indeleble el amor al centro sereno
de nuestro desnudo e imperfecto paisaje impetuoso…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 11/05/2016

El Secreto de las Almendras y el Ébano

Una millonésima de segundo
y dos caminos se entrelazaron,
una mirada, un sonido, un minueto,
la taza de café en la mano ya humeando.

Borró la vida el empeño de la distancia,
a veces los corazones se abrazan con más fuerza
que todas las ganas sosegadas…

Y vino una estrella recién nacida
a hablarles de las bondades del alma,
del cielo infinito de posibilidades
que el amor abre a los corazones
que aman con el cuidado de antes,
haciéndolo perdurar ahora y más tarde,
con nieve escarlata y el sol del andén
que nunca y jamás querrá apagarse…

Una millonésima de segundo, se cruzan dos miradas,
si no es amor a primera vista, supongo, que es otra cosa,
una millonésima parte del corazón aún no convencida
se pone curiosa al ver que se acerca el alma gemela
y las aves de purpúreas alas adornan el cuento,
no miento, lo he visto y ahora yo sé que lo siento…

Borró la vida los imposibles con un beso,
con secretos de las almedras y del mismísimo ébano…

Y vino un silencio impecable a rozarles la cara,
un frío hermoso a rodearles el corazón y sus ramas,
me puede decir que ese frío es pura pasión, no puedo callarlo,
pero sí tú te acercas a mí, te juro, no me hace falta un milagro…

Te resumo una historia en tus labios de antorcha,
me arodillo ante tú respiración si ella no me abandona,
te regalo mi mejor amuleto si aprendes a guardar secretos
y le gritas al cielo con toda la boca al comernos el cuerpo,
que eliges mis rumbos para la eternidad de tus mejores recuerdos.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 03/05/2016

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Un Minuto de Silencio

Si las letras de tu nombre se acercaran
nuevamente a los secretos de mis labios,
si un manto de cerezas me abarcaran,
y el sonido precioso de tu risa y pintalabios…

Talvés no estaría tan roto después de perder,
talvés la inmunidad vendría intacta de piel,
me gusta soñar que tú vuelves y me vuelves a querer,
que ya no te importan los males de amores
tanto como los misterios del ser o no ser.

Quizás si fuera tu abrazo lo aceptaría,
quizás si esta historia la hubiera escrito
sobre el lienzo de tu piel y no de otra,
quizás esta pudo ser una historia feliz
y ahora está llena de escombros mordaces,
quizás esta pudo ser una historia de amor
y ahora sólo queda la resignación y persignarse…

Aún guardo un minuto de silencio a la misma hora
en que por última vez hicimos el amor,
aún aprieto mis ojos y quiero encontrarte en mi cama,
pero no estás y se me hace pequeño el corazón…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 1/05/2016

Tú me Puedes Salvar

Vas desprendiendo
la herida de mi cuerpo,
sanas despacio el suicidio
de tantos y tantos sueños…

Tú me puedes salvar,
tus besos me hacen tanto bien,
me quiero mudar a tu vida,
callarme las ganas de atarme
al collar de tristezas vencidas…

Vas intentando poner una red infinita
que sostenga mi caída al abismo,
me tienes pensando en huír de tu mano
por cada nueva y verdadera avenida.

Tú me puedes salvar,
llegas a cualquier hora y abrazas
con suma belleza los trozos de mí,
todo lo que dejó la explosión de caricias
que el diablo me hacía mientras ella mataba
despacio cada nuevo anhelo y poesía…

Tú me puedes salvar, que duele la espina dorsal,
hierve la marca candente de la derrota en mi andar,
pero me puedes salvar, tú que me curas la vida,
tú que me sanas a besos la desilusión y la herida,
si tomo tu mano el resto de escombros inertes
recobran la vida y se abrazan en complicidad tan, tan fuerte…

Arte, tú me puedes salvar,
que no sé hacer nada mejor,
me sales tan bien como salivar,
como llenar de alegría la vida silente
en un momento de calma prudente,
en un segundo de luz que yo no olvidaré…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 1/05/2016

Con una Historia que Nunca Acabó…

Baila despacio, en círculos sobre mi pecho,
descubre el augurio latente de amor que envolví,
sueña con una historia que nunca acabó,
que siempre empezaba en abril a reír.

Lléname de besos como hace algunos años,
siéntate en el pasto y déjame reconocerte,
no tengas miedo de las tardes, que quiero amarte,
vuelve con cada verano intenso de armonías,
hermosas como aquella uñita de gato que tanto querías.

