Coney-Tonic

Quizás nos tome por sorpresa en Coney Island,
quizás desde allí se fragüe la matanza,
una cucharada de inhumanidad en polvo
y sangre latina reorganizada para el sacrificio, in red, porno.

Porque van despacio sonriendo tan feos teñidos de Snoopys,
no late un corazón en minucias ridículas vocacionales,
al perder un poco más de vello la calvicie de su ineficacia
y si un prodigio es la respuesta, dime cuánto tempo vivirá el cometa caribeño,
cielo raso, verso en tinta de colmenas, manjar agrio.

Pudo ser en el norte de una mirada triste,
ojala la marea se llevara esa historia, misil-tonic,
porque estamos seguros de que nadie detendrá la osadía de su espíritu Mc Gee,
ojala queden años después del fin del núcleo para ver tu saliva sonreír.

No estamos tan perdidos,
si gritan los poetas callejeros sus sonetos,
si la verdad sobrepasa la violencia y tanta ira,
si la palabra aún nos cede un momento de antagonía de frente a la maldad protagonista…

©MESSIERAL | Poesía
Ciudad de Guatemala 07/07/2016

En Punto y Coma

Invencibles comenzamos una historia más,
una que no aparecería ni en los diarios, ni en revistas,
ni en un libro de historia que contaría los grandes hitos de la humanidad.

No importaba cuánto tiempo transcurriría hasta agotarse,
ni cuantos sueños pasarían a ser números alimentando daños colaterales,
no importaba cuánto tiempo transcurriera hasta el desastre,
lo único que podíamos sentir es que aquel era el momento de amarse.

Todo lo que empieza tiene un fin o no lo tiene,
no lo puedes saber sino hasta el momento de empaparse
con el agua claro, de todas y cada una, de las verdades
que no vacilan y que invitan a quedarse o a marcharse.

Invencibles nos amamos por primera vez,
invencibles fuimos dos ciudades firmando la paz,
invencibles como vence la zozobra a la infancia,
indelebles como tinta de ochenta orquídeas francas.

Todo lo que empieza tiene un fin o un desastre,
todo lo que empieza si es verdad no podrá acabarse,
indeleble lo que es cierto y no sólo entretiene,
invencible lo que alivia y no nos hiere.
Invencibles comenzamos una historia más,
una verdadera obra de arte, que acabó en punto y coma,
sin grandes afanes de perder sus vicios inmortales.

Invencibles comenzamos una historia más,
una verdadera obra de arte, que acabó en punto y coma,
sin grandes afanes de perder sus vicios inmorales.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 31/05/2016

Amantes en Séptimo Día

Un beso detuvo aquel baile,
el vaivén de lo inevitable, entrando a escena,
es casi como un momento secreto que no se le cuenta a nadie.

Y el frío frotó su belleza entre los labios
de una bailarina y un karateca reencontrados,
el dojo y el teatro, encantado, tomados de la mano,
bésame si acaso tienes miedo, bésame en silencio,
siente esta adrenalina desdibujando antepasados tan complejos.

Que la fuerza y la decencia encajan justamente
en una misma cama si acaso hay verdad constante,
es una visita de lo celestial a la alcoba silente,
en ese preciso instante en el que amantes
juegan al séptimo día de Dios, luego de ver que su creación
era perfecta y terriblemente libre, lo mismo ellos
después de hacer el amor, después de alterar el amor.

Un baile tan cercano, un baile solitario acompañando
y las notas del poder de dos almas enamoradas,
toda solución al mundo herido y sus dados mal lanzados.

Bésame si acaso tienes besos, bésame si tu baile es cierto,
que una kata la reemplacen tus almohadas sosteniendo el cuento
de un príncipe con princesa, arropados por un momento,
que intentan eternizar o morir en el mismo intento.

Bésame si acaso tienes aliento, bésame y no detengas al viento,
siente entre tu alma y tu pecho un cierzo entero que no conoce el duelo,
que celebra y que se alegra por la paz del mundo que hoy iniciamos
y no me sueltes a menos de que sea un acto reflejo en el que perduraremos,
un segundo después, unidos por un beso, por ese mismo beso y ese mismo viento.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 24/05/2016

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Los Trozos de Piel que me Resten

En el final de mis líneas
que me juzgue la poesía,
si es que a su favor hice bien,
si es que a su favor hice mal,
yo no puedo dejar de escribir
mientras el duende que me habita
siga accionando la maquinaria
que me obliga a latir dentro de estas llamas.

No puede paralizar cosa alguna
la necesidad de amanecer la palabra
en un ser que vive de letras
y canta en todo momento a las brasas.

Lloveré los trozos de piel que me resten
sobre el folio que espera impaciente
por un nuevo verso de amor consecuente
o las penas que no pueda llorar y alimente.

Freirán mis huesos en ascuas intensas como la nieve,
de mis cenizas se hará un dulce collar dibujado
por finas manos de ciento cincuenta mujeres.

No puede paralizar cosa alguna
un alma que vive de historias,
que actúa en su teatro a diario
crueles coincidencias de una vida
absoluta que no quiso descanso.