No me olvides del todo, cuando llega el cumpleaños
de aquel cielo que hicimos tan nuestro, me vuelvo a preguntar
por qué terminamos, si ahora mismo no veo
una razón suficiente para no amarte como antes del vaho.

Vuelve a llover en agosto para mí,
enséñame el diciembre en que me hiciste tan feliz,
escucha al oído el susurro perfecto de mi voz,
vuelve a sonreír con esa hermosura divina y turrón
porque estas tardes de ahora son muy insoportables sin vos.

Dame el collar de reservas, muestra el exacto yin yang, entrevuela,
gústame al momento del primero de los besos, que el segundo sabía mejor,
lluéveme otra vez en agosto, cautívame siempre en abril,
guárdate restos de enero por si un diciembre me empiezo a morir…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 30/04/2016

La Estación del Amor no es Estación…

La estación estaba cubierta por una densa neblina, el frío esa mañana se podía tocar y, si no se tenía el cuidado suficiente, el cúmulo de cristales rotos en el aire, invisibles pero mortales, te podía cortar la ilusión… Hay ojos cansados de lágrimas de tantos adioses, de despedidas inevitables, que un día dejan de mirar al andén de la esperanza. Pero ahí estaba ella, sentada en la misma banca desde hacía 3 días, 8 horas, 36 minutos y 45 segundos, mirando su reloj cada ciertos suspiros y dibujando iniciales en la niebla, sangrándose los recuerdos con el frío, secándose las lágrimas con su propia tristeza… Había un tren que llegó a ese anden sin el equipaje de su corazón, y se seguía preguntando si todo estaba bien, si él estaba bien… Si quizás lo demoró una inesperada fortuna y sólo debía esperar unas horas más… Pero del otro lado, había una historia que nadie nunca le iba a contar…

Hay canciones que se han ido con las olas del mar, que no se volverán a cantar y hay sonrisas que se fueron, dejándonos desprotegidos, pero que un día volverán, volverán a devolvernos la felicidad. No había más que entender, otra historia más llegaba a su final y no era culpa de nadie, los trenes seguirían llevando y trayendo historias como almas, el mundo seguiría rotando sobre sí y el viento cambiando de temperatura con las estaciones.

Esta vez no volvería, el tiempo es implacable con quien no es capaz de luchar por lo que dice que ama, a punto de abordar el tren, alguien más volvió a él, le tomó la mano y sin tener que prometer mucho más, con una sonrisa de verano en pleno invierno le devolvió el color a su sonrisa, llovía pero, en aquel beso resurgido, el amor hizo primavera en los latidos de los dos. Es mala estrella dejar esperando a quien nos espera o la mejor de las fortunas amarrar el corazón a quien vuelve para restaurar la incompleta parte que ante la duda no cicatrizó. Y no es culpa de nadie.

Una chica en la estación esperaba a su amor, tanto esperó sin moverse del lugar, obviando la opción de tomar el siguiente tren para ir a la ciudad de su amado para encontrarle y dejar de dormir en la eterna interrogante. Y él fue alcanzado por la saeta más hermosa de su existencia, de su pasado, la que volvía del lejano territorio de los vuelve y como te extraño en las tardes de jueves…

No hubo opción y se abrazó a quien estaba frente a él, no a quien se quedó en la inmóvil e inepta quietud de la cobardía… Y no pasa nada, y pasa a diario, y el culpable no siempre es quien arremete, a veces es quien no se mueve el que comete el peor de los daños.

Y en verdad, aquel andén no los volvió a ver juntos jamás… Y quizás fue mejor dejarse de preguntar cómo es que la vida se tuerce tanto al final… Porque pierde siempre quien deja de luchar, porque luchar no se trata sólo de querer alcanzar, es tomar ese tren cuando la espera no es promesa de que todo va a mejorar… Si vas a vacilar demasiado, es mejor que lo sepas desde ya, te vas a perder la mejor oportunidad de hacer feliz a quien una vez lo dejó todo por ti.

La chica se levantó de un salto de su cama, aún con su melena enredada de las malas sensaciones de su pesadilla, lo tenía todo claro. Tomó el teléfono y llamó a su amado: “Cariño, no vayas a ningún lugar, espérame, estoy saliendo a tu ciudad…”

Luis Eduardo (Messieral)
En colaboración con Ana Romero (Versos en tu piel)
Domingo 24/04/2016