Si el poeta no deja de respirar
no puede detenerse la línea,
si el poeta no deja de amar
no puede perderse la vida,
a mí un lunar del hombro de una señorita
me enseñó que hasta el último beso nada se marchita.

En el final de mis líneas
que me juzgue la poesía,
si es que a su favor hice bien,
si es que a su favor hice mal,
yo no puedo dejar de escribir
mientras el recuerdo que me habita
siga accionando la maquinaria
que me obliga a evocar dentro aquellas aceras,
en las que rumbo al lago besé aquella boca sincera.

Y yo arderé en mil corazones
que no serán igual al de ella,
y anidaré en ojos brillantes
que no podrán ver en mí
todo lo que al elegirme vio ella,
que me juzgue y me guarde
un trocito de su inocencia,
que me juzgue y me salve
de todo olvido, de toda ausencia.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 20/05/2016

Fue todo un deleite conocerte, hay aromas que evocan escenas de la vida cuando el olfato los percibe. Yo pensaré en la justicia, en la verdad, el amor y el equilibro al recordarte, porque a eso sabían tus besos en mi boca…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 20/05/2016

Entre las Cuatro y las Cinco de la Tarde

Entre las cuatro y las cinco de la tarde hay un problema,
un momento en que todo se frena, un ritmo distinto al latir,
la lluvia no arrecia, se estanca en el paralelo obtuso de la mala fortuna
y un cangrejo se marcha del mar, quiere mudarse a vivir la ciudad,
dejar de una vez de ser un adorno que alguien eligió para la arena y la sal.

Entre las cuatro y las cinco el bostezo de Dios ilumina los cielos,
le abre el telón a los constantes, ensombrecidos, caprichos de la humanidad
y besa una abeja a su flor por última vez, resguarda para otra ocasión la canción
de adiós que aprendió en su colmena de oro, entre un socialista destello de asombro.

Me puedo quedar a esperarte o marcharme,
me puedo encerrar en la plaza a beber,
te puedo decir lo mucho que me encantas
o de una vez por todas hacer de tus sueños puré,
me puedo gastar el corazón con preguntas
que estoy seguro no vas a responder
o puedo llenar mi ovación de dulce guapura,
echarme a correr a tu encuentro otra vez.

Me puedo guardar en tus ojos hermosos,
dudar de la palabra en tus labios carnosos
o hacerte saber que tu templo es presagio
de mi buena ventura rodeado en tu aliento,
que quiero quedarme a habitar tus momentos,
llenarte los ojos de imbatibles recuerdos,
perdonarte la ofensa, gritar soy de ella
por si acaso la fauna y la flora resuellan…

Te puedo mostrar el amanecer de mi historia,
resucitar en tus manos un pececito anhelado,
llenar tus bolsillos de pelo sedoso de gato
para que acaricies su buena fortuna a ratos,
te puedo comer las más bajas pasiones
e invitarte a recorrer todos los callejones
hasta que no puedas comenzar un paso más
porque te apartan mis brazos y mi cuerpo
del callejón sin salida y de la salida opcional.

Espero que aprendas, mi vida, el precio de saberse quedar…

Porque entre las cuatro y las cinco hay un gran problema,
yo quería irme para siempre, tú comenzaste a decir la verdad.

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 07/05/2016

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El Tiempo es un Momento (Mientras Vuelves)

Te cambiaría mi destino por dos de aquellas horas en tu auto, hablando de tantas cosas, riendo con la complicidad de aquellos años. Me da tanto gusto saberte hoy día tan feliz, me da tanto gusto saber que a pesar del tiempo no me rompí, salvo al ver la fotografía que guardé de aquel viaje, tú acostada en la cama y yo preguntándome si ese era el paraíso del que tantos hablaban, me quise quedar por siempre allí…

Tú me enseñaste a no dejarte comer sola, a mirarte a los ojos cuando estuviera diciendo la verdad, que a veces no todo podemos tenerlo, al menos no para siempre, que a veces es mejor soltar el pasado y no doler, que a veces nos podemos seguir amando sin estar en la misma ciudad, sin compartir la misma vida, el mismo camino, sin estorbar.

Me enseñaste que tengo dos alas en la espalda, que puedo volar, tan grandes como me de la gana, que no tengo que quedarme si no hace falta, que hasta el último momento que fue sano estuve a tu lado y tú junto a mí, porque nos importaba, porque nos daba la gana, cada minuto, cada hora, cada día, cada semana, cada mes y caminata.

Quizás te parezca mentira, pero tus besos son los más deliciosos que probé en toda mi vida y estoy seguro de que así será siempre, al menos, mientras te vuelvo a besar…

Duermes tan profundo, te he tenido desnuda entre mis manos, sin verte porque apagaste las luces, en ese hotel se quedó la interrogante, los adornos de la pared, la biblia en la mesa y el agua, las caricias y el éxtasis de ambos, la cicatriz en tu espalda y mi sorpresa, la frase que anunciaba que eso no estaba bien y mi derrota, mi pérdida de la razón y mis ganas de obviarlo, la trova en mi cabeza que no se oyó por la tormenta, tan cerca del lago y yo del naufragio esperando con ansias realizar contigo aquel viaje a ninguna parte que planeamos, que nunca existió…

Te extraño tanto y por cada día que no te veo le brota una nueva fisura a mi corazón, el cookie monster ahoga otra galleta en formol y yo sonrío al pensar en aquella canción…

Gracias por todo y ya sabes que espero, que nada me cansa y que el tiempo es sólo un momento. (Mientras Vuelves)

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 19/04/2016

Deberías Quedarte

Por el bien de la humanidad,
por la paz mundial y el mundo,
por una mejor suerte comunal
y un mejor hábito de cupo,
deberías quedarte y no rendirte,
deberías elegir enamorarte
y no marcharte, a la larga, se siente
mucho mejor estando enamorado que en soledad,
deberías quedarte por el bien de la humanidad…

No digas, ni de broma, que no necesitas suavidad,
que el amor no existe, que de ti no habrá más calor,
no digas que no necesitas besos o caricias,
no abandones lo que construiste sin temor.

Por el bien de la verdad escrita con tinta indeleble
y la paz de los pueblos que nadie escucha clamar,
por la risa de los niños y sus hojas siempre verdes,
por la palabra hecha calma para los demás,
deberías quedarte y no marcharte todavía,
quizás sea el siguiente paso el que te devuelva la ilusión,
quizás un motivo precioso se oculta detrás de tu mala neura,
quizás sólo un beso y un instante en paz te proyecten algo mejor…

Por el respeto del humano imperfecto, por tu dosis de felicidad,
por la igualdad entre los corazones que se aman y por la sanidad,
deberías quedarte y no aislarte, no del todo, en un ricón vacío,
deberías quedarte y volver atrás tus pasos hasta ese primero
en el que no te acompañó, más, la esperanza, suena a perecedero,
pero puede salvarnos de la catástrofe universal que supondría
que tú nos faltes, que tú te alejes, que tú te rindas y desistas…

Luis Eduardo (Messieral)
Ciudad de Guatemala 18/04/2016

El Sentido de la Vida

¡Camaradas! Hemos descubierto el sentido de la vida… ¡Y es en la otra dirección!

Perseguimos tantos años la luz hasta cegarnos, repartimos pan y mares a indecentes portales, escuchamos el llamado de la verdad y lo ignoramos en nombre de nuestra ingenuidad, pero hoy brilla la emoción del cometa esclarecedor, rompe el hechizo de la duermevela invertebrada…

Sofía volvió a sonreír, ya no le hacen daño las últimas ocho lunas de aquel marzo, canta tranquila una canción de pasiones curanderas y se esmera, me consta que se esmera por pintar un paisaje mejor, para las suyos y los tuyos, nos aprieta los labios con verdades inoportunas que a nadie sorprenden, nos instruye en la verdad y su abrazo de amapola es el cobijo necesario para los habitantes de este cantar.

Ya nadie elige a las peores intenciones escondidas tras la mejor vestimenta, todos se han desnudado el alma para contemplar y dejarse contemplar, ya nadie se queja del clima, todo clima es oportuno para el amor, la brisa artesanal ya no se alimenta de lágrimas de tristeza, sino de aguardiente destilado en felicidad.

Que nos llamen las oportunidades a la puerta, que ya no vamos a ir por ellas, todo este tiempo equivocados no lo vamos a recuperar. Que nos paguen cuando estemos más inmóviles e inútiles, que comencemos a tener repudio por el dinero, que no haga falta, que todo se comercialice a besos, reciclemos besos y regalemos corazones de caramelo, que todos seamos los tenderos de nuestras mejores virtudes, y asesinos de los defectos de los que nos desharemos.

Todo va mejor, los dirigentes ya no nos dirigen, están vetados los señuelos en sus carnes y hay bares con barra libre para siempre. Ella viene cada noche a darme aquel beso, el de aquella noche bajo la lluvia, el mejor beso de toda mi vida, el que a diario revivo en su sonrisa tan severamente tierna y consentida.

Es casi la media noche y  mis colegas lo saben, todo mejora, y de eso, ya casi nada cambia, es hora del viento y su silbido de notas majestuosas, estado sentimental: Completos.

Los novios de nuestras antiguas amantes nos pagan regalías por los dones concedidos, qué cosa podría mejorar. Si de músicos, poetas y locos no todos tienen un poco.

La vida está contenta, cesaron las guerras y todos los niños, sin excepción, sonríen con toda la boca. La gente que hizo daño se ha desvanecido y ha mutado en una generación distinta de seres buenos, ya aprendimos que nunca estuvimos distantes, solamente estuvimos distintos… Hoy somos todos iguales.

¡Camaradas! Descubrimos el sentido de la vida… ¡Y es en la otra dirección!

© Copyright – Luis Eduardo (Messieral) – Historias en Ascuas
Ciudad de Guatemala 09/04/2016

Muchas gracias por sus ojos y por estar,
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